11 de noviembre de 2024
Secretos que huelen bien: un perfume contiene un promedio de 1.500 sustancias, ¡y puede llegar hasta 100 mil!
Lo explica Val Díez, vicepresidenta de la Academia del Perfume española. En una nota con la edición madrileña de El País, detalla cómo se llega a los mejores fragancias. Y explica las razones que llevaron a su país a ser una potencia global en el rubro
Fue precisamente en esta época que se comenzó a prestar atención al diseño de los frascos de perfume, los cuales pasaron de ser simples contenedores a elaboradas piezas artesanales. Como resume Buedo: el perfume “empieza a virar la función inicial del perfume, que era algo sagrado y de culto, hacia un aspecto más lujosoâ€.
La industria del perfume creció gracias a la creatividad de las primeras civilizaciones que vieron en el aroma un gran potencial comercial, una idea que sigue vigente hoy en dÃa. Desde ese momento, el perfume ya no era sólo un vehÃculo de trascendencia espiritual, sino un bien de consumo apreciado en las cortes y entre las clases altas, un lujo que continuarÃa evolucionando hasta convertirse en el codiciado producto que hoy conocemos.En Egipto, por ejemplo, los ingredientes aromáticos como el incienso y la mirra eran tan valiosos que formaban parte de las ofrendas a los dioses y acompañaban a los faraones en su viaje al más allá. Los egipcios incluso crearon una deidad, Nefertum, vinculada al perfume, reconociendo asà el valor mÃstico de las fragancias.
En el caso de las culturas orientales, el perfume adquirió un rol único como parte de la vida cotidiana y la espiritualidad familiar. Según explica Clara Buedo, en paÃses como China y Japón las fragancias tenÃan una dimensión familiar e Ãntima; las familias creaban sus propias mezclas aromáticas, que eran transmitidas como un legado de generación en generación. Este tipo de práctica dotaba a cada hogar de una identidad olfativa propia, elevando el perfume a un patrimonio cultural que trascendÃa lo individual.En el siglo XIX, con el avance de la ciencia y la sÃntesis de moléculas artificiales, el perfume comenzó a democratizarse. En este perÃodo, surgió en la burguesÃa europea el concepto de la “mujer ángel del hogarâ€, para quien se diseñaban aromas florales y delicados que simbolizaban pureza y feminidad.
España se ha consolidado como uno de los principales productores y exportadores de perfumes en el mundo, situándose sólo detrás de Francia y superando a paÃses como Estados Unidos, Italia y Alemania. Esta destacada posición no es casual sino el resultado de años de influencia cultural, rutas comerciales estratégicas y una rica biodiversidad.La relevancia de España en el mercado de la perfumerÃa también se refleja en sus cifras económicas. En 2023, la industria de la perfumerÃa y cosmética en el paÃs generó ingresos por 10.400 millones de euros, un crecimiento del 12,1% respecto al año anterior, mientras que las exportaciones aumentaron un 20%.
Este impulso muestra que el perfume no sólo es un artÃculo de lujo, sino también un sÃmbolo de autoestima y bienestar, que ha visto un auge particular después de la pandemia. Para muchos, el uso de fragancias se ha convertido en un acto de cuidado personal y recuperación emocional tras los momentos difÃciles de los últimos años.