"Este libro aborda el tema más trágico de la historia argentina"
Por Ricardo Ragendorfer 23-03-2022 | 22:55 Como le definió el doctor Félix Crous, "Rouge – Una mirada sobre los juicios por los crÃmenes de la dictadura", es un libro confiable e imprescindible. (Foto: Fernando Gens) El abogado Rodolfo Yanzón, de larga trayectoria en el campo de los derechos humanos, acaba de publicar su libro, "Rouge – Una mirada sobre los juicios por los crÃmenes de la dictadura". Un tema del cual él fue protagonista, y que aborda desde una diversidad de planos. En coincidencia con el cuatrigésimo sexto aniversario del golpe cÃvico-militar, habló con Telam sobre la génesis de este texto, su backstage y ciertos detalles que subyacen en la consumación de una victoria popular sobre la impunidad. Con ustedes, su palabra. Yanzón y su libro que "aborda el momento más trágico de la historia argentina". (Foto: Fernando Gens) –Yanzón, ¿por qué el tÃtulo del libro es "Rouge"? –Por varias razones. En primer lugar, me gustan los tÃtulos cortos, y con impacto. En este caso, la palabra Rouge recuerda dos episodios que relato en el libro, y que tienen que ver con actos de resistencia. En definitiva, esa es la idea que quise dejar asentada: los derechos humanos como acto de resistencia. No me gustan mucho los derechos humanos oficialistas. Aquellos dos hechos se refieren a dos cautivos en la Esma. El primero es Horacio “Nariz†Maggio . En un momento, sus secuestradores lo sacan de la Esma, quizá para “marcar†a alguien. De pronto, él les pide ir a un baño público, los tipos se lo permiten, sin percatarse que ese baño tiene dos puertas. Entonces, Maggio entra por una puerta y se escapa por la otra, mientras los milicos lo aguardan en la primera. Estuvo varios meses afuera, denunciando las torturas y asesinatos cometidos en ese inframundo de la Armada. Incluso llamaba por teléfono a la Esma, y al que atendÃa le decÃa: “¡Hijos de puta! Para ustedes va a llegar un Núrembergâ€. También mandó una carta a embajadas y a organismos internacionales para denunciar los crÃmenes de la dictadura. Fue muy importante, porque esa carta quedó; fue un documento valiosÃsimo en cada una de las sentencias judiciales por los crÃmenes en la Esma. Y más allá de que Maggio tuvo un final trágico, porque lo volvió a capturar una patota del Ejército , mientras él se defendÃa a piedrazos. Su cuerpo al final fue llevado a la Esma, y su cabecilla, el “Tigre†Acosta, lo exhibió ante los prisioneros a modo de advertencia. Yo relaciono este hecho con el caso de Leopold Trepper , el jefe de “La Orquesta Rojaâ€, la red de espÃas comunistas que operaba en las entrañas del Tercer Reich, quien le hizo una jugarreta parecida a los nazis. Claro que él sobrevivió. Pero en mi libro, la palabra Rouge también se refiere al lápiz labial… La historia de Horacio "Nariz" Maggio (Canal Encuentro) VER VIDEO En la Esma tuvieron lugar los crÃmenes más atroces de la dictadura. – ¿Acaso el libro puede interpretarse, entre otras cuestiones, como una bitácora de la conciencia que, entre 1983 y el presente, desarrolló la sociedad argentina sobre el ejercicio del terrorismo de Estado en la última dictadura? –A mà me tocó vivir todo eso. Era un empleado de Tribunales durante el Juicio a las Juntas; trabajaba en la FiscalÃa de Investigaciones Administrativas , y veÃa desde ese lugar los crÃmenes económicos de la dictadura. Asistà a varias audiencias del Juicio a las Juntas. Allà vi desfilar a sobrevivientes y familiares; vi como actuaban los fiscales y los defensores. Estos últimos eran verdaderos voceros de la tortura y la capucha. Una cosa obscena y terrible. Pero, en lÃneas generales, en ese juicio ya se advertÃa la actitud del alfonsinismo, cuya lógica era más o menos asÃ: "Vamos a ir por unos pocos, porque en realidad nosotros necesitamos a las Fuerzas Armadas, con las que tenemos que convivir, pese a que fueran las mismas que cometieron esos crÃmenes. Por esa razón, vamos a acotar esto a las máximas autoridades". De hecho, ya siendo candidato, (Raúl) AlfonsÃn hablaba de “distintos niveles de responsabilidad†y también, de “falta de responsabilidad†en algunos casos… o muchos.–¿Cómo repercutÃa esta –dirÃase– disyuntiva, en el Poder Judicial? –Este punto es muy interesante. Yo reproduzco en el libro los dichos de Ricardo Gil Lavedra, quien integró ese tribunal, al revelar que varios jueces le decÃan. “Ustedes están locos si van a hacer este juicioâ€. Claro que aludÃan a un problemita: el hecho de que el Poder Judicial fue parte de la dictadura. Tanto es asà que, durante su última época, el sistema judicial –con excepciones que yo nombro– incurrió en un intento de montar una cobertura de impunidad para los represores. Sobre ello, en "Rouge" hay un capÃtulo entero.