Sábado 4 de Diciembre de 2021

DEPORTES

22 de julio de 2015

JUEGOS TORONTO 2015

Info y Resultados


La pareja más explosiva de la delegación argentina en Toronto

Ana Gallay y Georgina Klug fueron parte de uno de los momentos más emocionantes por el éxito ante Brasil; hoy, en la final del beach voley ante Cuba.

Son las dos atletas más carismáticas de los 467 que integran la delegación argentina. Con su épico triunfo ante Brasil en las semifinales del beach voley, protagonizaron el momento más emotivo de la participación global nacional. Georgina Klug y Ana Gallay dieron una vuelta olímpica en la arena para celebrar la victoria ante las verdeamarelhas, algo parecido al festejo del chino Liu Song en el tenis de mesa de Guadalajara 2011.

Disfrutan cada momento. Pueden ganar o perder, pero aprovecha cada minuto panamericano como si fuese el último torneo. Tras el pase a la final, instintivamente se pusieron a saltar al grito de "¡Ohhh Argentina/es un sentimiento, no puedo parar!". Les queda el último paso, el encuentro final ante Cuba, que comenzará a las 17 de nuestro país. No hay un favorito claro, en una disciplina con altísimo condimento psicológico en el punto a punto. El beach voley, enclavado dentro del Parque Panamericano, es una atracción en sí mismo, como un paraje playero rodeado de estructuras de hierro. "Las cubanas no tienen nada que perder y nosotras tampoco, porque vinimos a buscar una medalla de cualquier color. Pero queremos el oro", se acelera la entrerriana Gallay.

A la referencia más cercana hay que tomarla con pinzas: Cuba se impuso 15-13 en el último set en la ronda preliminar, pero las chicas argentinas se liberaron del acceso al podio y ahora quieren descargar su último arsenal de remates cruzados y recepciones milagrosas. "Si jugamos bien, tranquilas, se les puede ganar. Es cierto que ellas son muy potentes, físicamente están arriba, pero nosotras tenemos un amor propio tremendo", agrega Gallay. La santafecina Klug analiza: "Estamos luchando a nivel mundial para posicionarnos en los Juegos Olímpicos, que sería un logro. Son nuestros primeros Panamericanos, y con la medalla de plata asegurada ya concretamos un sueño". La N°2 de la pareja recuerda la filosofía de esta modalidad que consume piernas rápido: "Acá, el que se rinde pierde, nunca está nada dicho. Sobre todo cuando los dos equipos están convencidos para ganar. No somos ni conscientes de la energía con la que vamos a jugar".


La caída más impresionante de los Juegos Panamericanos: se le incrustó una astilla de la pista de ciclismo

a ciclista cubana Lisandra Guerra, protagonista de uno de los accidentes más aparatosos de lo que va de Juegos Panamericanos , aseguró estar acostumbrada al dolor físico porque los golpes son parte de su deporte.

"Estoy acostumbrada al dolor, a quienes me quieren les duelen más mis quemaduras que a mÍ", confesó la deportista de 27 años, quien en la segunda serie de los cuartos de final en la velocidad del ciclismo de los Panamericanos, la bicicleta de Guerra mordió la rueda trasera de la de su rival, la mexicana Luz Gaxiola, lo cual le hizo rodar por el piso del velódromo del cual saltaron tres astillas de madera que se enterraron en su brazo derecho.

 

Guerra será una de las cartas principales de su país para los juegos Olímpicos de Río de Janeiro, a los que llegará con 28 años, en un buen momento de su carrera luego de haber ganado un bronce en los Mundiales de ciclismo de este año

 

La caribeña confesó que al caer no recordó nada y no está en condiciones de narrar su accidente, que le costó quedar eliminada al dejar la serie con Gaxiola 1-1 y no acudir a la vuelta de desempate.

La deportista dio una muestra de su fortaleza mental mientras estaba en la clínica donde le sacaron las astillas y le pusieron puntos para cerrar la herida; en vez de quejarse, Guerra le exigió al médico que se apurara para poder regresar al velódromo a cerrar la competencia.

"Lo que quería era que terminara para seguir corriendo", reconoció la corredora, con cinco medallas en Campeonatos Mundiales, incluida la de oro en 500 metros en el de Manchester 2008.

Lisandra dice no recordar sus caídas en el ciclismo y a la primera provocación sobre el tema enseña uno de sus brazos donde tiene enterrado un pedazo de velódromo, o sea un pedacito de madera de una de sus muchas caídas en un lugar del mundo que no recuerda.


