Miércoles 3 de Junio de 2026

Hoy es Miércoles 3 de Junio de 2026 y son las 12:03 -

3 de junio de 2026

A once años del primer "Ni Una Menos": �por qué asesinan a chicas y felicitan a los perros?

En el femicidio de Agostina Vega la denuncia no fue tomada a tiempo. Los prejuicios sobre las adolescentes demonizan a las chicas y las exponen a más violencia. El 3 de junio se cumplen once años de un grito colectivo que busca proteger a las más jóvenes para que tengan derecho a vivir libres y seguras

Mataron a una nena.

¿Por qué felicitan a los perros?

Asfixiaron a una adolescente.

¿Por qué felicitan a los perros?

Encontraron a una chica descuartizada.

¿Por qué felicitan a los perros?

No tomaron la denuncia a tiempo.

¿Por qué felicitan a los perros?

Sospechaban de la víctima y no el sospechoso.

¿Por qué felicitan a los perros?

Liberaron a un secuestrador de mujeres.

¿Por qué felicitan a los perros?

Permitieron que un asesino le quite la vida a una piba.

¿Por qué felicitan a los perros?

Culpan a la madre a la que le mataron a la hija.

¿Por qué felicitan a los perros?

Quitaron las jornadas para prevenir la violencia de género en la escuela.

¿Por qué felicitan a los perros?

Proponer derogar la figura del femicidio y los femicidas matan.

¿Por qué felicitan a los perros?

Dicen que no existen los femicidios pero las que tienen miedo son las chicas.

¿Por qué felicitan a los perros?

Agostina se defendió con las manos, pero nadie la defendió a ella.

¿Por qué felicitan a los perros?

La descuartizaron en bolsas de basura y tachos de basura.

¿Por qué felicitan a los perros?

Quieren penar a las que denuncian y no escucharon a la que había denunciado al asesino.

¿Por qué felicitan a los perros?

Agostina Vega desapareció el 23 de mayo. El fiscal Raúl Garzón, en una conferencia de prensa en la sede de Tribunales 2, en la ciudad de Córdoba, quiso ponerse una medalla canina al felicitar conmovido al perro que encontró el cuerpo.

Claudio Barrelier está detenido e imputado. Es inentendible que haya podido matar si no se entiende la impunidad para violentar mujeres que existe en Argentina. Él ya había sido denunciado por el secuestro de una joven que dio su testimonio a la justicia, pero que no pareció importar demasiado, como no importa lo que pasa entre las muñecas femeninas.

A pesar de la palabra de la víctima no se lo condenó, controló, ni limitó en su vida laboral, política y pública. Estuvo procesado por privación ilegítima de la liberta, pero solo paso veinte días preso y salió en libertad con una fianza de cinco millones de pesos.

Agostina habría sido abusada, ahorcada y desmembrada con un cuchillo, según se desprende de la autopsia. "No hay ninguna, absolutamente ninguna autocrítica que hacer", se autoelogió el fiscal a pesar de la tardanza en buscar a Agostina.

Él fiscal no hace autocrítica, pero la sociedad sí lo critica. La denuncia no fue tomada ni en tiempo ni en forma. Miguel, el abuelo de Agostina, declaró: "Queremos que tomen en serio las denuncias; a nosotros nos boludearon todo el fin de semana".

En un femicidio los minutos cuentan para salvar a una víctima y en la predisposición que se demuestra para salvar a las que siguen. "Si les dijera que hay que entregar una medalla de distinción a alguien, es a ese perro de gran capacidad que permitió llegar, con su olfato, bajo la superficie, con la guía de los profesionales que lo conducen", sostuvo Garzón con una sonrisa.

En ese contexto, lo interrumpió la legisladora Laura Vilchés y le pidió que "no fuese cínico". Ahora hay un pedido de jury de enjuiciamiento. El 11 de agosto del 2017 escribí la nota sobre el femicidio de Anahí Benitéz, de 16 años, encontrada el 4 de agosto de ese año, en la Reserva Natural Santa Catalina, de Lomas de Zamora. El título fue "¿Por qué los perros buscan cadáveres?".

En Argentina "tirar los perros" es una frase equivalente a intentar seducir. Hay una enorme diferencia entre seducción y violencia y entre ser sexy y correr riesgos. El fiscal que sonrió para decir que había que felicitar al perro que encontró los restos (solo la palabra resto de algo que ya da arcadas de dolor) de una chica tan chica que se vuelve hija de todos los que vemos las noticias y pensamos en las propias, las ajenas, las que conocemos y las que no sabemos donde están, no aludió a una mascota (que no necesita felicitaciones, ascensos, ni premios) inocentemente.

Tiró los perros en el peor de los sentidos. Volvió huesos un cuerpo descuartizado. Animalizó a una víctima. Desmembró el reclamo de justicia. Deshumanizó a una niña. Se erigió como héroe con correa en un caso que solo puede evidenciar la complicidad política, judicial y social con los verdugos.

