23 de septiembre de 2024
Una muerte asistida tras huir de los nazis: así se fue Sigmund Freud, hace 85 años
Había tenido que huir de Viena tras la anexión de Austria por parte de Hitler. Sus libros habían sido quemados, sus hijos detenidos. Cuando su enfermedad no tuvo vuelta atrás, pidió que le aceleraran el final
Fue en Viena donde Freud desarrolló el psicoanálisis, un método que revolucionó la psicologÃa y abrió nuevos caminos para la comprensión de los trastornos mentales. Su teorÃa central, que sugerÃa que gran parte del comportamiento humano estaba controlado por fuerzas inconscientes, fue recibida con escepticismo e incluso hostilidad por muchos de sus contemporáneos. A través de su obra más célebre, La interpretación de los sueños, Freud postuló que los sueños eran la “vÃa regia†hacia el inconsciente, un campo desconocido hasta entonces.
El psicoanálisis freudiano no solo se limitaba a una técnica terapéutica para tratar enfermedades mentales, sino que también ofrecÃa una visión del ser humano como un ser profundamente conflictivo, impulsado por fuerzas que, a menudo, estaban en contradicción con las normas sociales y morales. Según Freud, las tensiones entre el “ello†(los impulsos inconscientes), el “yo†(el sentido racional) y el “superyó†(las normas y valores internalizados) son el origen de muchas de las neurosis.El 15 de marzo de 1938, el mismo dÃa en que Hitler se dirigió a la multitud desde el balcón de Hofburg, en el palacio imperial de Viena, un grupo de tareas vinculado al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán apareció en la casa de Sigmund Freud, quien tenÃa en ese momento 82 años. Su esposa Martha intentó detenerlos pero los nazis no se fueron hasta que llegó el propio Freud, furioso “como un profeta del Antiguo Testamentoâ€Su vida en Viena se tornó insostenible. JudÃo y crÃtico del fascismo, Freud se encontraba en peligro. La persecución nazi hacia los judÃos y la quema pública de sus libros, catalogados como “degeneradosâ€, intensificaron la presión. El psicoanáliss fue declarado una “ciencia judÃaâ€. Los libros de Freud, quemados.Como para que entendiera el mensaje, los nazis allanaron el edificio donde funcionaba la editorial psicoanalÃtica y donde vivÃa Freud y se llevaron a su hijo, que pasó el dÃa detenido mientras lo interrogaban. DÃas después corrió la misma suerte su hija Anna, que fue a dar al cuartel general de la Gestapo en Viena. No quedaban muchas opciones.Cuatro hermanas suyas no escaparon, las cuatro murieron en campos de exterminio.
Freud habÃa luchado durante años contra el cáncer, soportando una serie de dolorosas operaciones que, si bien prolongaron su vida, no lograron erradicar la enfermedad. Según su biógrafo Ernest Jones, en septiembre de 1939 Freud decidió que no podÃa soportar más el dolor y solicitó a su médico de cabecera, el doctor Max Schur, que lo ayudara a poner fin a su vida. Schur, que era también un fiel amigo del psicoanalista, le administró una sobredosis de morfina, respetando asà la voluntad de Freud de tener una muerte sin sufrimiento.
El acto, aunque controversial, fue coherente con la manera en que Freud siempre habÃa concebido la vida y la muerte. Para Freud, la muerte no era un tabú, sino una realidad inherente a la experiencia humana. En muchos de sus escritos, abordó el tema del instinto de muerte (tánatos), sugiriendo que junto con el instinto de vida (eros), formaba parte de las fuerzas que gobernaban la psique humana.
