26 de junio de 2025
Moda de alto riesgo: historias reales de prendas y accesorios asesinos
El arsénico, el mercurio y los explosivos de adorno elevaron el glamour y la tragedia en una era que puso en riesgo a miles de obreros y consumidores
La industria de la moda también exponÃa a los trabajadores a otros compuestos peligrosos. Los tintes de anilina en las medias masculinas provocaban irritaciones, llagas y, en algunos casos, cáncer de vejiga. El maquillaje con plomo dañaba los nervios de las muñecas de las mujeres, impidiéndoles levantar las manos.
En tanto, las peinetas de celuloide podÃan explotar al calentarse, lo que llevó a incidentes fatales, como el de un hombre en Pittsburgh que murió mientras se peinaba, y la explosión de una fábrica de peines en Brooklyn.Según explicó Alison Matthews David, autora de Fashion Victims: The Dangers of Dress Past and Present, el mercurio resultaba “extremadamente tóxico, especialmente si se inhala; va directamente al cerebroâ€.
Los sÃntomas iniciales incluÃan temblores, conocidos en la ciudad de Danbury, Connecticut como “temblores de Danburyâ€, seguidos de problemas psicológicos como paranoia y timidez extrema. Los sombrereros también sufrÃan afecciones cardiorespiratorias, pérdida de dientes y muertes prematuras.El uso de arsénico en la moda generó una creciente alarma social tras la muerte de Matilda Scheurer y otros episodios trágicos. Según National Geographic, medios como el British Medical Journal alertaban sobre la peligrosidad del compuesto en la confección de vestidos, señalando que una mujer podÃa llevar en sus faldas suficiente cantidad como para envenenar a todos los asistentes de varios salones de baile. Estas advertencias, reforzadas por la prensa sensacionalista, alimentaron el rechazo popular hacia el venenoso pigmento verde.
La presión social llevó a que paÃses como Escandinavia, Francia y Alemania prohibieran el uso del pigmento de arsénico, aunque Gran Bretaña no adoptó esta medida. La invención de tintes sintéticos facilitó el abandono del arsénico en la industria textil, según explicó Elizabeth Semmelhack, conservadora del Bata Shoe Museum en Toronto, Canadá.El uso de sustancias peligrosas en la moda no se limitó al siglo XIX. National Geographic recordó que en 2009, TurquÃa prohibió el arenado, una técnica que consistÃa en aplicar arena a alta presión para dar un aspecto desgastado a la tela vaquera, después de que los trabajadores desarrollaran silicosis por inhalar partÃculas de arena.En el contexto de la economÃa globalizada actual, la distancia entre los consumidores y los trabajadores que fabrican la ropa aumentó. A principios del siglo XIX, quienes usaban sombreros con mercurio o vestidos con arsénico podÃan cruzarse con los fabricantes en las calles de Londres o leer sobre sus condiciones en la prensa local. Hoy, los efectos de la producción de moda sobre la salud de los trabajadores suelen permanecer ocultos para la mayorÃa de los consumidores.
“La moda asesina todavÃa está muy de modaâ€, concluyó Matthews David, aludiendo a la persistencia de prácticas peligrosas en la industria textil contemporánea.