11 de abril de 2022
�??La gestión de Bullrich puso a los gendarmes en el peor de los mundos�?�
Al frente de la Comisión de los Cascos Blancos en la planificación y ejecución de acciones de asistencia humanitaria se encuentra Sabina Frederic, antropóloga de la UBA, profesora de la Universidad Nacional de Quilmes e investigadora CONICET, doctorada en AntropologÃa Social en la Universidad de Utrecht (PaÃses Bajos). Fue ministra de Seguridad de la Nación Argentina desde la asunción de Alberto Fernández, en 2019, hasta el 20 de septiembre de 2021. Y habÃa sido Subsecretaria de Formación de la Nación Argentina dentro del Ministerio de Defensa, entre el 3 de febrero de 2009 y el 10 de diciembre de 2011.
Esta semana se presentó su libro La GendarmerÃa desde adentro (Siglo XXI, 2020) pero también llevan su autorÃa: Los usos de la fuerza pública (Universidad Nacional de General Sarmiento. 2008) y Fuerzas Armadas en democracia. Percepciones de los militares argentinos sobre su reconocimiento (Prohistoria Ediciones. 2015), este último escrito junto a Laura Masson y Germán Soprano.
En su libro señala que “deambular entre gendarmes, habitar sus aulas, oficinas, patrulleros y contenedores, caminar con ellos, entender su sufrimiento, su bronca, su agresión y sus alegrÃas, y situarlos en un contexto compartido con nosotros y en procesos sociopolÃticos comunes menos evidentes, suspende el miedo y con ello la cosmovisión que divide amigos de enemigos, culpables de inocentes, autoritarios de democráticos, militares de civiles, vÃctimas de victimarios†le permitió funcionar de nexo entre las autoridades polÃticas y militares.
Entre otros temas de abordaje complejo, su libro recupera y valora que el oficialismo de turno la ubicara entre quienes podÃan dialogar con gendarmes y prefectos cuando estos protagonizaron un conflicto donde se habló de “desestabilizar†y hasta de “golpe de Estadoâ€. “Eso fue posible en parte porque, como antropóloga, contaba con las herramientas para conocer, teórica y empÃricamente, la visión que tienen sobre sus vidas aquellos cuyo mundo pretendemos conocerâ€, remarcó Frederic en diálogo con Télam.
-¿Cómo fue su paso por la subsecretarÃa de formación del Ministerio de Defensa?
-¿Mejoró el nivel de conocimiento de estos temas en las Fuerzas Armadas o sigue manteniendo el nivel de desinterés que encontró al principio?
-Creo que mejoró. Ya al comenzar la investigación sobre la GendarmerÃa noté que las Fuerzas Armadas (FFAA) habÃan mutado mucho más de lo que habÃa avanzado aquella fuerza de seguridad. Y las FFAA fueron incorporando los DDHH, no solo respecto del terrorismo de Estado sino también a las funciones que tenÃan en ese momento que, entre las más importantes, estaba la misión en HaitÃ. Y la verdad es que no hubo inconvenientes con los argentinos que estuvieron en esa misión. No hicieron nada por fuera de lo que debÃan hacer. GendarmerÃa en cambio no se habÃa revisado como institución, dominaba “la vieja escuelaâ€. Y comenzamos a hacer un trabajo de campo a pedido del ministerio sobre la PolicÃa Federal, sobre GendarmerÃa y Prefectura. A mà me llamó más la atención GendarmerÃa, sobre todo por ser prima lejana del Ejército. Tienen muchas cosas en común, más de las que GendarmerÃa y Ejército están dispuestos a reconocer. No habÃa habido una reflexión interna de la institución. Por entonces, la incorporación de las mujeres recién habÃa comenzado. Y además, dato clave que da lugar a mi libro, es la cantidad de gendarmes que habÃa y la decisión del gobierno de Néstor Kirchner de hacer crecer a la GendarmerÃa. Pasa de 17 mil efectivos a 38 mil, en menos de 10 años. Y eso es solo decisión polÃtica. Por eso, para mÃ, hablar de GendarmerÃa es hablar del Estado. Es ver a través de ella cómo el Estado se transformó.
