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CAMPO

21 de marzo de 2016

Córdoba, la que más novillos perdió en la década

Desde 2005 hasta 2015, las existencias cayeron en el país 51 por ciento.En ese período, Córdoba resignó el 63 por ciento.


Desde principios de noviembre pasado, el precio del novillo en Liniers subió un 25 por ciento, mientras que los costos de producción (índice ponderado de insumos) lo hizo un 27 por ciento; la inflación, 26 por ciento y el salto en el tipo de cambio neto para la carne vacuna fue 80 por ciento. 

El precio real de la hacienda, entonces, no ha sacado hasta ahora ventaja de la devaluación, corriéndose el peligro que pasado el faltante estacional de gordo liviano, los precios del ganado pierdan terreno en relación a la inflación, al dólar y a los costos de producción. Hasta ahora, la caída de la oferta ganadera, cinco por ciento en los últimos cinco meses, compensa la reducción en el poder de compra de amplios sectores de la población, que enfrentan “precios nuevos con salarios viejos”. El mercado interno, fuertemente afectado por el cambio de precios relativos de los últimos meses, sigue siendo en el comienzo de este año el 93-94 por ciento de la demanda total, esperándose que a lo largo del segundo trimestre los aumentos de sueldos derivados de las próximas paritarias tonifiquen algo el mercado. 

La exportación, cuyos números han mejorado mucho en los últimos meses, todavía no arranca: el novillo pesado está muy escaso, y cotiza a 3,25 dólares por kilo en gancho, contra 2,90 de Uruguay ó 2,50 de Brasil o Paraguay. Hay poca vaca, reflejo del momento del ciclo ganadero en que estamos, y además los valores pagados por el alicaído mercado interno resultan todavía –en la mayoría de los cortes– superiores a los que paga el mercado internacional. 

La caída de los valores internacionales de la carne parece haber tocado un piso en las últimas semanas, y puede esperarse que en la medida en que la oferta local de novillos pesados y vacas tienda lentamente a crecer, la participación de la exportación en la demanda tienda también a subir. Con sólo seis a ocho por ciento de la demanda, la exportación todavía no puede convertirse en un factor decisivo en la formación de los precios de (toda) la hacienda. Golpeado y todo, el mercado interno argentino sigue siendo muy atractivo.

Desde el año 2005 hasta el 2015, las existencias de novillos (primera vacunación) cayeron de 6,76 millones a sólo 3,3 millones. Disminuyeron 51 por ciento en una década, frente a una reducción del stock en el mismo período del orden del 11 por ciento. La caída en la cantidad de novillos es encabezada por Córdoba (67 por ciento), seguida por Buenos Aires (63), La Pampa (55), Santa Fe (54) y Entre Ríos (40). 

Si se toma el conjunto de Chaco, Formosa, Salta, Santiago del Estero y Corrientes (NEA y NOA), el número de novillos registra una caída del 24 por ciento. 

De acuerdo a los datos de la primera vacunación del año pasado, la última de la que disponemos de datos sobre stock de novillos, se registraron con respecto a 2014 aumentos en Buenos Aires (5,2), Córdoba (6), La Pampa (4), Santiago del Estero (27), Formosa (4) y Salta (13), y caídas en Entre Ríos (9), Santa Fe (5) y Corrientes (2). En el conjunto de los partidos o departamentos de Pehuajó, Villegas, Trenque Lauquen, América, Pellegrini, Salliqueló, Quemú Quemú, Catriló, General Roca, Río Cuarto, Roque Sáenz Peña y Conhelo –una buena muestra de la zona invernadora tradicional–, la caída del stock de novillos en los últimos 10 años es del 66,3 por ciento, registrándose entre 2015 y 2014 una recuperación de sólo el 3,7 por ciento.


 

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