15 de noviembre de 2024
La historia de la primera jubilación de privilegio: el beneficiario la rechazó porque consideraba inmoral cobrarle al pueblo
Elpidio González había sido vicepresidente, ministro, legislador y vivía un presente de miseria: se había convertido en vendedor de anilinas. Por su situación, se creó la jubilación de privilegio, que no quiso cobrar porque decía que le había hecho un servicio al país
HabÃa nacido en Rosario, el 1º de agosto de 1875. Luego de recibirse de bachiller en el Colegio Nacional de esa ciudad, se trasladó junto a su madre Serafina a Córdoba, donde estudió hasta quinto año de abogacÃa. AbandonarÃa los estudios para recibirse finalmente en 1907 en la Universidad Nacional de La Plata.
VenÃa de prosapia radical, ya que su padre, el coronel Domingo González, un viejo soldado federal del Chacho Peñaloza, habÃa participado en 1893 de la revolución radical de Rosario. Y Elpidio estuvo a su lado. Él mismo volverÃa a jugársela en la provincia mediterránea en la revolución del 4 de febrero de 1905. Para entonces, se convirtió en el referente del radicalismo local.No quiso ser gobernador de la provincia, y la banca de diputado nacional que ocuparÃa pronto la abandonarÃa para ser ministro de Guerra en la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen. El presidente buscó a una persona de carácter para que ocupase un puesto reservado tradicionalmente a militares.Aún con recelo por su amistad con Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear lo llevarÃa como vicepresidente. Entonces renunció a su sueldo, explicando que si el pueblo lo habÃa colocado en semejante responsabilidad, no estaba bien recibir dinero por ello. Además, consideraba que ejercer la vicepresidencia era todo un honor y que si desempeñaba bien su trabajo, el prestigio tendrÃa mucho más valor.
Durante el segundo mandato de Yrigoyen, ocupó la cartera de Interior e interinamente la de Guerra, en los dÃas previos al golpe del 6 de septiembre de 1930.Cuando su madre falleció, debió subirse a la propia carroza fúnebre, ya que no disponÃa de dinero para contratar un mejor servicio. Regresó a vivir a la pensión ubicada en la Avenida de Mayo, la misma que habÃa ocupado de joven, ya que le habÃan ejecutado la hipoteca que pesaba sobre su vivienda.
Según recuerda haberle escuchado contar a Elpidio el taquÃgrafo y dibujante del Congreso Nacional Ramón Columba, el dirigente radical en 1916 poseÃa un patrimonio de 350.000 pesos; y en 1930 tenÃa 65.000 pesos, pero en deudas.Desde su juventud, Elpidio era amigo del alemán Germán Ortkras, quien habÃa fundado en 1911 la empresa Anilinas ColibrÃ. Al verlo en tan mala situación económica, el empresario le ofreció pagarle la jubilación correspondiente a vicepresidente de la República, a lo que Elpidio se negó enérgicamente. Sà consintió en trabajar para la empresa, y puso como condición no ganar más que los jefes.En la empresa aún recuerdan cuando en una oportunidad debió ir a hacer un trámite: no tenÃa dinero ni para pagar el estampillado.
Hay una historia, con algo de leyenda de que el ex vicepresidente por un tiempo vivió en una pensión que estaba por ser demolida por la ampliación de la Avenida 9 de Julio y que él le pidió al capataz algunos dÃas para conseguir otro techo. Nuevamente, cuando vio que el que le rogaba una prórroga era Elpidio, la noticia corrió como reguero por la ciudad.
El presidente AgustÃn P. Justo se enteró de su precaria situación económica, y envió a su secretario general a entregarle dinero. “Se lo dejo. Es la orden que tengo del general Justo, quien le envÃa, además, un afectuoso saludoâ€, le dijo el mensajero.González vio que dentro del sobre habÃa muchos billetes de mil pesos. Él mismo contó: “Felizmente lo alcancé al señor que me lo habÃa dejado y se lo devolvÃ. No lo querÃa recibir de vuelta, y tuve que ponerme muy serio y decirle que no iba a permitir que me ofendiera asà el Presidente ni nadie, por más buena voluntad que hubiera de por medioâ€.Lo que no pudo evitar fue que el diputado Adrián Escobar elaborase un proyecto que contemplaba una jubilación vitalicia para presidentes de 3000 pesos mensuales y para vicepresidentes, de 2000 pesos. En 1938 fue ley. Y Elpidio era el primer beneficiario.El 6 de octubre de 1938 le escribió una carta al presidente Ortiz, en la que señalaba: “Habiendo sido promulgada la Ley que concede una asignación vitalicia a los ex Presidentes y Vicepresidentes de la Nación, cúmpleme dejar constancia al señor Presidente, en su carácter de ‘jefe Supremo de la Nación, que tiene a su cargo la Administración General del PaÃs’, de mi decisión irrevocable de no acogerme a los beneficios de dicha Leyâ€.“ConfÃo en que, Dios mediante, he de poder sobrellevar la vida con mi trabajo, sin acogerme a la ayuda de la República por cuya grandeza he luchado y que, si alguna vez, he recogido amarguras y sinsabores me siento recompensado con crecer por la fortuna de haberlo dado todo por la felicidad de mi Patria. Saludo al Señor Presidenteâ€, concluyó.
Mientras tanto, continuaba participando de los actos partidarios del radicalismo y se lo veÃa activo en actos y reuniones.Mientras fue funcionario, decÃa: “La comunidad nos debe merecer respetos y sacrificios, y cada individuo debe darle lo que pueda de sÃâ€. Hombre de conducta y códigos.