-¿Cambió su lectura de ser una observadora a ser funcionaria?
-Los antropólogos somos observadores participantes. Estamos muy en contacto con la vida cotidiana. Pero, es cierto, la gestión no es lo mismo. Yo habÃa tenido experiencia en Defensa y también en la universidad. Además, mis investigaciones siempre tuvieron un diálogo con las polÃticas públicas y fueron insumo para la polÃtica; pero no es lo mismo la gestión. Ahà tenés que tomar decisiones y estás en el nivel máximo, solo debajo del Presidente y del Jefe de Gabinete. El libro lo terminé en febrero de 2019, es decir, antes de saber que iba a ser ministra y te diré que entre esa fecha y hoy el libro fue para mà una orientación. Y también fue parte de las tensiones que vivà como ministra. Está demanda permanente de gendarmes que parecÃa pretender tener casi de tener uno gendarme por esquina.
- En una entrevista en 2020, frente a la consulta acerca de si la sociedad pide más policÃa, usted remarcó: “Más gendarmes†¿A qué se debe?
-SÃ, pedÃan "gendarmes". Nos esforzamos mucho en reorientar la demanda, y que no fueran solo gendarmes sino también policÃas federales, personal de prefectura, etcétera. Y ordenamos el despliegue de gendarmes en el AMBA, de manera que los efectivos de Prefectura estuvieran en los municipios costeros del RÃo de la Plata y hacia el interior pusimos a la GendarmerÃa, a la PolicÃa Federal y a la PolicÃa de Seguridad Aeroportuaria (PSA). La demanda supera siempre la disponibilidad de personal; la verdad es que una persona no se puede repartir en 5. Es una manta corta. Por otra parte el pedido en números no está basado en ninguna lógica. Te dicen “necesito 200†y te preguntás por qué. Porque todo depende del operativo que montes. Pero la demanda es únicamente para las tareas de prevención. Por eso llegamos a la gestión ofreciendo profesionalizar las fuerzas en investigación criminal y en inteligencia criminal, manteniendo las dos cosas separadas. Algo muy difÃcil de desarrollar en la Argentina de la emergencia.
-¿Y cómo respondÃan frente a históricas demandas en seguridad?
“Rosario tiene un problema grande que es su propia PolicÃaâ€
-Aunque para hablar de Rosario necesitarÃamos una nota aparte ¿podrÃa identificar cuál es el principal problema de esa ciudad?
- Rosario es muy difÃcil. Tiene un problema grande que es su propia PolicÃa que no termina de constituirse, que no logra la legitimidad que necesita. Y como son parte del problema, aparece el tema de la desconfianza. Hay mucha fuerza federal en Rosario, pero no alcanza por todo lo que hay que hacer. En octubre del 2020, creamos una sede allà para tratar de mejorar el trabajo que hacen las fuerzas con la Justicia, porque habÃa desarticulación entre las causas y mucha parálisis investigativa.
-¿Qué diferencias concretas nota al contrastar “desde adentro†de las fuerzas, el perÃodo kirchnerista del macrista?
-Si bien en términos discursivos representantes polÃticos de la derecha como Patricia Bullrich declamaban que “no iban a tirar a un gendarme por la ventanaâ€, en términos concretos sà tomaban decisiones imprevistas que ponÃan en riesgo a las personas que integran las fuerzas, como ocurrió con el envÃo de gendarmes a las 23hs hacia Jujuy donde perdieron la vida 43 agentes. Desde otro lado, Nilda Garré logró que se incorporaran conceptos de DDHH, incluyendo polÃticas de género, de las que también ellos se vieron beneficiados. Pero no se trata solamente de riesgo fÃsico sino también los expuso a un riesgo jurÃdico, penal. Sin embargo, creo que hubo continuidades desde abajo. Por ejemplo, todo lo referente a formación donde, más allá de los cambios de programa, como hicieron en la gestión de Bullrich para que no hubiera autores peronistas, el resto se manejó más o menos igual. Para mà la gran diferencia es que no habÃa un interés demasiado exhaustivo por parte de Bullrich de analizar cómo la gente se formaba, algo que sà estaba muy presente en la gestión de Garré. Y eso continuó un poco por abajo. Se veÃa que los gendarmes, en algunos casos, tenÃan opiniones diferentes de las que avalaba a la ministra de entonces. En parte porque ahora sabÃan que eso los ponÃa en riesgo jurÃdico real.
