20 de octubre de 2025
Las revelaciones de Argentina campeón en Qatar 95: la interna en Brasil antes de la final y el permiso de Pekerman en la Zona Roja de Holanda
En vísperas de una nueva final de la categoría, el detrás de escena del título que cambió el paradigma en las Juveniles de la selección argentina
Argentina venÃa de protagonizar un bochorno en el Mundial Sub 20 que se disputó en Portugal en 1991. Integró la Zona A y perdió en el debut contra Corea, mientras que fue goleado 3-0 por el anfitrión (que le ganarÃa la final a Brasil por penales) en un partido en el que sufrió las expulsiones de Mauricio Pellegrino, Claudio ParÃs y Juan Esnáider. En la tercera presentación, fue empate con Irlanda y eliminación. Pero además, la FIFA sancionó al conjunto dirigido por Mostaza Merlo por su comportamiento y le impidió participar de la Copa Mundial de la categorÃa dos años más tarde.
Pekerman, sabiendo que tenÃa que reestablecer las bases, conformó una de sus primeras delegaciones para instalarse en La Paz, donde se aclimataron a la altura desde diciembre de cara al Sudamericano de 1995. Los Sub 20 pasaron las Fiestas lejos de sus familias con el objetivo de consagrarse en el certamen y conseguir uno de los tres boletos para el Mundialito de Nigeria que finalmente se trasladó a Qatar, luego de que un emisario de la FIFA fuera apuñalado en el paÃs africano.En la primera ronda no hubo inconvenientes: victorias ante Perú, Ecuador y Venezuela más un empate ante Bolivia para asegurar el primer puesto y sellar el boleto para la ronda final. Con los triunfos ante Chile y Ecuador, el equipo de José firmó su pasaje para Qatar 95 y definió el tÃtulo sudamericano en la última jornada ante Brasil. No pudo ser: derrota 2-0 y frustración. Quedó el consuelo de la clasificación al Mundial y haber tenido cinco futbolistas en el Equipo Ideal del certamen: JoaquÃn IrigoytÃa, Sebastián Pena, Juan Pablo SorÃn, Ariel Ibagaza y Leonardo Biagini.La Albiceleste debutó con el pie derecho ante Holanda y se impuso 1-0 sobre la hora con gol de Garrone. Pero un colosal Dani, destacado delantero portugués, frenó el envión en el segundo partido (caÃda 1-0). Obligados a ganarle a Honduras, los chicos de Pekerman se despacharon con un 4-2 mediante un hattrick de Pena (todos de cabeza) y el primer tanto de Ibagaza. En cuartos, no hubo sobresaltos ante Camerún: 2-0 por las conquistas de Guerrero y Coyette. Y en las semifinales Argentina exhibió su chapa de candidata al vapulear 3-0 a la España de Raúl González, Joseba EtxeberrÃa, Fernando Morientes y Michel Salgado. ¿Los goles? Biagini, Coyette y Chaparro.
Quedaba la final ante Brasil, el verdugo en el Sudamericano, que tenÃa figuras como el mediocampista Zé ElÃas y los delanteros Caio Ribeiro y Luizao. Sin embargo, en el plantel dirigido por Julio César Leal no reinaba la armonÃa que sà habÃa en la concentración argentina.Zé ElÃas, una de las figuras brasileñas, repasó en el documental: “Todo lo que ocurrió durante la Copa del Mundo... La atmósfera no era buena, habÃa discusiones prácticamente todo el tiempo. El entrenador nos preguntó ‘¿y ahora qué van a hacer?’â€. Y desafió, entre risas, a su ex compañero Caio Ribeiro, a que relatara una travesura que pudo haber influido en la preparación: “Explica a todos la patada voladora contra la pared del hotel que diste antes de la finalâ€.
“No sé por qué le di una patada voladora a la pared. En mi cabeza quise pegarle y caer en la cama, era una broma. Y cuando pateo la pared, abro un agujero. La pared no era pared. Ahà me desesperé. Pensé que tenÃa que avisar al hotel que la habÃa roto. ‘No, pon un cuadro encima’, me dijeron. Entonces pusimos un cuadroâ€, argumentó Caio, que fue goleador de Brasil en el campeonato con 5 gritos, obtuvo la bota de bronce y serÃa fichado por el Inter de Milán desde el San Pablo.Contaron los propios futbolistas argentinos que, en la charla técnica, Pekerman descubrió una hoja de la pizarra y mostró la imagen de dos caballos llegando a la meta. Uno de los dos le ganaba al otro por una trompa: “Esta va a ser la diferencia entre el primero y el segundo. Lo único que les quiero decir es que del segundo no se va a acordar nadieâ€. Altamente motivados, los muchachos salieron a defender la celeste y blanca y se deglutieron al campeón sudamericano. Fue 2-0. En el primer tiempo abrió la cuenta Leo Biagini tras una combinación magnÃfica con Coyette; en el segundo Arangio asistió a Panchito Guerrero, que habÃa ingresado desde el banco, y sentenció la historia.
“Cambió mucho la selección argentina desde el Sudamericano al Mundial. Ibagaza corriendo de acá para allá, para adelante, para atrás, de lado a lado... El Guerrero que jugó el Sudamericano era otro al Guerrero que jugó el Mundialâ€, concluyó Zé ElÃas, todavÃa frustrado por la derrota en Doha.No era común hasta ese entonces, pero cientos de fanáticos aguardaron por la delegación nacional en Ezeiza. Independientemente de los familiares y amigos que los buscaron en el aeropuerto y acompañaron hasta el Predio de la AFA, muchos los reconocieron personalmente por la proeza lograda en Medio Oriente. La perlita fue el aplauso que recibió Sebastián Pena al ser reconocido por un chofer de la lÃnea 110 camino a su casa.
Juan Pablo SorÃn levantó el trofeo como capitán, a la vez que JoaquÃn IrigoytÃa fue condecorado como el mejor arquero del certamen. Los muchachos festejaron con música en la pileta del hotel hasta altas horas de la noche. Luego fue la hora del regreso. Embarcaron en Doha e hicieron escala en Baréin. La segunda parada fue en Ãmsterdam, donde el plantel argentino salió del aeropuerto para conocer la ciudad. No explicaron por qué, pero uno de los puntos turÃsticos que visitó la delegación fue la Zona Roja de Holanda, conocida por la prostitución y uso de estupefacientes de forma legal.El PF devolvió el guiño: “Tienen media hora. Yo me voy a llevar al técnico a comprar cosas. En media hora nos vemos en el puenteâ€. El capitán asintió y le aseguró que cinco minutos antes iban a estar todos allÃ. Coyette deslizó: “De repente nos perdimos. Uno por un lado, otro por el otro... Desaparecieronâ€. Biagini alimentó el mito: “HabÃa chicas en las vidrieras y estaban todos como locos. Dicen que alguno se metió adentroâ€. Hubo una última parada en Brasil antes de aterrizar en Buenos Aires. Pero no quedan dudas que la escala que más disfrutaron aquellos pibes fue en PaÃses Bajos.
