26 de febrero de 2026
Kicillof y Máximo Kirchner ponen en juego su tregua en una sesión clave por las autoridades del Senado

La sesión comenzará a las 15. Aún no hay acuerdo. Tensión creciente por el tironeo de lugares. La decisión del gobernador de consolidar su conducción y su liderazgo frente al cristinismo
Kicillof quiere quedarse con la vicepresidencia primera a toda costa. Es un hueso que no tiene pensado soltar, lo que demuestra, una vez más y al igual que en la negociación por el PJ, que el kicillofismo, aglutinado en el Movimiento al Futuro (MDF), ha decidido imponer condiciones en base a su peso territorial y el rol que el Gobernador ha tomado, abriendo paso a la construcción de una candidatura presidencial.
El Gobernador juega cada día un poco más fuerte. Sin perder su ritmo, menos vertiginoso que el de otras figuras políticas, pero con una tenacidad superior a la que ha tenido un puñado de años atrás. Desde que decidió despojarse de la conducción política de Cristina Kirchner, empezó a dar peleas más intensas y corrosivas con el cristinismo, con el objetivo central de consolidar su liderazgo y alejarse de los condicionamientos del kirchnerismo.
Kicillof construye poder en distintos puntos cardinales de la política bonaerense. En la Legislatura le ha costado hacer pie. Tal es así que las autoridades en la Cámara de Diputados están repartidas entre el cristinismo y el massismo. La presidencia es de Alejandro Dichiara, cercano a CFK, y la vicepresidencia pertenece a Alexis Guerrera, del Frente Renovador de Sergio Massa. La conducción del bloque está en manos del camporista Facundo Tignanelli. El Gobernador no tiene peso en la Cámara baja.
Para ese lugar promocionó a la senadora de Bahía Blanca Ayelén Durand. En el kicillofismo piensan que La Cámpora pelea por ese lugar para “hacer alguna maldad” ante un hipotético corrimiento de las autoridades. “Si Axel se toma licencia el año que viene por una eventual campaña electoral, Verónica (Magario) tiene que asumir su rol y la conducción del Senado tiene que quedar en manos de alguien que responda al gobernador”, argumentaron cerca del mandatario provincial.
Kicillof piensa en el futuro inmediato anclado en la desconfianza que tiene su relación con La Cámpora. Ya no habla directamente con Cristina y Máximo Kirchner. Esos vínculos están rotos y solo son activados en casos muy específicos de negociación política. Si el peronismo termina teniendo a Kicillof como candidato a presidente, la relación con el cristinismo será un tema a resolver para construir un proyecto político consistente. Ayer, durante una entrevista en Infobae en vivo, el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, dejó en claro, una vez más, cuál es la postura en La Plata. “No podemos estar echándole la culpa a otro todo el tiempo, los peronistas. Nos tenemos que hacer cargo de esta situación, de que somos hoy una fuerza que está en fragmentación, entender eso y construir con todos, con todos los sectores”, precisó durante la entrevista. Esa idea expresada por Bianco marca dos líneas de pensamiento que hay en el kicillofismo: la discusión en el peronismo nacional es totalmente horizontal y, para Kicillof y sus leales, el ciclo de CFK está terminado.

