23 de febrero de 2026
Omán confirmó que Estados Unidos e Irán retomarán los diálogos nucleares el próximo jueves en Ginebra

El canciller iraní, Abbas Araqhchi, afirmó que los negociadores trabajan en un borrador de acuerdo que podría intercambiarse esta semana, mientras Washington insiste en el desmantelamiento total del programa de enriquecimiento
Araqhchi dijo a la cadena estadounidense CBS que los negociadores están trabajando “en los elementos de un acuerdo y en el borrador del texto”, y expresó esperanza en alcanzar “una solución diplomática basada en un juego en el que todos salgan ganando”. También señaló que concluiría la redacción de la propuesta iraní durante el fin de semana, a la espera de aprobación política de Teherán para entregarla a los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. Según un alto funcionario estadounidense citado por Axios, Washington espera recibir el documento antes del martes.
La principal fractura entre las partes sigue siendo el enriquecimiento de uranio. Washington exige su cese total y el desmantelamiento de las instalaciones en Natanz, Fordow e Isfahán. Teherán, en cambio, sostiene que como Estado soberano tiene derecho a enriquecer uranio, posición que Araqhchi reiteró este domingo: “Como país soberano, tenemos todo el derecho a decidir por nosotros mismos y por nuestra cuenta”. Sin embargo, según Axios, los enviados estadounidenses Witkoff y Kushner habrían señalado en privado que podrían considerar un “enriquecimiento simbólico” si Irán demuestra que el plan bloquea todos los caminos hacia el armamento nuclear. Irán, por su parte, habría ofrecido en conversaciones previas suspender el enriquecimiento por un periodo de tres a cinco años, sin comprometerse a su eliminación definitiva, de acuerdo con información del Soufan Center.En paralelo a la diplomacia, Araqhchi advirtió que Irán respondería militarmente en caso de agresión estadounidense: “Si Estados Unidos nos ataca, El trasfondo de la crisis tiene raíces en la retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 —el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA)— ordenada por Donald Trump durante su primer mandato, en 2018. Desde entonces, Irán escaló progresivamente su programa de enriquecimiento hasta alcanzar el 60% de pureza, nivel que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) identificó como el más alto registrado en un país sin armas nucleares declaradas. Los bombardeos de junio de 2025 dañaron instalaciones clave, aunque el alcance exacto de los daños sigue siendo objeto de disputa entre Washington y Teherán.La presión interna sobre el régimen iraní añade otra variable al cálculo. Una ola de protestas sin precedentes a comienzos de enero, reprimida con violencia por las fuerzas de seguridad, dejó miles de muertos según organizaciones de derechos humanos, aunque las cifras divergen según las fuentes: el gobierno iraní reconoció 3.117 fallecidos, mientras que la ONG Iran Human Rights cifró la represión en más de 7.000 víctimas. La crisis económica derivada de décadas de sanciones —con inflación desbocada y una moneda devaluada— ha agudizado el malestar social y aumentado la urgencia de Teherán por obtener alivio financiero a cambio de concesiones nucleares.


