24 de octubre de 2025
El semillero del mundo, en la cima de América: hace 40 años Argentinos Juniors ganaba la Libertadores con un equipo inolvidable
Cuatro décadas atrás los Bichitos de La Paternal grabaron su nombre en la historia grande del fútbol
El pequeño televisor blanco y negro (el de color estaba en la habitación) trajo con su pretendida y nunca alcanzada nitidez, el instante supremo. Argentinos Juniors y América de Cali no se habÃan sacado diferencias a lo largo de las tres finales. Cada uno ganó como local 1-0 y en el desempate, con alargue incluido, igualaron en un tanto. Solo los penales determinarÃan al vencedor. En los primeros ocho, la efectividad fue total. Anthony de Ãvila tomó cinco pasos de carrera y su remate fue contenido por Enrique Vidallé quien, como en todas las ejecuciones anteriores, se habÃa arrojado hacia su derecha.
Adrián Domenech habÃa recorrido las inferiores de Argentinos, esas donde se potencia el gusto por el buen juego. Llegó a primera división, en tiempos donde comenzaba a deslumbrar un chico llamado Diego Armando Maradona. Disfrutó un par de años con él, de pelear tÃtulos y andar de gira por el mundo. Cuando el crack se marchó a Boca, para los Bichos fue volver atrás en el tiempo, regresando a los tiempos proletarios, donde habÃa que luchar por mantenerse en la máxima categorÃa. Atravesó todas las experiencias y, con justicia, se ganó el honor de ser el capitán de ese equipo y poder tener en sus brazos la Copa Libertadores.
El humilde club de barrio, fundado el 15 de agosto de 1904, ahora era el dueño de América. Y la conquista habÃa sido con sus armas de siempre, ese sello distintivo que sale en una muestra de ADN a cualquiera de sus hinchas: toque, buen trato de pelota y una liturgia de juego pulcro, a ras del piso. De allà salió Maradona, inaugurando el estandarte que ellos exhiben con orgullo: el semillero del mundo. Argentinos quedarÃa en la historia por ser campeón en su primera participación. Eran tiempos donde cada paÃs tenÃa solo dos representantes. Los Bichitos no lo habÃan podido lograr en la gloriosa época de Diego, pero habÃa llegado el momento, gracias al tÃtulo obtenido en el torneo de primera división 1984
La temporada ‘85 fue bastante particular para el fútbol argentino, con la disputa del último Nacional de la historia, por la innovación de la llegada de los torneos por temporada, de mitad de año a otra. Pero el largo parate por las eliminatorias, hizo superponer a ambas competencias que se desarrollaban los domingos y los miércoles, respectivamente, a partir de julio. A fines de ese mes, además, comenzó la Copa Libertadores para los cuadros nacionales. Argentinos Juniors, participaba en las tres, al punto que llegó a disputar 18 partidos oficiales en 60 dÃas, a razón de uno cada 72 horas. Una locura. En la apertura del grupo 1, Ferro Carril Oeste venció como visitante a Argentinos Juniors 1-0 en partido disputado en la cancha de Vélez. Para los Bichitos llegaba el desafÃo de tener que ir a Brasil, a disputar los dos partidos en cuatro dÃas, como lo evoca Domenech: “Recuerdo que fue exitoso el desempeño allá, donde ganamos en las dos presentaciones. Primero contra el Vasco da Gama fue por 2-1 y nos retiramos aplaudidos por todo el estadio, porque hicimos un enorme partido. Luego fuimos al Maracaná para enfrentar a Fluminense y también nos quedamos con la victoria, en este caso por 1-0. Después ellos vinieron para acá y se nos complicó muchÃsimo. Contra Vasco de Gama, en una cancha pesada, porque habÃa llovido mucho, sufrimos hasta el final. El campo de juego estaba ideal para barrer y tirarse al piso, como nos gusta a los temperamentales (risas). Empezamos ganando y nos lo dieron vuelta. Cuando faltaban dos minutos, tenÃamos un tiro de libre desde el costado y fuimos todos a buscar al área. El Chivo Pavoni me la bajó de cabeza para atrás, como venÃa le pegué y entró junto al palo. Se tenÃa que dar, porque pasó entre diez jugadores, entre compañeros y rivales y se clavóâ€.“Fue una zona pareja -recuerda Domenech- porque con Independiente salimos 2-2 en cancha de Ferro, y luego los dos empatamos en Bolivia contra Blooming y le ganamos acá. El tema era que ellos tenÃan mejor diferencia de gol, por eso, debÃamos ganarle el cruce final del grupo en Avellaneda. Fue un partido extraordinario e histórico, recordado por mucha gente hasta el dÃa de hoy, de esos que quedan por siempre grabados en la memoria. Ganamos 2-1, pero con sufrimiento, porque sobre la hora, Quique Vidallé le atajó un penal a Marangoni, que nos dio la clasificación a la finalâ€.
Para ese tercer y definitivo partido, el técnico José Yudica tuvo que armar un equipo distinto, al no poder contar con los dos clásicos punteros, Pepe Castro y Carlos Ereros, que eran una garantÃa en el ataque. Allà se dio una situación particular, porque el técnico decidió que Jorge OlguÃn saliese del fondo para actuar en el medio, para tener mayor manejo y compensar las ausencias. Pero este le dijo que no, que debÃan ingresar los suplentes naturales en la posición de volante por derecha, que eran J. J. López o Miguel Ãngel Lemme. El DT impuso su pensamiento y el campeón del mundo del ‘78 fue titular, en una formación llena de mediocampistas, con Claudio Borghi como único punta.
Emilio Commisso abrió el marcador a los 37, pero solo 4 minutos más tarde igualó Ricardo Gareca con un golpe de cabeza. El empate no se movió. Ni en los 90, ni en los 120, ni en los primeros ocho penales de la serie, hasta que Vidallé adivinó la intención de De Ãvila, y lanzó una volada eterna, que será evocada por siempre por la gente de La Paternal. Lo mismo que la tranquilidad del Panza Videla, para colocar suavemente la pelota en el arco y en la historia grande de Argentinos Juniors y del fútbol argentino.