17 de noviembre de 2025
El cuidador de la casa de la reina Máxima en la Patagonia lleva más de 150 días desaparecido: una herencia en disputa y la hipótesis de su mujer
Carlos Ancapichun salió de su casa en Villa La Angostura el 13 de junio con rumbo a Chile, donde tenía que realizar trámites. Su esposa apunta a la responsabilidad del entorno más íntimo. Cuál es el móvil que investiga la justicia
Aquel 13 de junio habÃa cruzado a Entre Lagos, en la Región de Los Lagos, Chile, para renovar su certificado de supervivencia. El trámite era simple, mecánico. Incluso decidió aprovechar el viaje para visitar a algunos familiares. Según la reconstrucción de la esposa, Carlos llegó a la casa de su hermanastro alrededor de las dos y media de la tarde. Lo vieron entrar su medio hermano Segundo, su cuñado Benedicto y su sobrino Juan Carlos. Lo que nadie pudo explicar después fue por qué nunca volvió a salir.
“Carlos no caminaba ningún trayecto sin esas botas. Si hubiera salido por su cuenta, jamás las habrÃa dejadoâ€, dijo Marisol al ser entrevistada en LM de Neuquén, convencida de que esa evidencia descarta cualquier intento de fuga, accidente o desorientación.
La investigación chilena, sin embargo, no avanzó con la velocidad ni el rigor que la familia esperaba. Marisol denuncia que los carabineros no peritaron la camioneta como correspondÃa, que no se preservó el volante para rastrear posibles huellas o ADN, y que FiscalÃa no brindó instrucciones claras sobre cómo proceder. “Hicieron todo malâ€, sostiene. La desidia inicial, según ella, dejó escapar información clave.
“¿Cómo es posible que la camioneta aparezca en la zona el sábado a las 19:45? ¿Qué hacÃa ahà si se perdió el dÃa 13? Esas respuestas nunca llegaronâ€, insiste Marisol.
Para Marisol, el móvil está ahÃ. Afirma que la mala relación previa con sus hermanos, sumada al hecho de que Carlos no tenÃa hijos —y por tanto, en teorÃa, no habrÃa heredero directo que reclamara—, pudo ser un detonante para un plan más oscuro. “Pensaron que nadie iba a pedir justiciaâ€, asegura.
Ante la lentitud oficial, la búsqueda se trasladó a los vecinos. En Villa La Angostura se organizaron rastrillajes casi todas las semanas. Recorridos minuciosos por senderos, bosques y terrenos montañosos. Incluso llegaron al centro de ski Antillanca, en Chile, guiados por una psÃquica que trabajó en el caso del ARA San Juan. Marcó un punto en la montaña y, aunque la nieve impidió avanzar, los voluntarios volverán cuando las condiciones lo permitan.
Hoy, más de cinco meses después, su esposa sigue recorriendo montañas y golpeando puertas. Sigue esperando que aparezca un testigo, una imagen, una pista mÃnima. Sigue creyendo que, de una u otra forma, podrá traerlo de vuelta. “Lo voy a encontrarâ€, repite una y otra vez.
