2 de junio de 2025
Cafetines de Buenos Aires: un refugio con aires venezolanos para atraer a raros lectores analógicos
En la esquina de César Díaz y El Método, hay un café literario que levantó una mujer que llegó a la Argentina en busca de futuro. Y armó un bar donde se puede acceder a libros que trajo de su país y otros que se fueron sumando
Ifigenia abrió en 2022. Antes, en su lugar, funcionó un pequeño almacén y luego un showroom de muebles para bebés. La esquina estuvo cerrada durante ocho años por temas sucesorios, es por eso que el vecindario se alborotó cuando empezó a ver movimiento dentro del local. La propuesta los desconcertó. Hasta que de a poco fueron conociendo la historia de vida de Isabela y juntos ensamblaron una nueva familia.
¿Y qué distingue a esta crónica de una inmigrante al frente de un cafetÃn de tantas otras? En principio, el paÃs de origen: Venezuela. Luego, la anécdota es reciente. Por último, se explica a partir de nuestras propias caracterÃsticas como sociedad y paÃs.La primera vez que Isabela Nouel vino a la Argentina fue en 2014. Lectora empedernida, quiso conocer ese paÃs que imaginaba a través de los textos de Julio Cortázar o las tiras de la Mafalda de Quino. Estuvo dos semanas instalada en Caballito, en la casa de unos primos. El viaje —de placer, en Venezuela habÃa quedado su hijo Nicolás al cuidado de las abuelas— coincidió con el Mundial de Fútbol que se disputó en Brasil. Cuando se jugó la semifinal contra PaÃses Bajos, Isabela acompañó a sus primos hasta la Plaza San MartÃn donde se transmitÃan los partidos en pantalla gigante. Con los penales que dieron el pase a la final se desató una fiesta popular sin distinción de clase ni origen. “Esto es pasión, yo quiero vivir asÃâ€, pensó.Cuando la crisis venezolana se profundizó, Isabela tomó la decisión de apostar por ese paÃs pasional y periférico que habÃa vivenciado. Vendió su auto y reunió 6 mil dólares como todo capital. Cuando lo comentó entre amigos, uno, preocupado, le dijo: “¿Sabés que en la Argentina existe una iglesia maradoniana? ¿Sabés que están todos locos?â€. Justamente, esa locura fue la que activó la decisión a Isabela.
CorrÃa 2016. HabÃan pasado solo dos años de su visita previa. Nicolás, su hijo, tenÃa 11 años. Con visión de futuro le habÃa hecho firmar una autorización de viaje al padre, por entonces ausente. El problema eran los libros. ¿Cuáles traer? ¿Qué recorte debÃa hacer? Las pocas prendas que trajeron las metieron en dos mochilas. Para los libros utilizaron cuatro maletas. Sólo le entraron ochenta. Fue su Vuelta a Buenos Aires en 80 libros.El paso por la aduana y el despacho de valijas resultó sin inconvenientes. Pero cuando estaban en la sala de embarque, por los altoparlantes, solicitaron la presencia de Isabela Nouel ante las autoridades.
Cuando Isabela se presentó en la bodega las cuatro maletas estaban abiertas de par en par. “¿Qué significa esto?†preguntó el policÃa aeroportuario. Isabela no pudo dudar y respondió “Son parte de la biblioteca familiar y van de regalo para Argentinaâ€. El agente aeroportuario no emitió juicio. Su silencio exigÃa mayores explicaciones. Rápida, Isabela observó un libro de color celeste “Miscelánea venezolana†que podÃa resultar su salvoconducto. Lo tomó y leyó un párrafo.Isabela y Nicolás llegaron a Buenos Aires en agosto de 2016. Lo primero fue conseguir dónde vivir. Por los avisos clasificados consiguieron un monoambiente en Belgrano. Isabela pagó los meses de adelanto correspondientes y compró una garantÃa para poder alquilar. Cuando fue a firmar el contrato la empleada de la inmobiliaria vio a Nicolás y proyectó las dificultades que encontrarÃa una madre joven, recién llegada, sin trabajo, para escolarizar a su hijo. Y le dijo: “Andá a la Escuela donde llevo a mi hija y preguntá por la Directoraâ€.
Al dÃa siguiente, madre e hijo se presentaron en la Escuela Primaria Común Pablo Pizzurno de Monroe 3000. Frente a la Directora, Isabela pidió cupo para Nicolás a partir del año siguiente. “¿Vos sabés a qué paÃs viniste?†, preguntó la responsable del establecimiento. Y agregó: “Andá a comprarle un guardapolvo y traelo mañanaâ€. También le sugirió, para nivelar los conocimientos del pequeño, que se vieran todos los capÃtulos sobre Historia Argentina que Felipe Pigna habÃa realizado para el Canal Encuentro. La directora dio otra muestra de las bondades de ser argentino.El primer trabajo fue en un café de especialidad. Durante cinco años sirvió café, conectó con los clientes y aprendió sobre la trazabilidad del café desde la planta hasta que llega al pocillo. Su proyecto personal fue madurando hasta que estuvo lista para salir a buscar un local.
No fue fácil. Cuando contaba su proyecto de café literario a las inmobiliarias, siempre chocaba con palabras de desaliento. Buscó sin éxito por los barrios que más aperturas de cafés han registrado en los últimos años. Hasta que por un aviso de Facebook encontró en alquiler un local en la esquina de César DÃaz y El Método. Se subió a la bicicleta y pedaleó hasta su sueño. Descubrió una esquina tranquila y pequeña de Villa General Mitre a la que le pasa una bicisenda por la puerta.Ifigenia es una palabra griega que significa: nacida poderosa. ¿Una autorreferencia de su dueña? No de manera explÃcita. Ifigenia es una novela de la escritora venezolana Teresa de la Parra publicada en 1924. Es una crÃtica al rol de la mujer en la sociedad conservadora de ese paÃs. Isabela tomó ese tÃtulo como un tributo a su nacionalidad. No quiso colgar una bandera ni pintar la esquina con sus colores. La conexión con Venezuela debÃa surgir de la literatura.Los objetos diferentes no siguen una moda. Isabela no heredó una casa familiar en la Argentina. Tampoco compró el fondo de comercio de un viejo bar con todo lo que habÃa adentro. Ifigenia se armó con poco presupuesto, muy buen gusto y, sobre todo, con el producto que brota por estas tierras y que su dueña vino a sembrar: la pasión.
Por si les da curiosidad los nombres de las calles lo aclaro. Traigo otra vez a Felipe Pigna a estas lÃneas. Su libro “Calles†dice que César DÃaz fue un militar uruguayo que combatió para el ejército argentino en la guerra contra el Brasil y fue jefe de la División Oriental en la batalla de Caseros que derrotó a Rosas.
Con respecto a la extraña denominación “El Método†le escribà al periodista Diego Zigiotto —quien más conoce sobre curiosidades de Buenos Aires— y me respondió que fue un homenaje al método del filósofo René Descartes.La pastelerÃa es otro motivo de visita. Todo casero. Pastafrolas, budines y alfajores. El salón tiene lugar para 16 personas. Y con la vereda alcanza a 30. Es un salón de lectura. Van a encontrar gente leyendo de manera analógica. Toda una novedad. La música no invade, acompaña el momento.
Quizás sea la libertad de cultos nuestro mayor don como sociedad. Aquello que atrae y enamora de Buenos Aires. El ejemplo de hoy lo avala. En un reducido territorio donde Villa General Mitre se funde con La Paternal, se practica la fe maradoniana y se asiste al culto del café y de los libros.
