25 de septiembre de 2024
África Occidental es el nuevo epicentro del terrorismo mundial y enciende las alertas de la comunidad internacional
Con el correr de los años, la región se volvió cada vez más propensa a la llegada de estos grupos extremistas, que repelen la presencia de los aliados de Occidente e impulsan una crisis migratoria que repercute en el mundo
Mientras la guerra en Ucrania, los conflictos en Oriente Medio y las elecciones en Estados Unidos y Venezuela se roban las portadas de los principales medios, Ãfrica Occidental se convierte dÃa a dÃa en el espacio perfecto para que estos grupos yihadistas monten sus plataformas de lanzamiento hacia ciudades importantes -incluso fuera de la región-, entrenen a sus combatientes y, por qué no, se hagan con el control total de los territorios, por medio de golpes militares a los gobiernos respaldados por Occidente.
El JNIM, una facción alineada a Al Qaeda, tiene entre 5.000 y 6.000 combatientes en el Sahel, mientras que el EI entre 2.000 y 3.000, calcularon expertos de Naciones Unidas, lo que llevó a Saidik Abba, presidente del centro de estudios CIRES de ParÃs, a advertir que el terrorismo “está ganando terreno y la amenaza se extiende geográficamenteâ€.“No creo que los regÃmenes de Mali, NÃger y Burkina se mantengan para siempre. Con el tiempo, uno de ellos caerá o perderá una cantidad sustancial de territorio, como ya ha ocurrido en Burkina Faso y, entonces, estaremos ante un Estado yihadista o múltiples Estados yihadistas en el Sahelâ€, advirtió por su parte Caleb Weiss, redactor de Long War.
El vasto poderÃo de estas células en Ãfrica no fue tarea de unos meses, sin embargo. Desde hace cerca de una década, los yihadistas comenzaron a aumentar su presencia en el lugar y a emplear una mezcla de técnicas de coerción y oferta de servicios básicos y escasos a los locales, que veÃan en los gobiernos solo figuras débiles y corruptas.A la par que buscaban reclutar a los locales, los combatientes fortalecieron su presencia gracias al apoyo financiero y la formación de lÃderes mundiales alineados con su ideologÃa, se apoderaron de armas gubernamentales una vez conseguidos los derrocamientos de los Ejecutivos y hasta comenzaron a tejer redes entre ellos, incluso alcanzando pactos de no agresión mutua.
AsÃ, poco a poco la comunidad internacional fue quedando con poco margen de operaciones en el terreno y hasta se ha visto obligada a salir de allÃ, como fue el caso de Estados Unidos y Francia.Por ejemplo, las tropas de Washington y la CIA utilizaban sus drones en la zona para rastrear a los yihadistas y compartÃan su información con otros aliados, que asistÃan en los ataques aéreos contra los militantes insurgentes africanos. Sin embargo, tras su salida obligada del espacio y la falta de estos datos cruciales, “nadie más ha llenado el vacÃo (...) por lo que los yihadistas se mueven libremente en estos paÃsesâ€, agregó Nasr.De todas formas, según el general Ron Smits, jefe de las Fuerzas Especiales de los PaÃses Bajos, incluso alcanzando una visión común, el continente carece de las relaciones polÃticas y la capacidad militar para intervenir en esta situación. “No tenemos ninguna influencia en estos paÃses sobre los grupos extremistasâ€, advirtió.
(Con información de Reuters)