28 de mayo de 2026
Mariana Ferrarelli y el impacto de la IA en los silvers: "La centralidad humana que propone la encíclica tiene que ver con no perder el norte"
Experiencias diversas, riesgos inesperados y oportunidades abiertas conforman el nuevo panorama para quienes buscan integrarse de manera activa en entornos digitales impulsados por IA generativa
La inteligencia artificial no plantea, por sí sola, una barrera mayor para los adultos mayores que para otras generaciones, pero su diseño puede volverla especialmente riesgosa para cualquier usuario vulnerable si se la toma como una fuente de autoridad y no como un sistema probabilístico. Esa es la tesis que sostuvo la especialista Mariana Ferrarelli, directora de estrategia de IA en educación de la Universidad de San Andrés, al advertir que el problema central no es la edad, sino la combinación entre adopción masiva, confianza acrítica y modelos de negocio con pocos incentivos éticos.
Ferrarelli es directora de estrategia de IA en educación en la Universidad de San Andrés, donde además se desempeña como docente de grado y posgrado y cursa el Doctorado en Educación. Magíster en Metodología de la Investigación por la Universidad Nacional de Lanús y diplomada en IA y Sociedad por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, integra el Laboratorio Abierto de Inteligencia Artificial (LAIA). Su trabajo se centra en el vínculo entre inteligencia artificial, enseñanza y trabajo, con publicaciones recientes en organismos y editoriales especializadas de Iberoamérica y Europa.
—¿Qué oportunidades y desafíos presenta la inteligencia artificial para los adultos mayores en términos de inclusión digital y acceso a la información?
—La IA como tal no representa más desafíos para adultos mayores que para otras generaciones y otras tecnologías. Así como fue la transición a manejar el lenguaje de Internet o a operar un correo electrónico. Los adoptantes tempranos, esos que son más permeables a los desarrollos y les gusta curiosear, van a estar siempre explorando y adoptando la tecnología que sea. Sobre todo en el caso de la IA generativa, que está en WhatsApp, al alcance de cualquier aplicación. Si tenés Gmail, te está sugiriendo respuestas todo el tiempo, resúmenes de archivo PDF. No me parece que haya, para esta tecnología en particular y para este grupo, nada diferente de otras tecnologías.
Ferrarelli resumió el hallazgo del informe en estos términos:
"La incorporación de IA en el ámbito laboral supera el 70 % en todas las generaciones: generación Z alcanza el 85 %, los millennials el 78 %, la generación X el 76 % y los boomers el 73 %", una distribución que describió como "muy homogénea" entre grupos etarios.
Hay un estudio publicado en 2024 por Microsoft y LinkedIn, el Work Trend Index, que analiza la primera ola de adopción de la inteligencia artificial generativa durante 2023 y parte de 2024. Estos datos muestran que la adopción de IA es muy homogénea entre distintas franjas etarias. Puede que esto no haya ocurrido con otras tecnologías, pero actualmente la inteligencia artificial se integró de manera transversal y existe consenso en la importancia de comprender, al menos, su funcionamiento básico. Por eso, no se observan grandes desafíos específicos para la generación silver respecto al uso de la IA generativa.
—La encíclica del papa León XIV destaca el papel de la educación frente a los cambios tecnológicos y el impacto de la inteligencia artificial. ¿Cuál considera que debe ser el rol de las instituciones educativas en la formación digital de los adultos?
—Hay cierto rasgo de la IA que me preocupa, sobre todo en el ámbito educativo, pensando en las nuevas generaciones y en el caso de adultos muy mayores, quienes pueden estar en situación de vulnerabilidad o necesitar algún refuerzo puntual en lo que globalmente podríamos llamar alfabetización en IA. Me refiero a lo que yo denomino antropomorfización por diseño. Las IA generativas encaran la interacción con usuarios de una manera que simula comunicación humana. No digo que sea comunicación, porque la comunicación humana tiene intencionalidades y sentidos coconstruidos. Pero el tono de rigor, de verdad que tienen las afirmaciones de la IA generativa, ya sea para dar una referencia meteorológica, predecir un partido o definir un concepto, tiene un modo de hacer afirmaciones, hablar en primera persona, pedir disculpas, expresar sentimientos, que sabemos que son simulaciones.