–¿Cómo fue el rol de la prensa en este asunto? –Todo un tema. Es notable como los diarios que supieron reivindicar los crÃmenes, tal como lo hacÃa La Nación, o que difundÃan de manera acrÃtica los comunicados militares que hablaban de “enfrentamientos†para asà blanquear ejecuciones en los centros clandestinos, se acomodaban a la democracia al ver acotado su margen de maniobra. Porque, incluso, en los primeros tiempos del alfonsinismo, La Nación publicaba solicitadas en apoyo a Videla y compañÃa. Eso ya no se ve en el diario de los Mitre, a pesar de alguna editorial con aquel tono. Pero ya no reivindicando a Videla sino –tal vez desde 2005 en adelante– lo que hacen es fogonear el juzgamiento de quienes integraron las organizaciones revolucionarias armadas. Es una renovada vuelta de tuerca para la teorÃa de los dos demonios. También hubo acomodamientos similares en otros sectores cómplices de los crÃmenes; a saber, grupos empresariales, la jerarquÃa de la Iglesia Católica y buena parte de la dirigencia polÃtica, sobre todo en 2005, cuando la Corte Suprema declara la inconstitucionalidad de las leyes del perdón, lo que permitió que aún hoy los juicios sigan abiertos. Los miembros de la Junta Militar en el histórico juicio. –Esos juicios también revelaron aspectos insospechados de la represión y de sus hacedores, ¿verdad? –SÃ. Como que los milicos de la dictadura, además de ser torturadores, violadores y asesinos, eran ladrones. Les encantaba la plata. Por caso, cuando revientan la casa de Lucila Révora, la madre de Wado de Pedro , los represores encontraron allà miles de dólares, que pertenecÃan a Montoneros. La cuestión es que en el centro clandestino (El Olimpo) ellos se peleaban por ese dinero. Y tanto se peleaban que el jefe del centro le pidió a un abogado allà cautivo que oficiara de oficial sumariante para asà determinar quien tenÃa razón y quién no. Un delirio absoluto. Era moneda corriente que, en los allanamientos, la patota se robara hasta los muebles ; vaciaban la casa. ¿Sabés con qué excusa? Privar de toda capacidad de resistencia a las organizaciones. En realidad, lo robado iba a parar a sus bolsillos. Un ejemplo, la fortuna que amasaron los represores de la Armada, Ricardo Miguel Cavallo y Jorge Carlos Radice , ahora juzgados por apropiación de bienes en tales circunstancias. Pero a esta clase de sujetos les molestaba de sobremanera ser tildados de “chorrosâ€. Y eso bien lo sabe el periodista Miguel Bonasso. Una vez se cruzó con el general Antonio Domingo Bussi, y le gritó “¡torturador! y “¡asesino!â€, pero el tipo no se inmutaba, hasta que le gritó “¡ladrónâ€! Recién entonces Bussi se puso como loco y, ya fuera de sÃ, bramó: “¡Yo no soy ladrón!â€. Yanzón señala que no hay que olvidar que el Poder Judicial que juzgó a la Junta también fue parte de la dictadura. (Foto: Fernando Gens) –¿Cuál fue el rol de la movilización popular en el proceso de Memoria, Verdad y Justicia, especialmente a partir de 2003? –Hubo una constelación de factores. Hay quienes todavÃa afirman que a Néstor Kirchner no le importaban los derechos humanos, a pesar de que existe alguna documentación que demuestra lo contrario. Pero es una polémica que a mà no me interesa. Lo que hay que reconocer a Kirchner es que se hizo cargo de un reclamo que era casi unánime en la población argentina. ¿Cómo se llegó a eso? Repito: fueron varios factores. Por un lado, los organismos de derechos tuvieron una práctica crucial, que consistió generar lazos con muchos actores sociales y polÃticos. Los partidos de izquierda estuvieron siempre, pero a partir de ese momento se también sumaron sectores del peronismo y del radicalismo, junto con otros espacios no tan mayoritarios. A eso se le añade que tuvimos un Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, que estuvo secuestrado, y eso no es poca cosa. Después, las Madres y Abuelas tuvieron la sabidurÃa de meter la lucha de los pañuelos blancos en todos los sindicatos y en las asociaciones profesionales. Por eso es que un grupo nada desdeñable de abogados se hizo carne y se apuntaló en esta lucha. Y los movimientos culturales no resultaron ajenos a esta cuestión. Ni la solidaridad internacional, la cual influyó en que, durante los años previos, los militares fueran juzgados en tribunales de paÃses como Alemania, Italia y España cuando aún no se los podÃa juzgar acá. Pero, desde una óptica totalizadora, desde el comienzo esto se debe a la lucha y la valentÃa de las “viejasâ€, que fueron y son para la historia argentina un punto para vernos permanentemente. La resistencia vive en ese pañuelo blanco. La tapa del libro de Yanzón. –¿De qué manera repercutió en esta lucha el régimen macrista? –Durante esa época, el negacionismo cobró un poco más de fuerza, ¿no? Hay que señalar al entonces secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, recibiendo nada menos que en la ex Esma a Victoria Villarruel, una defensora de genocidas que ahora secunda a (Javier) Milei en la Cámara de Diputados y, además, es la delegada local del armado internacionalista de Vox, el partido de la ultraderecha española. Esa visita fue un hito del macrismo. Y Avruj también recibÃa allà a los abogados de represores. El macrismo, además, supo respaldar el fallo de la Corte del 2x1. Claro que después retrocedió al ver que habÃa una reacción popular muy fuerte. Eso también nos revitalizó. En cierta manera, la Corte nos hizo un favor. Un detalle: los abogados de represores que mencioné, terminaron diciendo que el macrismo los defraudó. Por supuesto, no fue asÃ; lo que realmente habÃa sucedido es que este reclamo popular era muy potente, y ya se habÃa hecho carne en la sociedad argentina. En eso no hay vuelta atrás. Etiquetas: ex ESMA Derechos Humanos Juicio a las Juntas dictadura militar Audio
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