10 de noviembre de 2025
A 45 años de los míticos cuatro goles de Maradona a Gatti: la leyenda del �??Gordito�?� y la frase que se convirtió en combustible
Argentinos derrotó 5-3 a Boca con una actuación memorable de Pelusa, que pasaba uno de sus mejores momentos. Y, aún siendo rival, inició el romance eterno con el Xeneize
-Bergesio: Comparame el fútbol de tus primeros tiempos con el actual.
-Bergesio: ¿Maradona es un auténtico crack?
Eran otros tiempos. Ese reportaje, publicado en los medios de la provincia de Santa Fe, no tuvo la amplificación que vivirÃa en la actualidad. Sin embargo, ese extracto apareció en La Razón, en las épocas en las que los vespertinos tenÃan un enorme caudal de lectores, con sus ediciones 5° y 6°, que estaban en los quioscos en horas de la tarde.
En su libro de memorias “Yo soy el Diego de la genteâ€, Maradona recordó paso a paso cómo se enteró de la noticia: “Ese diálogo se publicó justo el sábado, la noche anterior al partido que tenÃamos que jugar con Boca. Yo estaba que me salÃa de la vaina, porque querÃa jugar de una vez por todas esa definición para la fase final del Nacional y justo éste me venÃa a decir eso. Nosotros habÃamos jugado el miércoles contra Unión en Santa Fe, al dÃa siguiente, ¡al dÃa siguiente!, tuvimos un amistoso en San Justo, una localidad cercana y ahora estaba la posibilidad de clasificarnos para las finales del Nacional, si le ganábamos a Boca. Al Loco le contesté con todo: dije que más que un problema de locura, era un problema de celos, que para mà habÃa sido un gran arquero, pero que ahora no era nadie, que le metÃan goles estúpidos. Que se metÃa conmigo por envidia. ¿La verdad? Me habÃa sorprendido, porque con él tenÃamos ondaâ€. En la carrera de Maradona, hay muchos testimonios sobre cómo actuaba en él, como motor, estÃmulo y motivación, sentirse afectado por alguna frase en su contra. Aquella no fue la excepción: “El Loco me habÃa hecho calentar, y como mi representante Jorge Cyterszpiller ya se habÃa dado cuenta de que cuanto más enojado estaba, mejor jugaba, me empezó a pinchar: ‘Entonces hoy le hacés dos goles y se terminó la historia’, a lo que le respondÃ: ‘No Jorge, no… dos, no, cuatro le voy a meter’. Antes del partido, Hugo se me acercó y me dijo que él no habÃa dicho eso y que yo era un fenómeno. No me importó. Más me importó cumplir la promesa que le habÃa hecho a Jorge. Y lo vacuné cuatro vecesâ€.El domingo 9 de noviembre los encontró a Argentinos Juniors y Boca en el final de un año diametralmente opuesto. Los Bichitos atravesaban un momento único, bajo el influjo de la magia del 10. En mi opinión, ese Maradona del ’79 y ’80, está entre las mejores versiones de toda su inigualable trayectoria. En el Metropolitano, casi toca el cielo, ya que se consagró subcampeón, con Diego como goleador.
