29 de septiembre de 2024
Los secretos del chef italiano que le cocinó a Madonna, Sylvester Stallone y Woody Allen
Roberto Ottini, uno de los expertos de la gastronomía mediterránea más influyentes en Argentina, comenzó su camino entre platos caseros en su pueblo natal. Hoy, con una extensa trayectoria internacional, se destaca por su habilidad para reinterpretar la tradición culinaria de sus raíces. Por qué volver a los clásicos y tips para cocinar el mejor risotto, su plato estrella
Ottini vivió siete años en Nueva York, pero decidió instalarse en Buenos Aires para recrear su propia versión de Italia, esa que conserva en sus platos y hasta en su propio acento al hablar.
“Vine como chef del Harry Cipriani en la calle Posadas, y aquà encontré mi lugar en el mundoâ€, afirma y también confiesa que el amor por Daniela, su esposa, fue uno de los ingredientes que primaron en la receta de su propia vida. Desde entonces, instaló la comida italiana en Argentina, sin olvidar las raÃces de los platos clásicos.Otros platos destacados de la carta son el antipasto, que incluye bresaola con pecorino, una selección de fiambres, burrata y mozzarella. También ofrecen un gorgonzola estilo italiano. Otros entrantes que gozan de popularidad son los buñuelos de espinaca, las croquetas de queso y la clásica berenjena a la parmesana.
Sin embargo, uno de sus favoritos sigue siendo el risotto, un plato que requiere técnica y paciencia. “Tiene que cocinarse durante 18 minutos, no más, no menos, y debe removerse constantemente para que suelte el almidón y quede cremosoâ€, explica el chef que, además, se desempeña en el programa televisivo Cocineros argentinos. “Si te pasás un minuto, se convierte en pegamentoâ€, alerta.¿Cómo ve Ottini la escena gastronómica argentina? Según el chef, en los últimos años, la Argentina experimentó un gran crecimiento, debido a que “el argentino es mucho más exigente, viaja, conoce la gastronomÃa y está dispuesto a probar de todoâ€. Además, destaca el aumento en la calidad de los productos locales, como el aceite de oliva y los vinos, lo que ha elevado el nivel de la cocina en el paÃs.Para Ottini, Buenos Aires, en particular, es una ciudad cosmopolita que ofrece una variedad de opciones gastronómicas, desde comida italiana hasta china o nikkei, lo que demuestra la apertura y curiosidad del comensal argentino.El chef, que formó parte del reality gastronómico Pasaplatos, en Canal 13, también da cuenta del papel fundamental de la cocina italiana en este auge. La fuerte presencia de descendientes de inmigrantes italianos influyeron, sin dudas, en los hábitos alimentarios locales, haciendo que platos como las pastas y los ñoquis se conviertan en parte del menú cotidiano.A pesar de los desafÃos y las modas pasajeras, Roberto se mantiene fiel a los clásicos. “Hubo un momento en que la cocina molecular estaba de moda y todo el mundo te servÃa espumitas. Hoy no queda casi nadie que lo hagaâ€, reflexiona. Para él, la verdadera esencia de la gastronomÃa radica en los platos que han perdurado a lo largo del tiempo. “El clásico no muere nuncaâ€, afirma y sigue: “Hay que volver a las raÃces, a la huertaâ€.
Esa misma filosofÃa es la que guÃa su vida hoy. Ottini, además, abrió una focacceria, Girardino, y exploró otros caminos, como la actuación en series como Soy Luna y El Encargado, o ser corredor de karting y ser fanático de la “Al final del dÃa, todo se trata de amor. Si ponés amor en lo que hacés, ya sea cocinar o actuar, siempre va a salir bienâ€, dice.La En restaurantes como el de Roberto Ottini, la trazabilidad se convierte en un factor clave para asegurar que los ingredientes utilizados sean frescos y de confianza. El chef explica que la relación con los productores locales es vital para mantener este control sobre los alimentos. “Hablo mucho con los artesanos que nos proveen, reviso cómo producen y dónde estacionan los productos antes de que lleguen al restauranteâ€, comenta Ottini.A finales de los años 80, Ottini tomó una decisión drástica en su carrera: mudarse a Estados Unidos para expandir sus horizontes culinarios. Pronto se encontró trabajando en algunos de los restaurantes más exclusivos de Nueva York, por ejemplo, en el prestigioso Harry Cipriani, donde su talento lo llevó a cocinar para una lista de comensales que incluÃa a grandes personalidades del mundo del espectáculo y el deporte.
Entre las anécdotas más pintorescas de Ottini se encuentra la historia con el director Woody Allen, quien tenÃa un pedido recurrente: “Siempre pedÃa Ottini, orgulloso de su herencia italiana, llevaba ese accesorio como un sÃmbolo de su identidad, que combinaba perfectamente con su pasión por la Fórmula 1. “Para mÃ, era una manera de mostrar mi italianidadâ€, explica. “Lo vi irse en una limusina, bajó la ventanilla y me devolvió la gorra entre risasâ€, rememora.
Otra de las experiencias más surrealistas que vivió fue cuando la actriz Bette Midler le pidió que la acompañara mientras cenaba: “Me sentà como un gigoló por un dÃaâ€, bromea Ottini, refiriéndose a esa noche en la que se sentó a su mesa para hacerle compañÃa, a pesar de su limitado dominio del inglés.
Uno de los grandes emblemas de la cocina de Ottini es el risotto, un plato del que él se define como fanático porque nació en la provincia donde se produce el arroz para este plato: el carnaroli. “El arroz es un cereal neutro que asimila los sabores que vos quieras darlesâ€, señala el chef.
*Fotos: Gentileza Tommy Pashkus Agencia
