26 de agosto de 2026
El tumor había vuelto y estaba destruyendo el hueso, pero los veterinarios tenían un plan sin precedentes: la historia de la pitón Jodie Foster
Un equipo del zoológico de Chester unió dos mesas quirúrgicas, adaptó una técnica oncológica humana y logró que esta serpiente con cáncer avanzado recuperara su capacidad de alimentarse con normalidad
Una pitón reticulada de 4,5 metros y unos 50 kilos logró recuperarse de un cáncer en la mandíbula tras recibir un tratamiento que, según informó Chester Zoo, no tiene antecedentes conocidos en serpientes.
La historia, difundida esta semana por el zoológico británico, ganó interés porque muestra cómo ciertas herramientas de la oncología veterinaria pueden adaptarse en casos límite, cuando una cirugía convencional ya no alcanza para frenar el avance de la enfermedad.
Antes de ese procedimiento, la situación se había vuelto delicada. Jodie Foster, como fue bautizado el animal, había sido diagnosticada con un fibrosarcoma en la mandíbula y, tras una primera operación, la lesión reapareció y empezó a invadir el hueso, lo que comprometía su capacidad de alimentarse.
Frente a ese cuadro, el equipo combinó una nueva cirugía con electroquimioterapia y, meses después, una revisión veterinaria no detectó signos de reaparición del tumor.
El cambio de escenario llegó con la reaparición de la lesión. "Cuando el tumor reapareció y empezó a destruir parte del hueso de su mandíbula, supimos que una nueva cirugía por sí sola probablemente no iba a ser suficiente", afirmó Ian Ashpole, veterinario de Chester Zoo, según el comunicado de prensa.
Según explicó, el equipo trabajó con especialistas en cáncer para adaptar la electroquimioterapia a una serpiente y, hasta donde saben, no había antecedentes de ese uso.
Ese detalle ayuda a entender por qué el caso despertó interés más allá de la rareza del animal. El problema no era solo extraer un tumor, sino evitar que su avance dejara a la pitón sin posibilidad de comer. En ese contexto, la cirugía pasó de ser una solución suficiente a convertirse en una parte de una estrategia más amplia.
La electroquimioterapia combina bleomicina, un fármaco contra el cáncer, con impulsos eléctricos controlados sobre el tejido tratado. Esos pulsos vuelven a las células tumorales temporalmente más permeables, de modo que el medicamento puede ingresar con mayor eficacia.
En términos sencillos, la corriente facilita la entrada del fármaco en las células enfermas y permite actuar de forma más localizada.
Antes de aplicar esa terapia, el equipo retiró la masa tumoral y realizó una hemimandibulectomía, una cirugía que consiste en extraer una parte de la mandíbula afectada.
Ese paso buscó reducir el tejido comprometido y dejar la zona en mejores condiciones para atacar posibles restos microscópicos del tumor.
La intervención presentó exigencias poco frecuentes incluso para un centro con experiencia en fauna silvestre. Como no había una mesa de operaciones adecuada para una pitón de ese tamaño, el equipo unió dos mesas para construir una superficie suficiente. La serpiente fue anestesiada dentro de su propio recinto y luego trasladada al área veterinaria.
"Es tan grande que tuvimos que unir dos mesas de operaciones y, en los hechos, formar una del tamaño de una cama doble", afirmó Ashpole, según el comunicado de prensa.
Agregó que usaron mantas térmicas y aire caliente para mantener estable su temperatura corporal durante la intervención y que, tras 90 minutos de cirugía, se recuperó con rapidez.
La referencia a la temperatura corporal resulta central para entender el procedimiento. Las serpientes son ectotermas, animales cuyo funcionamiento depende en gran medida de la temperatura del ambiente.
Por eso, durante una cirugía prolongada, sostener el calor corporal no es un detalle menor sino una condición necesaria para mantener estables sus funciones fisiológicas.
La operación duró 90 minutos. Después, el seguimiento mostró una evolución favorable. A pesar de haber perdido una parte de la mandíbula, la pitón recuperó el apetito y mantuvo su capacidad para capturar, sujetar y tragar alimento, un dato relevante en una especie que necesita una apertura amplia de la boca para alimentarse.
Jose Alvares Picornell, del Departamento de Ciencias Clínicas de Pequeños Animales de la Universidad de Liverpool, señaló que la electroquimioterapia es un tratamiento en expansión y remarcó que esta fue la primera vez que se utilizó en una serpiente, según el comunicado de prensa.
También indicó que el equipo prevé publicar formalmente los detalles del procedimiento para que otros profesionales puedan tomar esa experiencia como referencia.
La novedad no reside en que un solo animal haya sobrevivido a una cirugía compleja, sino en que el caso podría aportar información útil si el procedimiento se documenta de forma completa y otros equipos logran evaluarlo o replicarlo en situaciones comparables.
La última revisión informó que Jodie seguía sin señales de regreso del cáncer, comía con normalidad y había retomado su conducta habitual dentro del recinto.
"Hace unos meses, realmente no sabíamos si iba a sobrevivir", afirmó Ashpole, según el comunicado de prensa. Ahora, agregó, come con normalidad, explora su recinto y se comporta tal como esperaba el equipo veterinario.