Germán Chiaraviglio desafió sus límites y volvió a la elite

Volvió rápidamente hacia atrás y miró la varilla. Sí, allí estaba. Incólume. No se había movido ni un ápice. Entonces, se animó a festejarlo. Finalmente, Germán Chiaraviglio, a los 28 años, consiguió quebrar aquella marca por la que saltó a la fama a los 19 años. En el Mundial de Pekín de 2006, logró un registro de 5,71 metros y fue campeón mundial, con récord de la categoría incluido. Ayer, bajo el sol de Toronto, en el estadio de atletismo CIBC, el santafecino saltó 5,75 metros, consiguió su mejor marca personal, récord argentino y se llevó la medalla de plata. También intentó 5,85m y falló.

¿Quién hubiera pensado que le costaría casi una década quebrar esa marca? En el medio, sufrió dos fracturas y nueve perforaciones en su tobillo izquierdo para que el hueso volviera a vivir. Al costado de la pista lo esperaban su hermana Valeria, que se entrena con él, y su madre Miriam Ermácora, quien llegó corriendo al estadio porque por un vuelo demorado por poco se pierde la actuación de su hijo. "Germi es pensante", así lo describe su madre, que completa: "Tiene una fortaleza extraordinaria. Otra persona hubiese dejado de competir. Él sabía que iba a saltar alto", dijo Miriam sobre los años de lesiones que ennegrecieron el futuro de Chiaraviglio. Pero el atleta santafecino jamás pensó en abandonar la garrocha: "Muchos años de no saltar alto te bajonean bastante. Porque saltar 20, 30 centímetros menos de lo que salté cuando tenía 19 años. Y me decía 'la pucha, ¿hasta cuándo? ¿Será que no me da más o seguiré compitiendo?, ¿volveré a este nivel?'", confió el santafecino después de la ceremonia de premiación.

-¿Alguna vez habías intentado saltar 5, 85 metros?

-No. Era la primera vez. Pero ya no me importaba, si me ponían 6,50 metros capaz que lo saltaba [se ríe]. Uno cuando está ahí no lo dimensiona. A medida que pase el tiempo, me voy a dar cuenta".

La progresión de Chiaraviglio en el año indicaba que algo podía suceder en los Juegos Panamericanos de Toronto. En marzo, en Santa Fe, consiguió la marca de 5,65m y sacó su pasaje para el Mundial de Pekín, que se hará entre el 22y el 30 de agosto. Después, en junio, fue campeón Sudamericano y alcanzó 5,70m para clasificarse a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. El santafecino intenta explicar las razones de su resurgir como atleta de élite: "Lo que me destrabó no fue una cosa, fue un conjunto. Siempre pensé que físicamente las condiciones las tenía. No sabía cómo, ni cuándo, no le encontraba la forma. Entrenaba de un modo y del otro. Y tenía dolores. Me pareció importante cuando hicimos la revisión de 2014 con Roque [Ríos] mi entrenador, y Vale, y la gente que está conmigo, mi psicólogo [Marcelo Márquez, colabora con Ricardo Gareca en la selección peruana], de ver los puntos que yo tenía que mejorar. Me faltaba a lo mejor un poco de velocidad al final. Pero no porque faltara físicamente, sino porque yo estaba sin confianza. Esa fue un poco la clave. Y la confianza se construye".

Como vigente campeón mundial juvenil, Chiaraviglio se subió al podio en los Panamericanos de Río 2007. Fue bronce. En ese entonces estaba predestinado a hacer cosas superiores, pero por un motivo u otro su carrera sufrió postergaciones. En Guadalajara 2011 quedó cuarto. Ayer estuvo cerca del oro, pero el canadiense Shawnacy Barber logró pasar los 5,80m. Se favoreció con un par de actuaciones bajas del norteamericano Jake Blankenship (este año saltó 5,80, pero ayer se quedó en 5,40) y del brasileñoThiago Braz (2°del ranking mundial con 5,92 pero que ayer hizo tres nulos en 5,40). No es sólo suerte. Tomó la oportunidad con personalidad. Desafió sus propios límites para hacerse dueño de esa medalla de plata.

-¿Cuál fue el camino para recuperar la confianza?

-Me pareció importante volver a ciertos elementos que a mí me daban confianza. Por ejemplo trabajar algunas cosas de la fuerza, del desarrollo de la fuerza en las piernas. Que no son ejercicios específicos de garrocha, pero que a mí, particularmente me hacían bien. Abrazar las cosas que a vos te hacen bien.

-¿Te destrabaste?

-Sí, se pudo. Ahora sigamos con este envión y ojalá que me dure un par de años...


 

COMPARTIR:

Comentarios