11 de junio de 2026
Lo confundían con un médico y sorprendió al fútbol argentino con un golazo: la historia del único sudafricano que jugó en el país
Los Bafana Bafana abrirán la acción en el Mundial ante México y dispararon el recuerdo del paso de Theophilus Doctor Khumalo por Ferro Carril Oeste hace 31 años: "Siempre mostró mucho cariño"
El 13 de mayo de 1995, la selección argentina de Daniel Passarella se midió ante Sudáfrica en el estadio Ellis Park de Johannesburgo por la Copa Nelson Mandela. Carlos Bossio; Nelson Vivas, Roberto Ayala, Néstor Fabbri, Juan Pablo Sorín; Javier Zanetti, Leonardo Astrada, Sergio Berti; Marcelo Gallardo; Ariel Ortega y Omar Asad fueron los titulares de la Albiceleste, que comenzó perdiendo y logró la igualdad gracias a un tanto del Muñeco. Quien sembró zozobra en la delegación visitante con la apertura del marcador fue un elegante y espigado enlace, que semanas después se convirtió en la novedad del mercado de pases de la Primera División: Theophilus Doctor Khumalo.
Nacido en Soweto, brillaba en Kaizer Chiefs cuando, tras ser figura en aquel encuentro recibió una oferta que no esperaba: jugar en Argentina. Entonces tenía 28 años. "Rodolfo Motta era el técnico y queríamos traer algún futbolista de selección, de jerarquía, que marcara la diferencia. Y surgió la posibilidad de traer jugadores africanos. Un empresario nos ofreció a Khumalo y también vino Memory Mucherahowa (de Zimbabwe)", le contó a Infobae Toto Evangelista, entonces presidente de Ferro Carril Oeste.
Así, el 6 de agosto de 1995, hizo su debut en Caballito, ni más ni menos que ante Independiente, por la primera fecha del Torneo Apertura. El Doctor fue titular junto a Ariel Rocha, Aldo Paredes, Jaime Garcete, Néstor Lorenzo, Diego Cocca, Miguel Vargas, Sergio Mandrini, Facundo Sava, Alejandro Duré y Sergio Sánchez. Del otro lado, el Rojo presentó a varias figuras ilustres, como Luis Islas, Diego Cagna, Raúl Cascini, Daniel Garnero y el Palomo Usuriaga.
A los 34 minutos, Khumalo confirmó que había desembarcado en Argentina para ser mucho más que una novedad: tras un balón largo por la banda izquierda que no pudo controlar Zapatilla Sánchez, el enganche apareció como un rayo por detrás, anticipó a Serrizuela, gambeteó a Islas y, a pesar del ángulo cerrado, remató con justeza mientras caía al césped.
No tenía un festejo ensayado. Dio un par de brincos, se fue hacia el tiro de esquina, celebró de cara al público, y luego regresó a su campo al tiempo que chocaba palmas con sus compañeros. Luego, Javier Mazzoni decretó el 1-1, pero la conquista del sudafricano se llevó todos los flashes. Del vestuario se fue a la TV, donde le hicieron una entrevista junto a un traductor. Había nacido una estrella.
La adaptación al país tuvo sus bemoles. Quedó enamorado de las medialunas y probó el asado, que en Oeste siempre estaba a cargo del médico del plantel, Enrique Rottemberg. La barrera idiomática no fue un obstáculo para entablar una relación afectuosa con sus compañeros. Lo mismo, con el club. "Siempre mostró mucho cariño", aporta Evangelista.
No obstante, padeció el invierno de Buenos Aires. Y vivía solo en un hotel del barrio de Once. Su estadía se extendió por pocos meses y cuatro partidos disputados. Diferencias con el agente que lo trajo al país decretaron su partida. Pero la semilla verdolaga germinó. Y en 2010 ya era un sentimiento frondoso, regado a la distancia.
"Dejó un recuerdo bárbaro, lo importante es la relación que tuvimos, yo personalmente y el club también. Fue nombrado embajador del Mundial de ese año y vino al país. Y no fue a Boca o a River: le pidió a la embajada venir a Ferro", reveló el ex directivo. Hizo dos pedidos puntuales: hacer una charla con juveniles en Pontevedra y encontrarse con el Negro Riveros, fisioterapeuta de la institución que lo había sorprendido con sus masajes con agua y jabón, al punto que llevó el método a Sudáfrica.
Además, aprovechó el viaje para reunirse en un restaurante con Evangelista, Rodolfo Motta, su hijo Pablo y varios ex jugadores como Néstor Lorenzo (hoy entrenador de la selección de Colombia), Zapatilla Sánchez, Mandrini y Jorge Cordon, entre otros. Del encuentro quedó un testimonio fotográfico.
"Cuando estuve en Argentina, la gente pensaba que mi nombre era Doctor porque era médico", supo contar en una entrevista. "Ese partido es el que hace que los americanos crean que los africanos pueden tener un pié mágico", añadió sobre el duelo ante Independiente que dejó una huella indeleble. "La gente allí se vuelve loca con el fútbol", quedó impactado. "Hace un tiempo me contestó un mensaje por Instagram, me dijo que lo traté como un padre", abraza la nostalgia Evangelista.
Su carrera continuó. Pasó por la MLS (jugó en Columbus Crew) y volvió a Kaizer Chiefs, donde se retiró y trabajó en distintos roles, incluso como entrenador. Su figura es tan importante que recibió un Doctorado Honorario en Filosofía en Ciencias de la Universidad Tecnológica de Tshwane, en reconocimiento a sus contribuciones a largo plazo al fútbol de su tierra.
Sudáfrica será uno de los animadores del partido inaugural del Mundial 2026 ante México, uno de los locales, por el Grupo A del certamen. Y, en Argentina, inevitablemente aflorará el recuerdo del tránsito de Doctor Khumalo por Ferro y aquella gambeta larga que terminó con el remate inflando la red de cara a la tribuna local (todavía con los inolvidables tablones de madera) del estadio de Caballito.
