18 de junio de 2026
Confirmaron la identidad del cuerpo de hallaron flotando en el río Negro: quién era y cuáles fueron las causas de fallecimiento
Un cuerpo encontrado a orillas de la Isla Jordán fue reconocido como el de un hombre que permanecía desaparecido desde el intento de robo y posterior huida
La Justicia de Río Negro confirmó el 17 de junio la identidad del cuerpo hallado flotando en el río Negro, entre la Isla Jordán y la península Hiroki. Se trataba de Héctor Lucas Llamani, de 32 años, buscado por las autoridades desde fines de mayo. Llamani era oriundo de Salta y residía en el barrio Provincias Unidas de Neuquén.
El descubrimiento cerró casi un mes de incertidumbre, luego de una intensa búsqueda marcada por la dificultad del terreno y las condiciones del caudal del río. La confirmación de la identidad puso punto final a las especulaciones que surgieron en la región desde el momento de su desaparición.
La desaparición de Llamani tuvo lugar el 20 de mayo, cuando intentó robar objetos del interior de una camioneta estacionada en inmediaciones del Parque del Este, en la ciudad de Neuquén. El dueño del vehículo advirtió la maniobra y lo enfrentó, lo que provocó que intentara huir. Por evitar la detención, el hombre ingresó al río y no volvió a ser visto. El cuerpo fue hallado tiempo después en zona rionegrina, por lo cual la investigación pasó a la órbita judicial de esa provincia.
A raíz de la desaparición, se pusieron en marcha varios operativos de búsqueda que involucraron a la Prefectura y a las policías de Neuquén y Río Negro. Los trabajos se desplegaron en ambas márgenes del río, con patrullajes terrestres y rastrillajes costeros coordinados por los equipos de criminalística.
La denuncia formal presentada por la madre de Llamani, el 25 de mayo, permitió intensificar las pesquisas y sumar recursos. Durante la investigación, un amigo del fallecido reconoció haber participado junto a él en el intento de robo, lo que permitió a las autoridades reconstruir en detalle los momentos previos a la huida y orientar los operativos hacia sectores clave del río.
Entre los testimonios recogidos, uno de los más relevantes fue el de un pescador presente en la ribera en el momento de los hechos. Su relato permitió reconstruir la secuencia final: Llamani se arrojó al agua, consiguió salir una vez a la superficie y luego desapareció sin dejar rastro. Las condiciones del río en ese tramo resultaban especialmente peligrosas, con un caudal crecido y temperaturas muy bajas. Además, los investigadores establecieron que Llamani no sabía nadar, lo que redujo aún más sus posibilidades de sobrevivir.
El cuerpo fue localizado el 12 de junio, tras casi tres semanas de búsqueda, en una zona donde la corriente es fuerte y la vegetación ribereña complica la visibilidad. El avanzado estado de descomposición evidenció la cantidad de días transcurridos desde el hecho, lo que impidió la realización inmediata de una autopsia convencional.
Los restos fueron trasladados a la morgue judicial de General Roca, donde se llevaron a cabo los procedimientos forenses para determinar tanto la identidad como las causas de la muerte. La confirmación oficial se obtuvo a partir de pericias dactiloscópicas, que permitieron cotejar las huellas digitales del cuerpo con los registros oficiales y así descartar cualquier duda sobre la identidad del fallecido.
Con el hallazgo del cuerpo en territorio rionegrino, la causa quedó bajo intervención de la Justicia local. El caso generó impacto en la región del Alto Valle, tanto por la secuencia poco habitual de los hechos como por la magnitud y duración del operativo de búsqueda.
Las autoridades judiciales determinaron que la muerte de Llamani se produjo por ahogamiento, tras ingresar voluntariamente al río durante la huida. No se hallaron elementos que indicaran la intervención de terceros. La causa vinculada al hallazgo y muerte quedó cerrada tras la confirmación oficial, aunque el proceso penal por el intento de robo y la posible intervención de otras personas permanece en trámite.
