21 de agosto de 2026
El 57% de los argentinos quisiera tener más hijos: qué los frena, según un estudio de la ONU
Mariana Isasi, jefa del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Argentina, explicó en Infobae al Regreso los resultados de una encuesta nacional y señaló el peso del costo de crianza, la vivienda, la inestabilidad laboral y las tareas de cuidado en las decisiones familiares
El descenso de la fecundidad en Argentina no necesariamente implica que las personas hayan dejado de querer tener hijos. Una encuesta nacional realizada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) junto a Voices encontró una diferencia significativa entre la cantidad de hijos que las personas tienen y la que desearían tener: el 57% de la población de entre 18 y 45 años quisiera tener más hijos de los que tiene.
Mariana Isasi, jefa del UNFPA en Argentina, explicó los resultados en Infobae al Regreso y señaló que detrás de esa brecha aparecen principalmente factores económicos y sociales. "Hay una gran brecha de deseabilidad: las personas, varones y mujeres en general, quieren tener más hijos de los que tienen", sostuvo.
El relevamiento consultó a personas de entre 18 y 70 años de todo el país, con representatividad nacional y cortes por regiones y edades. Entre las principales barreras identificadas aparecen el costo de la crianza, la situación laboral, las dificultades para acceder a una vivienda y la distribución de las tareas de cuidado.
Las condiciones económicas son uno de los principales factores que explican por qué muchas personas no logran concretar el número de hijos que desean. "Las motivaciones económicas son lo que más condiciona la decisión de tener hijos", explicó Isasi, quien mencionó entre los principales obstáculos los ingresos, el desempleo y el acceso a la vivienda.
La posibilidad de contar con un hogar adecuado adquiere especial importancia cuando llega un hijo. "Pasar a tener un hijo implica no poder seguir viviendo en un departamento pequeño. El costo de la crianza y el mantenimiento es determinante", señaló.
A la vivienda se suma la incertidumbre laboral. Para muchas personas, la posibilidad de ampliar la familia está vinculada con contar con ingresos estables y con perspectivas que permitan asumir los gastos de la crianza a largo plazo.
El informe también identifica la distribución de las tareas de cuidado como una barrera, aunque en una proporción menor que los factores económicos. El problema aparece especialmente entre las mujeres y pone el foco no solo en cuánto cuesta criar a un hijo, sino también en cómo se distribuye el tiempo destinado al cuidado dentro de las familias.
Las transformaciones sociales también modificaron el momento en que las personas deciden tener hijos. El desarrollo profesional, la educación y la consolidación laboral ocupan un lugar cada vez más importante en los proyectos personales.
"Hay otras prioridades, como la salud y el desarrollo profesional. Tener hijos queda algo más relegado, no porque no se quiera, sino porque se priorizan otras cuestiones", explicó Isasi.
La edad promedio para tener el primer hijo en Argentina ronda los 29 años. La postergación de la maternidad y la paternidad puede reducir el tiempo disponible para concretar una familia numerosa, especialmente cuando el proyecto contempla tener varios hijos.
Isasi vinculó este proceso con los cambios en la autonomía reproductiva y con una mayor participación de las mujeres en la educación y el mercado laboral. "Hoy se gradúan dos mujeres por cada hombre en la universidad. La tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral creció y eso les da una independencia que antes no tenían. Ahora pueden elegir cuándo y cuántos hijos tener", afirmó.
El acceso a métodos anticonceptivos también modificó las decisiones reproductivas. "Fue una revolución para poder decidir el momento, con quién y cuántos hijos tener", sostuvo la funcionaria.
La postergación de la maternidad y la paternidad también puede generar dificultades relacionadas con la fertilidad. Sin embargo, según el relevamiento presentado por Isasi, ese factor aparece por debajo de las barreras económicas y sociales.
"Solo el 8% de los encuestados mencionó dificultades para concebir y el 4% obstáculos médicos en fertilidad o embarazo", detalló. La principal explicación de la brecha entre el número de hijos deseados y los efectivamente tenidos, por lo tanto, está asociada a las condiciones en las que las personas deben tomar esa decisión.
La edad puede convertirse en un condicionante cuando el proyecto de tener hijos se posterga, pero Isasi señaló que el problema también aparece cuando una persona encuentra dificultades para concebir después de haber esperado varios años. En esos casos, algunas personas terminan abandonando el deseo de tener más hijos.
La reducción de los nacimientos en Argentina forma parte de una tendencia global. Según explicó Isasi, se trata de un fenómeno que se observa tanto en países donde existe interrupción voluntaria del embarazo como en aquellos donde no está permitida.
En Argentina, la caída de la fecundidad comenzó a hacerse visible desde 2014 y estuvo vinculada principalmente con la disminución de los embarazos adolescentes. La tendencia podría continuar en los próximos años, aunque el UNFPA no descarta alguna variación.
"Puede haber un pequeño rebote porque las adolescentes que no tuvieron hijos antes de los 19 años podrán decidir tenerlos después", explicó Isasi.
El cambio demográfico también obliga a revisar las políticas públicas. Una sociedad con menos nacimientos y una población progresivamente más envejecida plantea nuevos desafíos para los sistemas de salud, educación y seguridad social.
"El sistema de salud, el sistema de educación y el sistema de pensiones deben considerar este fenómeno y hacer las adaptaciones necesarias", advirtió la jefa del UNFPA en Argentina.
El dato central del relevamiento introduce una perspectiva diferente sobre la baja natalidad: tener menos hijos no significa necesariamente querer tener menos hijos. Para una parte importante de la población existe una distancia entre el proyecto familiar y las posibilidades concretas de llevarlo adelante.
El 57% de las personas de entre 18 y 45 años que respondió la encuesta manifestó que quisiera tener más hijos de los que tiene. Para el UNFPA, esa diferencia permite poner el foco en las condiciones que rodean las decisiones reproductivas y no solamente en la cantidad de nacimientos.
En ese contexto, Isasi destacó la importancia de que las personas puedan acceder a información para tomar decisiones sobre su vida reproductiva. "Nos parece fundamental contar con datos y evidencia científica para que las mujeres puedan decidir", sostuvo.
El organismo plantea que esa información debe abarcar tanto la anticoncepción como la fertilidad y sus posibles dificultades. "Promovemos el acceso a información sobre anticoncepción, pero también sobre fertilidad y sus dificultades, para que haya verdadera autonomía", concluyó Isasi.
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