Miércoles 27 de Octubre de 2021

NACIONALES

9 de marzo de 2015

El último adiós a Gerardo Sofovich: Viejo lobo de mar

A los 77 años falleció Gerardo Sofovich, víctima de una hemorragia interna. Fue un referente de la televisión de entretenimiento, a la vez que un personaje controversial. Sus restos son velados desde ayer en la Legislatura porteña.


Dos hermanos juegan a la vera de las vías del tranvía. Uno de ellos mete sin querer un pie entre los rieles y queda atrapado. El otro comienza a tironearlo de las ropas y de los brazos para liberarlo, porque a poca distancia aparece la máquina y no hay tiempo de frenar. Ese accidente le costó una pierna a Gerardo Sofovich, uno de los nombres fuertes de la televisión nacional, un tipo que, a pesar de esa discapacidad, se las ingenió para hacer pie como nadie en un negocio cruel que no perdona los traspiés de los improvisados.

A los 77 años, el polémico “padrino”, el magistral guionista y prolífico creador de éxitos memorables, salió del aire para siempre en una clínica del barrio porteño de Recoleta. Desde la institución informaron que su deceso se produjo a raíz de un “shock hipovolémico por hemorragia digestiva grave”, en la madrugada del ocho de marzo.

El productor que había nacido el 18 de marzo de 1937, estudió arquitectura, pero tras incursionar en el periodismo inició con su hermano Hugo (fallecido en 2003) una memorable carrera artística a partir de los años 60.

Otras apuestas

Adicto a los juegos televisivos –y también, decían sus amistades, entusiasta de los juegos de azar fuera de la televisión–, en muchos de sus ciclos incluyó diversos desafíos, desde la inestable torre del Jenga con piezas de madera, hasta pulseadas mano a mano y cortes quirúrgicos de manzanas frente a cámara. Director, productor, guionista y creador serial de éxitos televisivos, Sofovich solía matizar los proyectos de entretenimientos con el recurso de zambullir a secretarias pulposas de escote generoso en cajas repletas de cupones enviados por el público.

También pasó por el cine con dos personajes: Emilio Celco en El desquite (1983), y Arturo, en En retirada (1984).

En 1991 fue designado gerente de programación de Argentina Televisora Color (Canal 7) por el entonces presidente Menem, pero su gestión de un año no sólo fue criticada por la calidad sino además sospechada de corrupción con contrataciones a agencias publicitarias a nombre de su ex mujer e hijo. La Justicia terminó sobreseyéndolo en las numerosas causas.

Mientras producía en serie, siempre se guardó tiempo para participar de programas de entrevistas y de entretenimientos, como Dos campanas, oSemananueveLa noche del domingoA la manera de Sofovich y los últimos Los 8 escalones, conducido por Guido Kaczka, y El pacto. En 2008 fue jurado deBailando por un sueño.

De corazón sin igual

Sofovich tuvo una docena de angioplastias, lo que le valió el triste récord del argentino con más intervenciones de ese tipo. De yapa, el hombre llevaba hincados en el cuerpo 16 stent –dos de ellos en arterias renales–, lo que convertía a su salud minada en una bomba de tiempo. Y se sabe que cuando el cuerpo se deteriora, el giro de las agujas del reloj es más tirano que en la televisión.

El conductor había coqueteado varias veces con la muerte en una danza macabra sobre las pistas de los quirófanos. A pesar de las advertencias, Sofovich decía que su adicción al tabaco era “irracional”, y que no se podía despegar del vicio cuando escribía sus obras o salía a recorrer la noche porteña.

El humo había afectado gravemente su salud. En una entrevista en un programa televisivo definió a su médico, Luis de la Fuente, como su “hada madrina”. De la Fuente declaró tras el deceso: “Fue una ironía que haya podido sobrevivir a todo esto, estaba bien del corazón y murió por la hemorragia”.

Amor y odio

En 2011 fue nombrado Personalidad Destacada de la cultura porteña. Sofovich ostenta una de las más redituables carreras con más de cinco décadas en pantalla en rol de conductor, guionista, actor y hasta descubridor de estrellas en los principales teatros –puso en rol de vedette a Florencia de la V, que se convirtió así en la primera travesti en encabezar una compañía teatral–. En la memoria de varias generaciones quedarán grabados sus ciclos exitosos Operación Ja Ja (con figuras como Fidel Pintos, Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Javier Portales, Julio de Grazia, Vicente La Russa, Adolfo García Grau, Mario Sánchez, Mario Sapag, Rolo Puente, Vicente Rubino y Juan Carlos Altavista); Polémica en el bar (Portales, La Russa, Altavista y Sánchez, entre otros). Y un sketch con Fidel Pintos y un sillón en el que recibía a invitados especiales y que derivó en La peluquería de Don Mateo, con Jorge Porcel, El nieto de Don Mateo, con Berugo Carámbula, y más tarde unaremake con Pablo Granados.

Sofovich se jactaba de su amistad con Jorge Rafael Videla y, ya en democracia, eran famosas sus partidas de poker con Carlos Menem en el desaparecido restorán Fechoría.

Se calzó el anillo en el anular dos veces, primero con la actriz Carmen Morales –Alelí, en La Peluquería de Don Mateo y quien lo convirtió en padre de su hijo Gustavo–, y luego con la modelo Sofía Oleksak. A lo largo de toda su carrera mixturó el humor con un peregrinaje incesante de mujeres voluptuosas que lo secundaban, tanto en formato secretarias como en roles pequeños dentro de sus sketchs, lo que le valió duras críticas por la exposición vulgar.

Aggiornado, inteligente, amado y odiado, deja la inevitable lectura de que la vida está plagada de complejas paradojas: Gerardo Sofovich, que vivió rodeado de féminas infartantes que recibieron de su parte más de una nalgada, fallece en el Día de la Mujer. Que haya sido velado en la noche del domingo parece un justo corolario.


 

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