19 de mayo de 2026
En medio de los pedidos de renuncia, el primer ministro británico confirmó que seguirá al frente del Partido Laborista
Las declaraciones se producen en medio de una creciente presión interna, con rivales que buscan reemplazarlo públicamente y han generado incertidumbre en los mercados
El primer ministro británico, Keir Starmer, descartó este lunes dimitir y confirmó su intención de presentarse como candidato laborista en las próximas elecciones generales, pese a la presión interna que enfrenta tras la derrota de su partido en los comicios locales del 7 de mayo.
"No me voy. Me siento muy fuerte" y "tengo que servir a la gente que me votó para el cargo", declaró desde el norte de Londres al ser interrogado por la prensa. Al ser preguntado por un segundo mandato, afirmó: "Quiero disputar las próximas elecciones".
Reconoció que los resultados en Gales y Escocia exigen un giro, pero insistió en que su atención está "en el lugar correcto".
Los resultados de esa jornada provocaron que casi una cuarta parte de los parlamentarios laboristas exigiera la dimisión de Starmer. Dos figuras del partido buscan abiertamente reemplazarlo, lo que generó inquietud entre inversores y elevó los costos de endeudamiento del Gobierno.
El ministro de Sanidad saliente, Wes Streeting, confirmó el sábado que competiría en cualquier proceso formal de liderazgo. El alcalde de Gran Mánchester, Andy Burnham, aspira a obtener un escaño parlamentario que le habilite para presentar su propia candidatura. Cualquier aspirante necesitaría el respaldo del 20% de los diputados laboristas, equivalente a 81 de los 403 escaños con que cuenta el partido.
El viceprimer ministro David Lammy salió en defensa del líder laborista al declarar que no fijaría ningún plazo para su salida, después de que varios medios informaran durante el fin de semana que el jefe de Gobierno evaluaba anunciar su dimisión. El propio Starmer atribuyó la turbulencia a "mucha actividad de temas que no deberían haber obtenido atención" en los últimos diez días, en alusión directa a las especulaciones sobre el liderazgo.
En paralelo, Plaid Cymru —partido nacionalista galés— presentó este mismo lunes una enmienda al Discurso del Rey en el Parlamento británico para reclamar una nueva ley que transfiera competencias sobre infraestructura ferroviaria, justicia, policía, agua y seguridad social, además de facultades para fijar tramos del impuesto sobre la renta en la región.
El partido obtuvo 43 de los 96 escaños del Parlamento Galés en las elecciones, seguido de Reform UK con 34 escaños. El Partido Laborista tuvo nueve representantes y el Partido Conservador siete actas.
La líder de Plaid Cymru en Westminster, Liz Saville Roberts, advirtió: "El pueblo galés ha enviado un mensaje claro a Westminster: no pueden seguir ignorando nuestras voces". La enmienda tiene escasas posibilidades de prosperar, dado que el partido cuenta únicamente con cuatro diputados en la Cámara.
El nuevo ministro principal de Gales, Rhun ap Iorwerth —primer jefe de Gobierno no laborista desde el inicio de la era de la descentralización en 1999— contactó a Starmer para iniciar negociaciones sobre una mayor transferencia de poderes, a lo que el líder británico respondió estar "abierto". Ambos acordaron una reunión presencial en junio, junto a los primeros ministros de Escocia e Irlanda del Norte.
En esa misma jornada, Londres publicó un Libro Blanco que contempla transferir competencias en materia de justicia juvenil al Ejecutivo galés, elaborado por la Oficina de Gales y el Ministerio de Justicia.
(Con información de EP, ITVX y The Guardian )
