12 de junio de 2026
El imputado Mariano Perroni declaró en el juicio por Maradona, lloró y afirmó que no formó parte de ningún plan para matarlo
El coordinador de enfermeros fue el único de los acusados que aceptó responder preguntas de los fiscales y querellantes. Comenzó con un relato sólido, pero después se incomodó. Los detalles
Mariano Perroni, uno de los siete imputados del juicio por la muerte de Maradona, declaró este jueves por primera vez ante los jueces del TOC N°7 de San Isidro y fue el único de los acusados que, hasta ahora, aceptó responder preguntas de los mismos fiscales y querellantes que lo acusan de homicidio simple con dolo eventual.
El coordinador de los enfermeros comenzó su relato de manera sólida y hasta se quebró al contar cómo la causa penal afectó su vida personal: aseguró que tuvo que cambiar a su hija de colegio porque a él lo llaman "asesino" y que a su hijo le hacían bullying. Además, recordó que su madre, que padecía lupus, murió después de atravesar meses de angustia por la situación judicial que enfrentaba. Su llanto generó conmoción en la sala.
Sin embargo, la contundencia inicial de su declaración empezó a tambalear cuando comenzaron las consultas de la parte acusatoria, que terminaron dejándolo en una situación incómoda.
Perroni comenzó su declaración presentándose. Dijo que es Licenciado en enfermería y que viene de una familia de trabajadores de la salud. También que, en el caso de Diego, su trabajo fue administrativo y de coordinación de la empresa Medidom, que ofrecía el servicio de enfermería para cuidados domiciliarios.
Antes de responder preguntas, Perroni evocó un episodio que lo marcó durante el proceso judicial. Según contó, en una reunión en el estudio de su abogado Miguel Ángel Pierri se cruzó con Alfredo Cahe, histórico médico de Maradona. "Me dijo algo que nunca me voy a olvidar: 'En qué lío injusto te metieron'. Después se dio vuelta y le dijo a Pierri: 'Nunca debieron externarlo a Diego, cometieron un grave error'", recordó.
Luego, Perroni explicó cuál fue su intervención en el caso de Maradona: "Cuando me designaron, me dijeron que había que cuidar a un paciente posquirúrgico con un hematoma subdural, que tenía problemas de adicción y debía tomar su medicación. A mí me solicitaron enfermería las 24 horas. Empezamos con un esquema de ocho horas diarias hasta que Cosachov me dijo que Diego tenía más afinidad con Almirón y Madrid (los enfermeros) y pidió que permanecieran más tiempo con él. Entonces pasaron a cubrir turnos de 12 horas cada uno. La guardia se completó y nunca hubo faltante de enfermeros".
El coordinador de los enfermeros fue claro al defenderse de la acusación que hizo el abogado Fernando Burlando en sus lineamientos de inicio: "Yo nunca formé parte de ningún plan criminal para matar a Maradona. Tampoco actué omitiendo acciones, sino que hacía sugerencias. Yo quería que fuera todo lo más claro posible, que tuviera beneficios. Siempre realicé sugerencias para el mejor pasar del paciente dentro del domicilio".
Y siguió: "Yo nunca tuve acceso a la casa de Tigre, nunca ingresé. No conocía a nadie. No conozco a ninguno de los abogados, a nadie de los que están acá. Yo tenía comunicación con los enfermeros y los médicos, Cosachov y Forlini. Jamás me imaginé que Maradona iba a morir. Yo no me represento la muerte incluso ahora, nunca la imaginé".
Perroni dijo que él sugirió que hubiera insumos básicos en la internación domiciliaria. "Pero eso no tiene que ver con que yo haya advertido una situación de riesgo porque nunca estuve en contacto con el paciente. Era una medida preventiva. Pedí insumos y medicación de primera necesidad, que solicité a Cosachov y Forlini", aclaró.
En ese sentido, su declaración retomó un elemento que ya había aparecido en el debate oral. Días atrás, durante una audiencia, se reprodujo un audio enviado por el propio Perroni —que ahora encabeza esta nota— en el que advertía que la internación domiciliaria no contaba con equipamiento mínimo para afrontar una eventual urgencia médica.