Para Boca, 1980 se habÃa convertido en un VÃa Crucis futbolero. Con el inicio de la temporada, llegó Antonio RattÃn a la dirección técnica, en reemplazo de Juan Carlos Lorenzo y su exitoso ciclo de cuatro años, con la obtención de dos torneos locales, dos Copa Libertadores y una Intercontinental. El Rata se encontró con un plantel desgastado por la enorme cantidad de partidos que habÃa disputado en los años precedentes, y con varias de sus figuras lesionadas. En la primera rueda del Metro, no pudo salir de los últimos puestos y la palabra descenso, otrora alejada del vocabulario xeneize, comenzó a aparecer. Levantó en las revanchas y, pese a un andar vacilante, tenÃa chances en el Nacional. Pero era un Boca deshecho, desangelado, completamente alejado de los resplandores de la gloria cercana. En el ’80 utilizó una enorme cantidad de jugadores, por lesiones y suspensiones, muchos de ellos, distantes de la categorÃa natural para ponerse esa camiseta. El arranque del torneo no habÃa sido bueno, pero la victoria ante River por 1-0 el domingo anterior alentó las esperanzas. Pero fue un espejismo. Como el jugador empedernido, al que no le queda casi nada y se juega un pleno a todo o nada en el casino de sus ilusiones. Ganó, pero no habÃa respaldo, más allá del resultado. Y apenas tres dÃas más tarde, también en La Bombonera, cayó estrepitosamente 4-1 frente a Huracán, en una floja noche de Gatti.ParecÃa que se iban a los vestuarios con el 2-2, hasta que llegó una jugada que asà evocó Maradona: “Me fui con la pelota por la derecha, a cuatro o cinco metros de la banderita del córner y en diagonal al centro de la cancha. Ruggeri me hizo foul, ellos se desconcentraron un poco. Aproveché y pateé enseguida. La pelota se metió arriba y en el segundo paloâ€. Fue un golazo, de esos que nunca faltan en las recopilaciones de “Maradona grandes momentos†o cosas por el estilo. El bonus track se dio cuando la hinchada de Boca lo aplaudió en su regreso al centro del campo. Como en las mejores historias de amor, el primer indicio del romance…
La hinchada de Argentinos deliraba. La de Boca sentÃa el dolor de una nueva goleada (sufrió varias en ese olvidable 1980), pero reconocÃa la presencia del genio, con nuevas muestras de afecto. Era una tarde de fiesta perfecta. A los 60, la visita se quedó con 10 por la expulsión de Ribolzi y 15 minutos más tarde, llegarÃa el cuarto del diez, en una jugada que se ha visto mucho, pero sigue siendo un deleite 45 años más tarde: “Tiramos una pared con Pasculli, me fui por el medio y Abel Alves me hizo foul desde atrás. Me parece que ya estaba dentro del área, pero el referà lo cobró afuera, del centro, un poco a la derecha. Vidal se puso delante de Gatti, aprovechando que ellos ponÃan a Hugo Alves al lado de un palo, por lo que no habÃa offside. Le pegué fuerte, al palo del arquero y se clavó en el ánguloâ€. A falta de seis minutos, Ricardo Gareca, anotó el descuento para decorar el 3-5 final.
Argentinos Juniors jugaba sin parar. No solo por lo que demostraba dentro de la cancha, sino porque tenÃa amistosos todas las semanas. Apenas concluido el partido, la delegación partió raudamente hacia Ezeiza para poder embarcarse rumbo a los Estados Unidos, donde disputó dos encuentros. Para Diego, además, fue la posibilidad de llevar a su familia y conocer Disneyworld junto a ellos. Quedaban tres fechas por delante. Los Bichitos siguieron sumando puntos y se clasificaron primeros en el grupo. En la fecha final, vencieron 2-0 a Platense en La Paternal en el que fue el último partido oficial de Diego con esa camiseta. HabÃa una disposición de AFA que indicaba que los futbolistas convocados para el Mundialito, a disputarse en Montevideo un mes más tarde, no podÃan estar presentes en la rueda final. Para Argentinos fue un golpe letal. El as de espadas, el comodÃn del chinchón, no estaba, y quedó rápidamente eliminado en los cuartos de final con Racing de CórdobaAquella tarde del 9 de noviembre del ‘80 fue la precuela de lo que Maradona y Boca estaban por vivir exactamente 100 dÃas más tarde, cuando se confirmó la transferencia que conmovió al paÃs futbolero. Una unión eterna. En sus memorias, asà lo recordó: “Cuando terminó el partido en Velez, la tribuna de Boca me gritó por primera vez ‘Maradoooooo, Maradoooooo’. Fue una emoción enorme. Eran los mismos que me habÃan cantado, pocos años atrás “que se quede, que se quedeâ€, cuando hacÃa jueguito en los entretiempos de los partidos de Argentinos. Ya se empezaba a dar entre nosotros algo muy especial. Amor, que le llamanâ€â€¦
