22 de diciembre de 2025
La lección de vida de �??Vitamina�?� Silva, el uruguayo que sigue jugando a los 54 años: �??El fútbol no dura para siempre�?�
El futbolista cuenta cómo construyó una carrera marcada por decisiones económicas, trabajos paralelos y una mirada realista sobre el retiro
El sueño, en su caso, nunca fue infundado. Empezó a los 16, cuando muchos todavÃa dudan si el fútbol es un juego o una apuesta de vida. En su recorrido hubo clubes de AUF, de OFI, de Canelones, Maldonado y San José. Hubo ascensos, goleadas históricas —como el 20-0 que sufrió Parque del Plata antes de ficharlo— y también momentos donde el retiro parecÃa inevitable. Pero hubo, sobre todo, una constante: no poner todos los huevos en la misma canasta.
En Uruguay, vivir del fútbol es una excepción. “En la B y en la A sà hay contrato. De la C para abajo noâ€, explica. “Hay equipos que pagan, pero es por afuera. Terminó el partido y te dan unos pesitosâ€. Él lo vivió de cerca. En City Torque tuvo contrato y salario formal. En el fútbol del interior, muchas veces, cobraba al final del partido. Dinero en mano y a casa. Nada más.
La seguridad, en su caso, tuvo forma de múltiples oficios: trabajó en panaderÃas, en fábricas, hoy es técnico en aire acondicionado y limpia vidrios en altura. Trabajos duros, lejos de los flashes, pero que le dieron algo que el fútbol no siempre garantiza: continuidad. “No me gusta quedarme sin trabajo, y menos a la edad que tengoâ€, dice, sin dramatismo, con una lucidez que escasea en el ambiente.
El oficio también aparece cuando habla de liderazgo. En el vestuario lo consultan. Lo escuchan. “Yo me pongo en la cabeza que si de cinco pases doy cinco bien es porque estoy concentradoâ€, explica. “Si erro el primero, ya estoy nervioso. Si corrijo rápido, me recuperoâ€. Se rÃe. Pero detrás del chiste hay una forma de entender el juego y la vida: la concentración como herramienta para sostenerse.
Hoy, ese consejo paterno parece haber sido también una enseñanza económica: pensar a largo plazo, no dejarse llevar por el impulso, construir algo que dure más que un campeonato.
Silva no romantiza la precariedad ni idealiza el sacrificio. Simplemente lo acepta como parte del contexto. “En mis primeros años hubo alguna propuesta que llamaba la atenciónâ€, admite. “Pero nunca perdà de vista la realidad. SabÃa que una cosa me sostenÃa a la otraâ€. El fútbol alimentaba el alma; el trabajo y, sobre todo, la mesa.Cuando habla del futuro, no hay vértigo. Hay respeto. “Hoy no pienso mucho en el retiro porque me siento bienâ€, dice. “Pero soy consciente de que va a llegarâ€. Y cuando llegue, no será un salto al vacÃo. Tiene proyectos, profesiones, herramientas. Y, sobre todo, una identidad que no depende exclusivamente de la cancha. “El fútbol es una parte muy grande de lo que soy, pero no es todoâ€.La fortaleza fÃsica que lo llevó a jugar durante más de 30 años también va de la mano con la fuerza mental, esa que le permite hacer oÃdos sordos a las crÃticas o las burlas que llueven desde la tribuna del equipo rival o de los usuarios en las redes sociales. “Claro que existen las cargadas, y más todavÃa por el tema de la edad, de tener 54 años. Pero la verdad es que ya no me hieren ni me afectan.
Finalmente, desde la experiencia, Vitamina se permite enviarle un consejo a los chicos que recién empiezan. En su mensaje, sin embargo, no le va a decir que sueñe con Europa ni con contratos millonarios. Le dirÃa algo más incómodo, pero más honesto: >A los 54 años, Adrián Silva sigue corriendo detrás de una pelota por la banda izquierda en las canchas del ascenso uruguayo. Pero su historia más valiosa no está en los goles ni en los récords, sino en esa decisión silenciosa que tomó hace décadas: no hipotecar el futuro por una ilusión efÃmera. En un ambiente donde muchos llegan tarde a esa conclusión, él llegó temprano. Y por eso, cuando el retiro llegue, no será una caÃda. Será apenas otro cambio de puesto.