"En un caso de urgencia, no estamos bien parados. No puede ser que no haya una guía o un suero si está un enfermero", sostuvo en ese mensaje. También aseguró que ya había trasladado esa preocupación a Nancy Forlini y que había solicitado un kit básico para actuar mientras llegaba una ambulancia.
"Yo nunca me imaginé este desenlace. Como coordinador de enfermería tenía que organizar con tiempo que no hubiera faltantes. En ese momento se acercaban las fiestas, faltaba un mes y había que planificar las guardias. Iba a pasar el Año Nuevo con Diego Armando Maradona; lo tenía en un cuadro. ¿Cómo iba a esperar un desenlace fatal así?", enfatizó.
El imputado contó que el 25 de noviembre de 2020 se enteró de que pasaba algo en la casa de Maradona porque Nancy Forlini le avisó. Él intentó comunicarse con la enfermera Gisella Dahiana Madrid que estaba de guardia en ese momento, pero ella no le respondió. Luego se supo que no respondía porque estaba reanimando a Diego. En ese contexto, Perroni dijo que fue por sus propios medios al domicilio, aunque nunca pudo llegar por unos retenes.
La misma tarde del fallecimiento, Madrid fue a declarar a la fiscalía. "Yo la acompañé. Había muerto Diego Maradona, había un escándalo mediático y nosotros no teníamos novedades de lo que había ocurrido esa mañana. Le dije a Madrid: "Decí todo". Después la llevé al domicilio donde había muerto Maradona para que retirara sus pertinencias. Ahí me llamó Forlini para pedirme que eleve lo más pronto posible lo que había pasado en enfermería y me pidió que detallara punto por punto lo que había pasado esa mañana porque necesitaban saber".
"Yo hablé con Forlini y Madrid. Para evitar un teléfono descompuesto, le dí mi teléfono a Madrid: no participé de esa conversación. Madrid completó la planilla, me la entregó, se la pasé a Forlini y me retiré. La indicación a Madrid siempre fue que fuera específica con los horarios", dijo.
A lo largo de su declaración, Perroni especificó que él nunca le pidió a la enfermera que alterara ni mintiera en su reporte. Sin embargo, afirmó que ella no solía tomar los signos vitales de Maradona porque él no la dejaba. "Igual eso lo sabían todos", dijo. "Tampoco teníamos indicación de tomarlos, lo hacíamos solo porque era de buena práctica", sumó.
"Yo nunca le pedí a Madrid que mintiera sino que fuera específica en los horarios. Madrid no le tomaba los controles porque él no la dejaba. Pero sí le daba la medicación. Yo esa mañana le estaba pidiendo que completara", aseguró.
De acuerdo a su relato, Gisella Dahiana Madrid completó la planilla en la noche del 25 de noviembre de 2020. Perroni habría estado con ella hasta que terminó de hacerlo. "Pero ella estaba adentro de la casa y yo afuera", aseguró varias veces. Los acusadores no le creyeron.
El imputado se quebró al enumerar todos los aspectos en los que la causa penal por la muerte de Maradona perjudicó su vida. "Todas las situaciones de mi familia se fueron desvirtuando. Tuve que cambiar a mi hija del colegio porque me decían 'asesino'. A mi hijo también le hacen bullying", dijo.
Y siguió: "Mi mamá lloraba todos los días, tenía lupus. Tenía, ya no. Estaba internada. Cada vez que escuchaba a la gente decir: 'Ahí están los asesinos', ella lloraba. Un día la externaron, me la llevé a mi casa. Una semana duró. Mientras daba su último respiro yo justo bajé. Le había dicho que se quedara tranquila, que no pasaba nada".
Entre lágrimas, que movilizaron a todos en la sala, Perroni agregó: "Después también me separé, ahora no consigo trabajo. Antes tenía dos trabajos, ahora solo uno. Hace poco me contactaron de uno, yo daba con todos los requisitos. Entregué mi CV, vieron mi nombre y no me contestaron más. Fue todo para atrás".
Finalmente concluyó: "Yo estaba esperando que llegara año nuevo, tenía la esperanza de que fuera así. ¿De qué plan criminal me quieren implicar? ¿Qué necesidad iba a tener de ver la muerte de alguien que es mi ídolo?".
