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24 de febrero de 2026

De “farmear aura” a “beige flag”: las diez palabras favoritas de los adolescentes y cómo interpretar el nuevo diccionario juvenil

La mayoría surge en redes, videojuegos o música urbana y desconcierta a los adultos. Especialistas explican por qué cada generación crea su propio código y qué significan las expresiones más usadas

>Cada tanto, los adultos necesitan subtítulos para entender a los más jóvenes. Por estos días sucede cuando escuchan frases como “farmear aura”, “alto lore”, “estás en tu prime”, “dejá de tirar factos” o “beige flag” y no tienen la menor idea de qué significan. Pero, ¿estamos frente a un idioma nuevo o se trata de un mecanismo generacional que se repite desde hace décadas?

En ese contexto, si se observa que los jóvenes —que el día de mañana podrían ocupar un lugar valioso— hablan de un modo muy distinto, esa diferencia puede volverse un motivo para cuestionarlos. En esa tensión generacional vuelve una idea conocida: que los jóvenes hablan mal.

Desde la sociología, la doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA), Ana Wortman, plantea que los lenguajes coloquiales son el emergente de las prácticas sociales. “No podemos comprender el modo de ser y habitar el mundo contemporáneo sin asociarlo al entorno digital. Si para los jóvenes de los ’60 el lenguaje derivaba del rock; la música juvenil actual también pone en circulación un léxico a veces incomprensible donde las palabras suelen reducirse o modificarse, como en la cultura gamer”.

Sin embargo, no todo lo que hoy parece indescifrable está destinado a quedarse. Kalinowski define este tipo de léxico como “cronolectal”: propio de una etapa de la vida y muchas veces efímero. Cuando esa generación llega a los 20 o 21 años, muchas de esas palabras se abandonan. Su función principal no es durar, sino marcar pertenencia y, al mismo tiempo, dejar afuera a los mayores.

¿Quién instala socialmente una palabra? ¿Cuándo un término deja de ser una moda y pasa a formar parte del idioma? ¿Qué determina que algunas palabras perduren y otras desaparezcan?

Hace un tiempo, la Academia Argentina de Letras y el Departamento de Computación de la UBA realizaron dos ciclos de investigación basados en el español de la Argentina en redes sociales y construyeron un corpus de más de 1200 millones de palabras. Pero el proyecto no pudo continuar por falta de recursos. “Este tipo de trabajo es ideal para poder caracterizar, describir y entender un fenómeno como el del léxico juvenil: cuán frecuente es, cuál es la lista completa de esas palabras, quiénes las usan, dónde y por cuánto tiempo. Esperamos poder retomarlo en algún momento”, indica.

Con “ahre” ocurrió lo opuesto. La Academia lo incorporó al diccionario porque consideraba que podía sostenerse en el tiempo: “Es una manera de marcar que lo que acabás de decir no es literal, sino un chiste o una ironía”, recuerda Kalinowski. Sin embargo, cuando hoy consulta a sus alumnos, la respuesta es otra: “Eso lo dicen los mayores”.

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