3 de abril de 2024
�??Plegarias atendidas�?�, el descenso al alcohol y el olvido de Truman Capote
La novela póstuma del autor de �??A sangre fría�?� llegó al streaming en una miniserie, en la que se revela su relación con el jet-set neoyorquino
Capote y la verdad como ficción
Plegarias atendidas serÃa la culminación de toda una carrera dedicada a desdibujar el lÃmite entre la realidad y la ficción. El mismo Capote estuvo atrapado en ese lindar durante años. HabÃa trabado amistad con los criminales reales que protagonizaban A Sangre FrÃa, Dick y Perry, pero no podÃa escribir el desenlace de su novela, ni por tanto rematarla, hasta que estos fueran ejecutados. Rezó por la muerte de sus amigos y, tras presenciar, a petición de ellos, su ahorcamiento, pagó sus tumbas. Durante meses, sus manos quedaron paralizadas por la culpa. No podÃa escribir.
Por sus humildes orÃgenes, la obra de Capote siempre se habÃa concentrado en los personajes marginales de la sociedad estadounidense. Pero, tras haberse acercado demasiado a esta realidad, en 1966 decidió enfocarse en aquellos cuyas plegarias sà eran atendidas: la clase alta, quienes también lloraban, pues, como querÃa demostrar Capote, “sin su dinero, estaban igual de perdidosâ€.
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El canto de los “cisnesâ€
Culto, encantador y divertido, Truman Capote supo aunar su don literario con una efervescente vida social, que incluÃa a personalidades como Andy Warhol, Frank Sinatra o los Kennedy. Su popularidad, cuya culminación fue en el ahora mÃtico “Black and White Ball†en el Hotel Plaza, tenÃa un claro centro de gravedad: sus “cisnesâ€.
Tras abandonar Alabama por Nueva York en los cuarenta, Capote se fue convirtiendo en el protegido y confidente de un núcleo de socialités de las clases altas neoyorquinas. El selecto grupo estaba compuesto por iconos de estilo, filántropas y esposas de magnates como C. Z. Guest, Slim Keith o Babe Paley.
Capote se reunÃa con ellas constantemente para compartir su pasión compartida: las historias. Dotado con una memoria prodigiosa para recordar conversaciones enteras, Capote escuchaba las intimidades de sus “cisnesâ€, les aconsejaba y, a su vez, las entretenÃa con anécdotas y cotilleos. Pero, al contrario que ellas, Capote no sólo buscaba entretenimiento y comprensión, sino también inspiración literaria.
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Ya desde la aparición de Desayuno con Diamantes, en 1958, Capote habÃa comenzado a concebir un retrato no-ficcional sobre la élite neoyorquina. Con este propósito confeccionó, durante una década, un archivo detallado de los secretos que le confiaban sus “cisnesâ€. Tras finalizar A Sangre FrÃa, Capote retomó su proyecto en 1966. Durante 1975, dos de los capÃtulos de Plegarias Atendidas se publicaron en la revista Esquire.
Plegarias Atendidas se desvelaba como una “novela en claveâ€, es decir, una novela que parecÃa ser ficción pero narraba la realidad, protagonizada por P. B. Jones, un joven escritor y gigoló bisexual que se codea con la alta sociedad y atesora sus confidencias para escribir su propia obra, de tÃtulo homónimo a la real: Plegarias Atendidas.
Los fragmentos publicados relataban los encuentros de Jones con sus poderosas amigas, quienes, caricaturizadas como frÃvolas, le hacÃan partÃcipe de infidelidades, fraudes e incluso un asesinato. De nuevo, Capote retrataba el choque entre dos clases sociales irreconciliables. Si P. B. Jones era un evidente alter ego del autor, las demás “claves†de la novela tampoco tardaron en ser desveladas. El segundo capÃtulo publicado, “La Côte Basque†–nombre del restaurante donde el escritor se reunÃa con sus “cisnesâ€â€“, dejaba claras las identidades reales tras los personajes.
Capote habÃa imaginado Plegarias Atendidas como una pistola apuntando a la jet-set, pero aquel número de Esquire funcionó como una bomba. Las traicionadas “cisnes†se reconocieron en sus caricaturas y acordaron castigar al autor con el más absoluto ostracismo social. Refugiado en California, Capote respondió al escándalo diciendo: “¿Qué se esperaban? Soy escritorâ€.
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El declive de un genio
Pero Capote conocÃa el riesgo de entrañaba Plegarias Atendidas. En un programa de entrevistas en 1971 ya se referÃa a la novela como una “póstumaâ€, asegurando que “o la acabo o ella acabará conmigoâ€.
Efectivamente, tras el escándalo de Esquire, sus “cisnes†y toda Nueva York lo vetaron. Aislado, el novelista se ocultó tras el personaje público que se habÃa creado: “Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genioâ€. Pero desde 1975, un declive creativo y personal causado por el rechazo aplacó su genialidad.
De cara al mundo, Capote seguÃa inmerso en Plegarias Atendidas, pero su creciente alcoholismo le impidió publicarla, y nueve años después, le impidió seguir viviendo. Tras un suicidio progresivo, Capote murió a los 59 años en California. Sus “cisnes†nunca le perdonaron. Antes de su muerte, entregó a una amiga la llave de una caja fuerte que, supuestamente, contenÃa el manuscrito de Plegarias Atendidas. No le dijo el paradero de la caja, sólo que “la novela se encontrará cuando quiera ser encontradaâ€, como consta en el prólogo que su editor, Joseph M. Fox, escribió para el libro inacabado.
Cuarenta años después, todavÃa ignoramos si el manuscrito existe, si Capote continuó trabajando en él o si, asolado por el escándalo, lo destruyó enteramente.
Fuente: The Conversation