-¿Considera que los integrantes de las Fuerzas Armadas o de Seguridad son de derecha?
-Hay de todo. Tenés muchos que son peronistas, algunos radicales, otros liberales, pero la inmensa mayorÃa no te dice lo que piensa polÃticamente. No habla de su interés o ideologÃa polÃtica. Asà todo, habrÃa que preguntarse también qué es ser de derecha y de izquierda hoy. No podrÃa responder eso porque no hay encuestas de opinión que tomen este universo profesional. Lo más importante no es la ideologÃa, su inclinación polÃtico electoral, sino que actúen conforme al Estado de Derecho.
-¿Y se puede decir que tienen algo aproximado a lo que llamamos "consciencia de clase"?
-Desde la polÃtica, se intentó varias veces el encuentro entre civiles y militares comprendiéndose como parte de la misma sociedad. Un caso emblemático fue el Operativo Dorrego, en 1973 ¿Cómo cree que debe darse esta relación y qué lugar tiene la formación para lograr esto?
-A mà lo que me llama la atención de esto es que pasaron muchÃsimos años. Y no solo eso, sino que también hubo mucha gente que trabajó muchÃsimo para que las cosas cambiaran. Desde los organismos Derechos Humanos hasta la propia población, con sus manifestaciones masivas, pero también desde el gobierno de Néstor (Kirchner) o incluso el de (Carlos) Menem o el trabajo del CEMIDA que fue un trabajo muy invisibilizado donde hubo militares que se negaron a torturar incluso en dictadura. Te recomiendo el documental Santa LucÃa, de Andrea Schellemberg (https://www.youtube.com/watch?v=cIyJz7I8xSU) donde refiere al caso del Coronel Mitelbach en Tucumán. Es importante tomar conciencia de todo lo que se hizo para que las Fuerzas Armadas y de Seguridad se convirtieran al Estado de derecho. Si comparáramos nuestras fuerzas con las chilenas, las brasileras, las peruanas o las colombianas, encontrarÃamos diferencias enormes. La intolerancia que hay a la violencia en nuestras fuerzas es muy grande. Por supuesto que hay excepciones, como en todo, pero por suerte somos muy intolerantes a la violencia y en las fuerzas de seguridad también pasa eso, al menos en su mayorÃa.
-Un parteaguas para GendarmerÃa fueron los casos Maldonado y Rafael Nahuel. En su libro revisa cómo el caso Maldonado remitió más a la dictadura que a los 15 años anteriores ¿Cómo vivió GendarmerÃa estos casos?
-GendarmerÃa es una fuerza "hÃbrida", como dicen ellos, o intermedia. Es una fuerza de seguridad con funciones de defensa. Se ocupaba del cuidado de las fronteras y después fue llamada a cumplir otras funciones adicionales. Maldonado es un caso que tiene múltiples miradas y tensiones. Una es la que lleva al episodio de los 70, según la cual no hay lugar a dudas de que a Santiago lo desaparecieron y lo arrojaron al rÃo. Pero ni siquiera la autopsia del EAAF confirmó esa hipótesis. Si hubieran dicho algo diferente… te digo que confÃo plenamente en el EAAF. Pero entre esa pericia y lo que yo fui escuchando desde adentro de la GendarmerÃa y lo que hicimos siendo yo ministra, como la investigación administrativa me lleva a creer que fue pura negligencia. Torpeza, torpeza y más torpeza más la decisión polÃtica de hacerlos hacer algo para lo que no estaban preparados. Ahà lo que debió haberse hecho era movilizar al Destacamento Móvil 4, como explico en el libro.
- ¿Qué ocurre con la GendarmerÃa cuando ocurre un hecho como el de Maldonado ¿se abroquela? ¿Hay quienes toman distancia y dudan?
-Internamente ninguno de todos aquellos y aquellas con las que hablé podÃa creer que alguien de la fuerza pudiera desaparecer una persona. Nadie. Nadie. Nadie. Era inadmisible para todos.




