7 de octubre de 2025
La ciencia confirma que la mayor longevidad femenina tiene raíces evolutivas y no solo sociales o ambientales
Un estudio internacional del Instituto Max Planck analizó más de 1.100 especies de mamíferos y aves y reveló que, en la mayoría de los casos, las hembras viven más que los machos por factores ligados a los cromosomas sexuales y a la selección evolutiva, un patrón que también se observa en los humanos
Los resultados muestran que, en mamÃferos, el 72% de las especies presentaba una ventaja femenina en esperanza de vida adulta, con una media del 12% más de longevidad. En aves, el 68% de las especies mostraba una ventaja masculina, con una diferencia media del 5% a favor de los machos.
Existen, sin embargo, numerosas excepciones y variabilidad entre especies. En varias aves rapaces, las hembras no solo son más grandes, sino que también vivÃan más que los machos, rompiendo el patrón general, según afirmó Johanna Stärk, lo que indica que los cromosomas sexuales solo explicaban parte del fenómeno.
El estudio profundizó también en el impacto de la selección sexual, el sistema de apareamiento y el cuidado parental. Tanto la Max Planck Society como Science Advances coincidÃan en que, en especies polÃgamas de mamÃferos caracterizadas por intensa competencia entre machos y fuerte dimorfismo sexual, los machos morÃan antes y presentaban menor esperanza de vida. En especies monógamas, la diferencia disminuÃa. En las aves, donde la monogamia era común, la longevidad masculina predominaba. Además, el sexo responsable de la mayor parte del cuidado parental —generalmente las hembras en los mamÃferos—, tendÃa a vivir más, ya que la supervivencia hasta que las crÃas alcanzaban la independencia otorgaba una ventaja evolutiva.Este patrón fue similar en el caso humano, donde los avances médicos y las mejores condiciones de vida redujeron, pero no eliminaron la brecha de esperanza de vida entre mujeres y hombres. Science Advances señaló que en la naturaleza la diferencia femenina a favor de los mamÃferos se acentuaba, mientras que, en las aves, la ventaja masculina se multiplicaba por cinco respecto a los zoológicos.
“La ventaja femenina en humanos fue menor que la registrada en los grandes simios africanosâ€, subrayó Science Advances, lo que apunta a una menor presión de selección sexual en nuestra especie. En el caso de las aves, la mayorÃa de los órdenes mostró longevidad masculina, aunque las rapaces y ciertos patos y gansos rompieron la regla: en ellos, las hembras vivieron más tiempo.
Respecto a los mecanismos evolutivos, los autores atribuyeron un papel relevante a la selección sexual precopulatoria, especialmente en especies con fuerte dimorfismo sexual y sistemas de apareamiento polÃgamos. En mamÃferos polÃgamos con machos significativamente más grandes que las hembras, la ventaja femenina fue mayor. En aves monógamas, la longevidad masculina fue superior. El cuidado parental ejercido por las hembras se correlacionó también con mayor longevidad femenina, sobre todo entre los primates. Aun asÃ, en grupos como los lémures y algunas aves, estos factores no explicaron por completo las diferencias, lo que sugirió la posible actuación de otros procesos genéticos o ambientales aún no identificados.Para la Max Planck Society, las diferencias de longevidad entre sexos no se debÃan solo al entorno, sino que formaban parte de nuestra evolución biológica y probablemente continuarán presentes a futuro.
