11 de marzo de 2025
Exclusivo: el video inédito del femicida Jorge Mangeri en el que habla del crimen de Ángeles Rawson en 2013
El material fue grabado en la cárcel de Ezeiza, pocos meses después del asesinato de la adolescente de 16 años. Se mantuvo oculto durante más de una década
Antes de analizar los dichos de Mangeri, conviene repasar algunos detalles del caso para entender el contexto en el que se dio la reunión.
En simultaneo, a algunos kilómetros de allÃ, en la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Palermo, una mujer llamada MarÃa Elena Jimena Aduriz llevaba 24 horas buscando a su hija de 16 años: Ãngeles Rawson. Lo hacÃa junto a su pareja Sergio Opatowski, sus hijos y el papá de la chica, Franklin Rawson. Jimena explicaba ante la Justicia que la menor habÃa ido a su clase de gimnasia del colegio Virgen del Valle y que, al regresar a media mañana, se habÃa perdido su rastro.
Lo misterioso del caso era que, en la tarde de la desaparición, una cámara ubicada en Ravignani 2330, muy cercana al edificio en el que vivÃa la adolescente, la habÃa tomado caminando. Es decir, Ãngeles habÃa llegado hasta la puerta de su casa antes de desaparecer. Cuando la Justicia tomó intervención en la planta del CEAMSE, se encontró que en la cinta habÃa restos de un cadáver. Se llevaron las partes para realizar un cotejo. A las pocas horas se conoció la noticia de que el cuerpo pertenecÃa Ãngeles.La conmoción fue absoluta y los medios de comunicación comenzaron a replicar la noticia y a especular con quién podÃa ser el asesino. El primer apuntado por la justicia y por la opinión pública fue Opatowski, el padrastro de Ãngeles. ¿Los motivos para sospechar?. Ninguno. Sólo que tenÃa “cara de locoâ€, según se decÃa en ese momento, y que no lloraba por la muerte de la hija de su pareja. Insólito. Pero asà fue. Incluso, hubo gente que le gritó “asesino†en la calle.
El sábado 15 de junio de 2013, cuatro dÃas después del crimen, la fiscal MarÃa Paula Asaro llamó como testigo al encargado del edificio. La funcionaria declararÃa tiempo después que, hasta ese momento, no tenÃa ninguna sospecha sobre Mangeri.
La testimonial arrancó a las 2. Primero, el encargado aseguró que habÃa sido apretado por policÃas la noche anterior y que lo habÃan picaneado para que confesara el crimen. Era todo mentira, nunca se comprobó que nadie lo haya intimidado. A medida que la declaración avanzaba, Mangeri comenzó a contradecirse. Además, no quiso que un médico le vea las heridas que, según él, le habÃan producido los agentes.Jorge Néstor Mangeri quedó oficialmente detenido por el crimen de Ãngeles Rawson. Algunos dÃas después, fue enviado a la cárcel de Ezeiza. Cuando se cumplieron dos meses de su encierro, se produjo la reunión que quedó registrada en video entre Mangeri, sus abogados y sus peritos.
En las imágenes, a las que pudo acceder este medio, se ve a Mangeri sentado en una especie de pupitre hablando con sus interlocutores. Lo primero que se le escucha decir es una mentira, de tantas que dirÃa.Todo falso. Quedó comprobado en el expediente, y luego refrendado en el juicio oral que se realizó en 2015, que debajo de las uñas de Ãngeles se encontraron rastros biológicos de Mangeri. Es decir, cuando el encargo intentó violarla ella se defendió como pudo para evitarlo.
A pesar de que en un principio nadie le habÃa creÃdo su relato de los policÃas apretándolo, Mangeri seguÃa insistiendo con el tema ante sus letrados: “Después con la fiscal, yo pedà hablar con ella a solas y me dijo que no. En el momento en que ella se fue, todo ese tiempo, la PolicÃa me decÃa que yo la habÃa violado, que yo la habÃa matado, que iba a ir preso de por vida, que iban a meter a Diana (su mujer) presaâ€.Lo que no le contó Mangeri a sus abogados es que antes de ir a declarar con la fiscal aquel dÃa, primero pasó por la casa de Cecilio Saettone, primo de su mujer Diana. Se trata de un hombre que en ese entonces era oficial mayor de la PolicÃa Bonaerense. ¿Por qué pasó a visitarlo? Quedó acreditado que Saettone lo ayudó a quemarse el cuerpo para disfrazar de alguna manera los arañazos que tenÃa de Ãngeles.
En otra parte del material que difunde Infobae en exclusiva, finalmente, Mangeri lagrimeó y confesó que, al momento de matar a Ãngeles, estaba “enceguecidoâ€. También habló de “accidenteâ€.
Cada frase que dice Mangeri en este extracto del video, tiene una explicación que convierte esas palabras en una confesión. Veamos.
Mangeri explicó, en ese momento y lo sigue haciendo hasta el dÃa de hoy, que Ãngeles llegó al edificio y lo insultó. Que la adolescente lo solÃa hacer, pero que él nunca reaccionaba ante esos presuntos insultos. Contó también que aquella mañana, decidió empujarla y que la joven se golpeó la cabeza contra la pared y se desvaneció. Al ver esta situación, decidió subirla hasta el octavo piso, su departamento, y la hizo oler vinagre para que reaccione. Al ver que no reaccionaba y que estaba muerta decidió ponerle una bolsa del supermercado DIA en la cabeza para luego meterla en una bolsa negra y arrojarla en el contenedor de basura.
A esta altura, sobra decir que Mangeri es, por donde se la mire, un mentiroso. Quedó más que comprobado a lo largo de la investigación, del juicio y de las revisiones que se hicieron a raÃz de las apelaciones, que intentó violar a Ãngeles, que al no poder hacerlo por la resistencia de la chica, la ahorcó hasta matarla para luego arrojarla a la basura. Todo lo demás es parte de la imaginación perversa de un femicida.
Cuando Mangeri dijo en el video “en ese momento estaba enceguecidoâ€, se refirió al presunto e inexistente momento en el que Ãngeles lo insultó. Al momento de decir “me pesaba, no vi que fue un accidenteâ€, hace mención a que, teóricamente, luego del empujón y de ver a la adolescente desvanecida, habrÃa pedido ayuda, ya que su intención no fue matarla.El encargado de Ravignani estuvo preso durante una década en el módulo 1 de la cárcel de Ezeiza. Mangeri nunca dejó de recibir la visita de su esposa, Diana Saettone, quien hasta la actualidad sigue sosteniendo su inocencia. Sin embargo, ahora los separan 1.500 kilómetros. Es que, en diciembre de 2024, el femicida fue trasladado al nuevo pabellón de ofensores sexuales del penal de Rawson, en Chubut, donde permanecerá preso el resto de su vida.
