13 de diciembre de 2024
Víctor Sueiro, el hombre que vio la luz en el túnel durante 40 segundos y vivió para contarlo
El periodista murió el 13 de diciembre de 2007. Había estado sin signos vitales en 1990 durante una operación. Luego, dedicó el resto de su vida a tratar de explicar sus sensaciones
En el mismo libro, que se convirtió en un boom editorial con más de 300 mil ejemplares vendidos, a los que se le sumaron 50 mil en la edición de bolsillo, el hombre explicaba con palabras simples qué era lo que le habÃa sucedido durante el proceso. “Es como si el corazón estuviera conformado por miles de músculos y que cada uno de ellos se moviera a su propio compás. Esto, obviamente, provoca un caos mortalâ€, decÃa. Su órgano vital se habÃa puesto “locoâ€. Y, de no haber sido por el desfibrilador, “esos discos que se ven en las pelÃculas, que te mandan no sé cuántos voltios y que te hacen saltarâ€, nunca hubiera podido contar esa historia.
“Negro total. El mundo fue desenchufadoâ€, comenzaba contando. Y continuaba: “Casi enseguida, sentà que no tenÃa tiempo. No hay calor. No hay frÃo, no hay viento.(...) De repente, la Luz. Impresionante. Esa Luz estaba muy cerca, frente a mi. Era como un sol. (...) Apareció y fue como un baldazo de pintura blanca sobre una pizarra cerradamente negraâ€. ¿Su sensación? “Mi nuevo ‘yo’ sentÃa la necesidad de acercarse, de entrar a esa luz para formar parte de ella. No importaba lo que yo querÃa, era la luz la que decidÃa todo. Y por sobre todo habÃa dos sentimientos que emanaban de aquella luz, de manera arrolladora, pero suave, como un alud de nubes, una avalancha de besos: el amor y la pazâ€.
“¡Viniste, Gallego!â€, le decÃan unas voces que parecÃan darle la bienvenida. Oyó un “VÃctorâ€, un “Vittorio†y hasta un “Hola Titoâ€, que era el apodo con el que solo lo llamaba su mamá. “Jamás tuve la sensación de que eso era el final de algo. Por el contrario, era inmensamente fuerte e indiscutible para mà entonces (y ahora) el sentimiento de que precisamente ese era el principio. Y un principio bello, plenoâ€, expresaba. Pero después sintió un tironeo. Algo que lo llevaba de nuevo a la oscuridad. Y que, finalmente, lo traÃa otra vez a la vida.
Inevitablemente, Sueiro empezó a investigar sobre el tema y descubrió que no habÃa sido el único que habÃa pasado por una experiencia de este tipo. Y no solo escribió una docena de libros sobre el tema, sino que entre el 2003 y el 2004 llegó a tener su propio programa en Canal 13, Misterios y milagros, en el que desarrollaba este tipo de cuestiones. Era, obviamente, blanco de las burlas de los escépticos. Pero él estaba seguro de que su misión era comunicar lo que habÃa vivido. “La ciencia cambia. La fe no cambia jamás. No estoy pretendiendo que me crean. Sencillamente cuento algo que me pasó. Y si me metà en ese brete de hacerlo públicamente es porque siento la necesidad imperiosa de contar eso que yo vivà porque le da esperanza a mucha genteâ€, explicó en una entrevista.“¡Que Sueiro apague la luz!â€, decÃa una publicidad que el periodista hizo para Edenor en el año 2007, ya más relajado y aceptando la humorada. En ella se hacÃa una parodia, en la que un grupo de investigadores lo visitaba reprochándole que estaban derrochando mucha energÃa eléctrica porque él no habÃa apagado la luz antes de volver del más allá. Y lo instaban a volver del otro lado para bajar el interruptor. Pero pasaron 17 años, 11 angioplastÃas y 15 cateterismos, antes de que el hombre volviera a cruzar el portal de la muerte luego de una intervención en el Sanatorio Otamendi. Y, esta vez, fue para siempre.
