8 de agosto de 2024
Hallaron en Uruguay fósiles del “ave del terror” que se extinguió hace dos millones de años
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Padre e hijo encontraron en San José restos fósiles de Phorusrhacidae, un animal de gran tamaño que tuvo su origen hace 60 millones de años y reemplazaron a los dinosaurios como depredadores
Padre e hijo decidieron entregarle la pieza al paleontólogo Andrés Rinderknecht, que se dio cuenta que estaba ante un elemento prometedor, como publicó la cuenta Fósiles del Uruguay.
“Una vez analizada, se determinó que era la primera falange distal del pie de un ave del terror, la única y primera identificada en nuestro país encontrada en San José”, destaca la publicación.Luego explica se estos animales son conocidos como Phorusrhacidae. Se trata de un grupo de aves de gran tamaño que ya no existen más. Estuvieron dispersas por toda América y su origen está hace 60 millones de años. Hace 2 millones de años que se extinguieron. “Eran depredadores y de un tamaño notable”, detallan los expertos. Algunas especies estaban cerca de los tres metros de altura.Según el Centro de Estudio Paleontológicos de Chile, la familia de los Phorusrhacidae constituyen un “linaje” que tras la extinción de los dinosaurios “prosperó durante gran parte de la Era Cenozoica” (conocida como la edad de los mamíferos). “El gran tamaño y las características depredadores de este grupo de aves extintas no voladoras las ha hecho conocidas como ‘aves del terror’, ubicándolas en la cúspide de la cadena alimenticia y como un grupo dominante de los ecosistemas del Paleógeno y Neógeno de Sudamérica”, dice el resumen de una publicación académica de este centro.
Las aves del terror habitaron preferentemente en América del Sur hace unos 60 millones de años y reemplazaron a los dinosaurios en su función como depredadores. Eran animales muy desarrollados, que comían a pequeños vertebrados e incluso a mamíferos herbívoros de gran porte, detalla la publicación del investigador Roberto Díaz Aros, de la Universidad de Alicante.Se cree que estuvieron en la región hasta hace 1,8 millones de años. Esta última presencia estuvo documentada por el hallazgo de restos fósiles de un tibiotarso (un hueso de las aves) encontrado también en San José, donde ahora se comprobó que había una garra.Las aves del terror habían perdido su capacidad de vuelo y estaban dotadas de enormes y robustos picos. Sus extremidades les servían para alcanzar grandes velocidades, lo que los convertía en veloces cazadoras. Algunas especies de esta familia alcanzaban una velocidad de 97 kilómetros por hora.