Ni Una Menos surgió el 3 de junio del 2015 a partir del asesinato, el 10 de mayo del 2015, de una adolescente de 14 años, Chiara Páez, en Rufino, Santa Fe, pero no era un caso excepcional y por eso Ni Una Menos tuvo un eco que se convirtió en un grito mundial.

En Argentina no eran solo mujeres maduras, señoras, esposas, trabajadoras y personas con recursos vitales las que sufrían violencia de género. Las chicas, nuestras hijas, nuestras hermanas, nosotras, las que fuimos, las que somos, las que queremos ser, las que queremos cuidar y querer están en riesgo.

Las que vemos en el subte y en el tren, las sobrinas y primas, las ahijadas y las nietas de nuestras amigas, están en peligro. Las argentinas son especialmente condenadas por la violencia machista y por las condenas de los medios que las matan antes de morir y después de muertas.

Las fanáticas de los boliches, las putas, las mal vestidas, las atrevidas, las drogadictas, las zarpadas, las arriesgadas, las descuidadas, se mueren por su culpa, como si en vez de ser asesinadas se suicidaran, como si la muerte fuera inevitable, como si nadie pudiera hacer nada y si solo se podría mirar con horror o como una serie nocturna su vida derretida entre las manos de alguien que las toma del cuello.

La palabra femicidio no nació sola. La impusimos en las redacciones -con más peleas de las que podríamos volver a dar en mil vidas- las periodistas que nos negamos a naturalizar la culpa de las chicas y la inocencia de los culpables.

El femicidio es un tipo penal que agrava la pena, pero que -por sobre todo- demuestra que un homicidio no es igual porque no hay igualdad cuando una chica no puede subirse a un remise o a un taxi, cuando no se siente cómoda en la calle, cuando salir de fiesta es escalar una cima de riesgo, cuando su vida pende de un hilo por portación física, cuando le pueden hacer un daño que no comprende y cuando el encierro es una opción que solo se les endilga a ellas.

Sin embargo, quienes tienen que garantizar la seguridad de las chicas niegan su riesgo, anulan su voz para denunciar, descreen de sus miedos y demonizan sus certezas, desvalorizan su vida y descuidan su integridad, desalojan su muerte de justicia y desamparan a las que velan su tumba colectiva.

La culpa de la pollerita no es un hit de cumbia, es un hit machista que se usó para demonizar a las chicas que salen de su casa. No es un juicio neutro. No se juzga a los chicos. Se las juzga a ellas. No es una impunidad neutra. Se las mata a ellas para abusarlas, porque no se dejan abusar, porque las abusaron.

La diferencia de nombrar femicidio al femicidio es tan clara como el miedo que siente una adolescente cuando escucha un paso atrás y el miedo que sienten su papá y su mamá cuando sus pasos no se escuchan cerca. Es el miedo a que la quieran lastimar. No necesita ni explicación. Pero sí revalidación en un país en el que el retroceso quitó hasta la lógica más vital de proteger a sus hijas.

El 3 de junio de 2015 Argentina salió a la calle masivamente y el caso que disparó la marcha fue el de una chica. A once años la convocatoria tiene el nombre de Agostina en cada vereda a caminar y en cada charla mediática. No es casual. Somos un país que tiene en el corazón a sus hijas. Pero que hoy son descuidadas en su supervivencia y ensañadas en el altar del recuerdo.

Ni Una Menos cambio la conversación nacional e internacional sobre la violencia sexual y los asesinatos de mujeres. No fueron ladridos al cielo, sino voces que avanzaron en la comprensión de lo que implica crecer como una niña y desarrollarse como una mujer en una sociedad que hace de la amenaza una alarma constante.

Más de una década después Ni Una Menos no es historia, es una demanda del presente, es la única salida para el futuro: que la libertad sea de las que crecen y que ser mujeres no las deje a la deriva de ser olfateadas por perros.

El mensaje de una nación que generó ese grito entre sus calles es que la vida de las chicas no es una lotería sino que depende de una sociedad que las abrace a ellas y destierre a los cuervos que las destripan por creer que tienen el poder de disponer sobre sus cuerpos y desechar su vida como a un hueso que se tira.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

20 patrulleros y 15 motos policiales: las impactantes imágenes de la burbuja blindada de la Selección en Kansas City

Los traslados de la Scaloneta por Missouri se llevan a cabo bajo rigurosas medidas de seguridad, mientras un perímetro de 250 metros aleja a los hinchas del predio de entrenamiento

El exigente plan de Lionel Scaloni antes del Mundial y el primer equipo que paró de cara al amistoso de Argentina con Honduras

La Selección realizó los primeros movimientos con la vista puesta en el duelo de preparación que afrontará el próximo sábado

"Hogar en proceso": Cristiano Ronaldo mostró las imágenes de su mega mansión de 12 mil metros cuadrados antes del Mundial 2026

El astro luso disfrutó de unos días de descanso entre el final de la temporada con el Al Nassr y el inicio del torneo internacional

Comentarios

Escribir un comentario
Los comentarios se envían y quedan pendientes de moderación.
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.