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29 de agosto de 2025

“Siento que va a venir de visita”: el dolor de la madre de María Marta García Belsunce, 22 años de sospechas y la condena tardía

El recuerdo de cómo vivió Luz María Galup Lanús la muerte de su hija. En 2003, a meses de que se cumpliera un año del homicidio, dijo que el homicida no estaba entre sus parientes y menos que sospecharan de su yerno Carlos Carrascosa como autor, pero no fue escuchada por la justicia. La voz de una mujer quebrada por la angustia que falleció diez años después sin saber quién fue el culpable, aunque lo sospechaba: Nicolás Pachelo recién fue sentenciado a prisión perpetua en 2024

>“El asesino de mi Negrita está fuera de la familia”, reflexionaba hace exactamente veintidós años, a fines de agosto de 2003, la mamá de María Marta García Belsunce, Luz María Galup Lanús, en la única entrevista que dio en la intimidad de su departamento de Recoleta, a meses de cumplirse un año del homicidio de su hija, ocurrido el domingo 27 de octubre de 2002 en su casa del country Carmel, cuando fue masacrada de seis balazos calibre 32 en el cráneo.

Hacía poco que se había presentado como querellante en la causa en la que se investigaba el crimen: “Lo hizo para impulsar otras líneas de investigación, porque hasta ahora solo se puso bajo la lupa a la familia de la víctima”, precisaba su abogado, el doctor Adolfo Casabal Elía. Y sus hijos, que en ese momento de la charla la acompañaban, Irene Hurtig, María Laura y Horacio García Belsunce, más Constantino, su marido, aseguraban que se ponía seria y como una leona cuando alguien sugería que su familia podía llegar a estar involucrada en el crimen. “Para mí ‘El Gordo’ es como un hijo” -explicaba cuando se refería al esposo de María Marta, Carlos Carrascosa-. No tolero que insinúen que pudo haber sido el quien la mató, por favor. Hoy sin ella está solo en el mundo”, declamaba.

Su mamá solía llamarla cariñosamente “Negrita”, pero también le decía “arañita peludita” porque una vez jugando cuando era muy pequeña se le ocurrió ese apodo y ella no paró de reírse a carcajadas mientras entonaba como si fuera una canción: “Yo soy de mamá, la arañita peludita”. Cuando lo confesaba, Luz María expresó en aquella oportunidad que sentía una sensación de angustia en todo su cuerpo que la invadía permanentemente cada vez que la recordaba, lo cual ocurría a cada momento, en especial cuando se enteró de que algo trágico le había sucedido.

Su marido, Constantino Hurtig, fue el primero en darle algún indicio, pero sin hablarle de muerte todavía: “Justo regresábamos juntos de Punta del Este. Llegamos a casa y me fui a cambiar. Pasaron unos minutos, se acercó y me sugirió que teníamos que ir a la casa de María Marta. Me sonó extraño porque recién volvíamos de viaje. ‘Nos necesita’, agregó. Y salimos para Carmel. En el camino me fue preparando. Te juro que no sospechaba absolutamente nada. Creí que era por cualquier tema, ni siquiera pensé mucho, total siempre tenía ganas de verla. Era un placer charlar con ella”, explicaba con detalles.

La mamá de María Marta, además, rememoró otros momentos duros que ambas enfrentaron juntas: “Sucedió cuando con Carlos supieron que no iban a poder ser padres. Para ella fue difícil superarlo. Hablamos de la posibilidad de adoptar, pero no se decidió. Se repuso a la noticia como pudo, pero el mejor refugio lo encontró acompañando y prestándoles atención a los niños de Missing Children, a los que les dedicaba su vida y su amor. Yo la acompañé en todo sin presionarla porque se trataba de una decisión muy personal. Aparte con Carlos eran muy unidos y comprensivos tanto en las buenas como en las malas. Por eso nunca pude entender cuando hablaban de él como sospechoso, por favor, una infamia total. Me indignó porque es un muy buen hombre que la amaba. Jamás desconfié, mi hija también lo amaba mucho y yo lo quiero. Eran un buen matrimonio, ella lo cuidaba y protegía muchísimo. Cuando lo vi por primera vez después de la muerte de María Marta lo abracé fuerte. Nunca entendí cómo el fiscal Molina Pico sospechó de él. Y cuando lo detuvieron me pareció una injusticia. Yo le dije en la cara que jamás dudé de él. Se emocionó y me lo agradeció”.

Por entonces, las sospechas de la familia ya apuntaban al “vecino conflictivo”, como solían identificar a Mientras tanto, la mamá de María Marta defendía con energía y sostenía que ponía las manos en el fuego por todos los integrantes de su familia porque era gente buena, de hermosos sentimientos, incapaces ni siquiera de levantar la voz o maltratar a alguien: “Mis hijos son un amor. No sé a quién se le puede ocurrir que los hermanos van a encubrir el crimen. Soy una mujer grande que conozco muy bien a los míos. Y mi marido (Constantino Hurtig) y Guillermo (Bártoli, su yerno, esposo de Irene), dos personas de bien, incapaces de hacer algo así. ¿Cómo se puede pensar semejantes atrocidades de excelentes personas? ¿Te parece que voy a defender a mi yerno si la mató o tiene que ver con el crimen?”.

El ruego de la madre de María Marta fue resuelto por la justicia, pero recién dos décadas y un par de meses más tarde, cuando en 2024 Nicolás Pachelo fue condenado a prisión perpetua por el homicidio. Pero ella ya no estaba para sanar las heridas, había fallecido el 13 de junio de 2013, a los 88 años.

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