29 de julio de 2024
La Iglesia Católica de Francia deploró �??las escenas de escarnio y burla al cristianismo�?� en la apertura de los JJOO
El comunicado de los obispos franceses alude a una parodia del cuadro �??La última cena�?� de Da Vinci, momento fundacional del cristianismo, origen de uno de sus principales sacramentos. Los organizadores de este espectáculo parecen haber olvidado que el lema de las olimpíadas -�??Más rápido, más alto, más fuerte�?�- pertenece a un fraile dominico
Es llamativo que, en una ceremonia pretendidamente diversa e inclusiva, y en un evento tan universal como lo son las OlimpÃadas, los organizadores hayan dedicado una parte del desfile a intentar ridiculizar a una religión. Y no a cualquiera, sino a la fe de sus mayores, a la religión fundante de la nación francesa. Recordemos que Francia considera al jefe franco Clovis (Clodoveo), como su primer rey. Éste, con su conversión al catolicismo logró imponerse y unificar a diversos pueblos dando nacimiento al Reino franco y a su primera dinastÃa, la merovingia. Clovis tuvo por principal consejero a lo largo de todo su reinado al obispo de Reims, el futuro San Remigio.
Es llamativo el entusiasmo por denigrar a la fe mayoritaria y fundante de los franceses en un paÃs que no ha podido ponerle a una escuela el nombre de Samuel Paty, el docente decapitado por un musulman por haber supuestamente ofendido al Islam. Y el cobarde motivo es, justamente, evitar herir la susceptibilidad de los practicantes de esa fe. Casi un aval al crimen cometido.
Alguien destacó, entre los muchos comentarios que suscitó la grotesca escena, una breve nota de Ferghane Azihari, analista polÃtico y ensayista, de familia musulmana, investigador en dos destacados think tanks franceses: el Instituto de Investigaciones Económicas y Fiscales (IREF) y en el Instituto Económico Molinari. Aun reconociendo la “incuestionable proeza técnica†de la ceremonia, Azirahi apuntó contra la manÃa de ciertos artistas, o pretendidos artistas, de destacarse no por su obra en sà sino por la capacidad de “provocarâ€.
“Leyendo los comentarios de observadores que se deleitan por ‘haber puesto a los fachos y a los reaccionarios en PLS (impotentes)’, se entiende que para algunos el éxito de una performance artÃstica está en función de su capacidad de asquear y no de convocar en torno a una estética universalâ€, escribió.“No es por casualidad que, pese a las evidentes dificultades logÃsticas, nos esforzamos en colocar algunas infraestructuras deportivas en el corazón de nuestros más hermosos monumentos históricosâ€, dice Azihari, destacando el clasicismo de la belleza perdurable.
“La parodia de la Cena es ‘irreverente’ sólo en la medida en que distorsiona la obra inmortal de Leonardo Da Vinci. ¿Cuál de estas obras quedará en la memoria en cien años?â€, pregunta.En una gran mesa varias personas disfrazadas de modo extravagante, algunas estilo drag queens, parodiaban “La última cenaâ€, de Leonardo Da Vinci. Una de las obras más clásicas de un tema recurrente en la pintura: la celebración de la Pascua por Jesús junto a sus discÃpulos, horas antes de ser entregado por Judas a las autoridades.
En las redes, la inclusión de esa escena grotesca y ofensiva hacia la fe católica fue duramente criticada. Inevitablemente muchos coincidieron en preguntarse qué habrÃa pasado si la parodia hubiese tenido por blanco a otra religión, como la judÃa o la musulmana.
