16 de abril de 2025
Un argentino en el país donde un tercio de la población es millonaria y al quedarse sin espacio empezaron a construir sobre el mar
En esa nación europea, el 100% de la superficie está ocupada y cada metro cuadrado cuesta 58 mil dólares. �??Hay una batalla épica entre la naturaleza y el dinero�?�, aseguró José Álvarez Torres, un porteño de 24 años que contó su experiencia
AllÃ, José recorrió sus calles, casinos, escaleras interminables y miradores para retratar en primera persona cómo se vive en uno de los enclaves más exclusivos del mundo, donde la riqueza extrema convive con la falta absoluta de espacio. “Esto hace que las propiedades sean inaccesibles y que con la suma de USD 1 millón ni siquiera puedas adquirir algo decente. Con esa cantidad de dinero apenas podés comprar 17 metros cuadrados habitablesâ€, ejemplificó.
Una de las caracterÃsticas fÃsicas más peculiares de Mónaco es su topografÃa: al estar construido sobre una montaña, las escaleras son una constante entre los diferentes niveles de la ciudad. José explicó que para trasladarse de una zona a otra, “es común descender varios tramos de escaleras, aunque también existen ascensores públicos en algunos puntos estratégicosâ€.En cuanto a infraestructura, Mónaco no posee aeropuerto propio. El acceso principal es a través de la ciudad francesa de Niza, ubicada a unos 30 kilómetros. “Desde allÃ, los visitantes suelen llegar por tierra o por medio de un exclusivo servicio de helicópterosâ€, contó.“Mareterra†no es solo una extensión fÃsica, sino también un complejo de lujo que incluye marinas privadas, un paseo marÃtimo y una variedad de viviendas exclusivas. La zona contará con más de 100 departamentos y 10 villas palaciegas, diseñadas por algunos de los arquitectos más famosos del mundo, como Renzo Piano, quien es conocido por su trabajo en el Centro Pompidou de ParÃs.
Según contó José, “la decisión de la familia Grimaldi, la dinastÃa que gobierna Mónaco desde 1297, de abrir un casino en un contexto europeo donde los juegos de azar estaban restringidos fue estratégica, ya que se convirtió en un polo de atracción para los aristócratas y grandes capitales del continenteâ€. Curiosamente, remarcó, “los monegascos no tienen permitido jugar en el casino debido una norma histórica prohÃbe a los nacidos en Mónaco apostar en el lugarâ€.
Durante su paseo nocturno por Montecarlo, el argentino notó la tranquilidad que domina las calles más céntricas del paÃs. “Los locales estaban casi vacÃos, los restaurantes cerraban y los autos de lujo –Ferrari, Rolls Royce, Porsche, BMW– permanecÃan estacionados como piezas de exhibiciónâ€, enfatizó.A nivel polÃtico, Mónaco es una monarquÃa constitucional encabezada por el prÃncipe Alberto II, descendiente de la familia Grimaldi. La permanencia de esa dinastÃa en el poder fue resultado de maniobras diplomáticas que incluyeron alianzas matrimoniales, pactos militares, cesiones territoriales y la venta de derechos de pesca, entre otras estrategias. “El objetivo fue siempre uno solo: garantizar la independencia del paÃs en un contexto europeo en permanente transformación geopolÃticaâ€, remarcó José.
A nivel urbano, contó que Mónaco se presenta como una ciudad “compactaâ€, donde es difÃcil distinguir entre centro y periferia. Las tiendas de lujo como Cartier, los bares exclusivos como el Buddha Bar, las concesionarias de autos de alta gama y los inmuebles de altÃsimo valor se encuentran a pocos pasos unos de otros. “En un local que visité se vendÃa un Porsche 991 GT2 a 270.000 euros y un Lamborghini Huracán a 450.000 eurosâ€, señaló.Finalmente, al observar la pista urbana donde se corre el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, José reconoció que, aunque no es seguidor del deporte, entendÃa por qué para muchos esa curva emblemática representaba un hito. “Las marcas de neumáticos en el asfalto y la cercanÃa de los edificios completan el cuadro de una ciudad que parece congelada entre el lujo extremo y una falta de espacio que obliga a pensar creativamente en el futuroâ€, destacó.
La experiencia de este viajero argentino permite vislumbrar cómo se vive en un paÃs que, a pesar de su tamaño diminuto, concentra algunas de las fortunas más grandes del mundo, y cuyo principal desafÃo ya no es atraer más riqueza, sino encontrar dónde ubicarla.