21 de agosto de 2026
Las señales de alarma de Aryna Sabalenka antes del US Open: derrotas inesperadas y el riesgo de perder el N°1
Luego de ganar tres de los primeros cuatro torneos del año, la bielorrusa lleva siete competencias sin llegar a una final y quedó eliminada sorpresivamente en Cincinnati. Elena Rybakina amenaza con arrebatarle el liderazgo de la WTA
Aryna Sabalenka lleva cuatro meses con un tenis impreciso y lejos del nivel que supo tener. Las luces de alarma comenzaron a encenderse con la proximidad de Elena Rybakina en el ranking y los últimos resultados de la bielorrusa, como el que provocó su eliminación en Cincinnati este miércoles ante la checa Sara Bejlek, de apenas 20 años y N°35 de la WTA.
Sabalenka tuvo el primer set prácticamente en sus manos. Estuvo dos veces con quiebre de ventaja y, en el tie-break, llegó a ponerse 5-1 arriba. Sin embargo, perdió seis de los siguientes siete puntos y cedió el parcial por 9-7. En la segunda manga volvió a adelantarse 4-1, pero Bejlek encadenó cinco games consecutivos y terminó imponiéndose por 7-6 (7) y 6-4.
Para una jugadora acostumbrada a imponer su potencia y cerrar los partidos cuando tiene ventaja, la escena resultó especialmente llamativa. Y su recorrido durante los últimos meses expone que no se trató de una derrota aislada.
Sabalenka tuvo un inicio de temporada con muchas luces. Disputó la final del Australian Open y luego conquistó tres títulos: Brisbane, Indian Wells y Miami. Su única derrota durante ese primer tramo del año fue ante Rybakina, número 2 del mundo, en la final de Melbourne.
Desde el título de Miami, sin embargo, la historia cambió. La bielorrusa disputó siete torneos y no pudo ganar ninguno. Tampoco alcanzó una final. Su mejor resultado fue una semifinal en Berlín. En el resto de las competencias quedó eliminada antes de esa instancia.
Su recorrido reciente fue el siguiente:
Son siete derrotas frente a siete rivales diferentes. Más que un patrón asociado a una determinada jugadora o superficie, los resultados muestran una pérdida de regularidad.
Mientras su rendimiento en la cancha pasa por uno de sus momentos más irregulares de los últimos años, la vida personal de Sabalenka parece atravesar una etapa feliz. A comienzos de 2025 anunció su compromiso con el empresario brasileño Georgios Frangulis, con quien mantiene una relación desde 2024. También se muestra habitualmente muy activa en redes sociales, donde suele compartir escenas relajadas y divertidas junto a Frangulis y su amiga y colega española Paula Badosa.
En las últimas semanas, su tenis le provoca menos sonrisas. La propia Sabalenka, a través de diferentes declaraciones, dejó algunas pistas del escenario que atraviesa hoy. Semanas después de quedar eliminada en Roland Garros, reconoció que estaba pasando un momento de desgaste emocional. "Sólo quiero dejar el tenis ahora mismo. No sé qué pasará en unas semanas. Espero recuperarme mentalmente", expresó.
Ya en julio, tras su eliminación en Wimbledon ante Naomi Osaka, volvió a mostrar hasta qué punto la estaba afectando la situación. "Sólo quiero ir a emborracharme, no pensar en el ranking y olvidarme por un rato del tenis", dijo.
No fueron frases de una jugadora satisfecha con su rendimiento. Tampoco las de alguien que simplemente atravesaba una mala semana. Incluso días atrás, antes de su debut en Ohio, Sabalenka reconoció que tenía grandes expectativas para la temporada y que algunas situaciones físicas y deportivas no habían salido como esperaba. "Eso me decepcionó mucho y me llevó a un periodo en el que quise alejarme del tenis para recargar energías, reiniciar y volver a tener hambre de victoria", contó.
A la irregularidad de Sabalenka se suma ahora una amenaza concreta. Elena Rybakina vuelve a acercarse en el ranking y tendrá la oportunidad de arrebatarle el liderazgo a la bielorrusa durante este mismo US Open, último certamen de Grand Slam del año y cuyo inicio está previsto para el 30 de agosto.
Apenas 354 puntos separan a ambas: según la última actualización de la clasificación WTA, Sabalenka suma 8670 unidades y Rybakina, 8316.
Ambas se enfrentaron en 17 ocasiones, con ventaja de 10-7 para la bielorrusa. Rybakina, sin embargo, ya sabe cómo doblegarla en los grandes escenarios: lo logró en la final de Indian Wells 2023 y repitió en la final del Australian Open de este año.
La número 2 también tiene una característica que puede resultar especialmente incómoda para Sabalenka: una enorme potencia de servicio y de derecha, capaz de responder golpe por golpe desde el fondo de la cancha.
El duelo entre ambas tuvo su primer capítulo en Wuhan 2019 y, con el paso de los años, se transformó en una de las grandes rivalidades del circuito. Ahora tiene un premio adicional: la disputa por el número 1 del mundo.
Si hay un torneo en el que Sabalenka puede recuperar sensaciones, es el US Open. La bielorrusa ganó las últimas dos ediciones: el año pasado derrotó a Amanda Anisimova en la final y en 2024 se coronó frente a Jessica Pegula. También llegó a la final en 2023, cuando cayó ante Coco Gauff.
En el Australian Open también alcanzó las últimas cuatro finales, entre 2023 y 2026, y ganó dos títulos. Sin embargo, perdió las dos definiciones más recientes: ante Madison Keys en 2025 y frente a Rybakina este año.
El contraste con Roland Garros y Wimbledon es evidente. En París sólo disputó una final, en 2025, cuando perdió ante Coco Gauff. En Londres alcanzó tres semifinales, pero nunca llegó a disputar el partido por el título.
El cemento estadounidense, en cambio, parece ser su territorio predilecto. Hoy para ella representa una oportunidad y, al mismo tiempo, una enorme presión.
Sabalenka deberá defender una gran cantidad de puntos y, sobre todo, demostrar que las últimas semanas fueron apenas un bache y no el comienzo de un cambio de ciclo.
La número 1 supo construir una identidad tenística muy clara: su potencia, su agresividad y, sobre todo, su capacidad para sostener ese tenis bajo presión la llevaron a la cima. En sus últimas presentaciones, sin embargo, exhibió otra versión: cometió más errores, desperdició ventajas que antes parecían decisivas y sus propias palabras insinúan cierto desgaste.
A sus 28 años, sin embargo, todavía le quedan muchos desafíos por delante. Ganó tres títulos durante el primer trimestre del año y sigue siendo la número 1 del mundo. La consigna, por el momento, es recuperar su mejor versión. El US Open dará la primera gran respuesta.