29 de septiembre de 2024
De acelerar un Red Bull de Fórmula 1 en Salinas Grandes a la fiesta del TC: los días de Daniel Ricciardo en la Argentina
A fines de 2012 el australiano domó un auto campeón mundial con Sebastian Vettel a 3.300 metros de altura en Jujuy e hizo vibrar a multitudes en la Avenida del Libertador y en el Autódromo Roberto Mouras de La Plata
Luego de la exhibición que en octubre de 2008 hizo David Coulthard con un Red Bull RB01 en la Avenida 9 de Julio y con el Obelisco de fondo, cuatro años más tarde la bebida energizante armó una movida promocional que fue más allá de Buenos Aires y llegó a Jujuy, que por primera vez tuvo la chance de tener a un coche de la Máxima en su tierra.
Por eso fue tan especial lo que hizo Ricciardo en la Argentina. Además, fue la última vez que un auto de F1 contemporáneo giró en nuestro paÃs. Otras historias fueron la prueba privada de la Ferrari F2004 de Michael Schumacher con Luis Pérez Companc en Buenos Aires en 2017 y la exhibición del Williams FW 07 de Carlos Alberto Reutemann que fue conducido por José Ignacio Savino (piloto de TC) en 2023, cuando se estrenó la repavimentación del Oscar y Juan Gálvez.
Daniel llevó el Red Bull en las Salinas Grandes a más de 250 km/h y dejó postales únicas. “Manejar sobre sal es increÃble, la sensación de agarre del coche es muy diferente. Es extraño manejar sobre una superficie tan desigual y resbaladizaâ€, contó el australiano en un comunicado publicado por Red Bull en esos dÃas. “Lo importante es que he sido capaz de controlar el coche, y lo he puesto a gran velocidad. Ha sido una experiencia muy buena, en este lugar único, en medio de la nadaâ€, agregó luego de posar con unas llamas.
Terminada la actividad en el norte del paÃs, Daniel y toda la delegación de Red Bull emprendió viaje hacia Buenos Aires. El sábado 1 de diciembre se llevó a cabo otra exhibición, a la que acudieron 50 mil personas. Fue en la Avenida del Libertador, en Palermo, en un circuito de 820 metros. Tuvo varias salidas, fue a fondo con el pie derecho sobre el acelerador y la gente se emocionó con un auto de F1 en vivo y en directo.Dio algunas vueltas, hizo los tÃpicos trabajos de recambios de goma y para finalizar, Daniel se brindó con las clásicas “donasâ€, que son los trompos en los que dejó la marca de los neumáticos por varios dÃas. Luego se bajó del coche y con mucha predisposición se acercó a la gente para sacarse fotos y firmar autógrafos, y, pese a que la organización del evento lo apuró, Ricciardo se tomó todo el tiempo del mundo. “Webber afuera†o “Ricciardo a Red Bullâ€, fueron las palabras de aliento que Daniel escuchó de los fanáticos. Nunca antes habÃa estado en la Argentina y se lo vio muy feliz.Lejos del glamour del ambiente de la F1, Daniel se prestó para compartir una fiesta popular como lo es el TC. No le importaron los detalles, solo quiso conocer de qué se trataba esa categorÃa histórica y ver cómo era el público en un autódromo argentino. Subieron el Red Bull en una “plancha†(el camión grúa) y por la AutovÃa Juan Manuel Fangio llegaron al escenario platense.
La gente no lo sabÃa y fue una sorpresa. Nadie entendÃa nada cuando escucharon sonar al V8 de Renault. Pareció una broma, pero fue realidad. Ricciardo, sÃ, el mismo que el domingo anterior habÃa corrido en el Autódromo José Carlos Pace de Interlagos, salió a pista en el Roberto Mouras y las hinchadas de Ford, Chevrolet, Dodge y Torino vivieron una fiesta inolvidable.Más tarde el piloto australiano volvió a Buenos Aires y lo mismo el Red Bull. Emprendió viaje a su paÃs, pero nadie le quitó aquellas horas inolvidables en las que gracias a su forma de ser disfrutó como un argentino más. Fueron momentos mágicos en los que Daniel Ricciardo dejó su sello en nuestro paÃs con su tÃpica sonrisa de oreja a oreja, espontáneo, natural, sin las cámaras por una transmisión en vivo o por el compromiso de la polÃtica en la F1.