Puede simular que uno está interactuando con un experto en determinado tema, y esa antropomorfización por diseño es problemática y merece cierto desarmado. Podría confundir a usuarios muy jóvenes o a quienes están distraídos, necesitan apoyo psicológico o atraviesan vulnerabilidades y pueden tomar estos mensajes como verdades últimas, como un oráculo. No es solo cuestión de la generación silver, puede pasar a usuarios inexpertos de cualquier edad. Hay muchos casos, como abogados que incluyeron alucinaciones en escritos jurídicos por confiar demasiado en un asistente virtual, periodistas o docentes que tomaron ejemplos o citas alucinadas de IA generativa. No es cuestión de generación, esto ocurre de manera transversal.
—¿De qué manera pueden las escuelas y universidades contribuir a que la generación silver se apropie de las herramientas de IA y participe activamente en la sociedad digital?
—Me parece importante tomar el núcleo de la generación silver para romper prejuicios de la edad. Leí un estudio que mencionaba que el sesgo de edad es de los más presentes hoy, tanto como el sesgo de género. Y el sesgo de edad también aparece como autodiscriminación, eso de decir: "Estoy muy grande para esto, yo para estas cosas no". Hay que romper con eso. Hoy pensar en alguien de más de 50, 55, incluso 70 u 80, no da el perfil de abuelito. Gente que se retiró hace poco o sigue activa con emprendimientos maneja la tecnología perfectamente. Hay un prejuicio que de a poco se va perdiendo tracción.
Al mismo tiempo, cada vez se ponen más en valor los aprendizajes que ocurren en otros entornos. Con la pandemia se vio mucho: los nietos enseñaban a los abuelos a usar Zoom, y los abuelos ayudaban a los chicos con la tarea. O si no, tutoriales en YouTube, alumnos enseñando a profesores. No pondría el énfasis solo en el rol de la escuela o universidad, sino también en otros espacios, clubes, hubs, como LAIA, donde organizamos actividades de educación no formal: jams de escritura, talleres para infancias, o hackatones
Lo que caracteriza a este tiempo es la transversalidad de los aprendizajes: vas a la escuela, pero sabés que vas a necesitar aprender a lo largo y a lo ancho de la vida. Te sumás a un taller un fin de semana, vas a una asociación de vecinos, buscás tutoriales en YouTube. Los adultos tienen hoy un menú mucho más variado de ofertas de formación, desde código hasta jardinería o cómo usar una IA generativa.
—La encíclica del papa aborda el impacto de la IA en la democracia y la memoria histórica. ¿Qué rol puede tener la generación silver en la preservación de estos valores frente al avance de las plataformas digitales?
—La encíclica me parece un documento clave para tener una síntesis transparente y contundente de algunos impactos de la IA en la vida social, cultural, económica global. No es un documento sobre tecnología, sino sobre poder, derechos, democracia, sesgos, vida en común, cuidado del planeta y de los más vulnerables. Llama a la acción a líderes globales, poblaciones e instituciones. Creo que ahí hay algo potente de la generación silver en la defensa de la memoria histórica y de los valores democráticos. Lo que me preocupa del fenómeno IA, en educación y a nivel social, tiene que ver con que para usar la IA de manera enriquecedora, no como atajo, uno tiene que sumarla a un flujo de trabajo que ya existe, a una mirada profesional, y eso no lo tiene alguien que recién ingresa a la facultad o a un nuevo trabajo.
Eso lo tiene quien ya tiene la experticia ganada, más allá de la edad, aunque suele coincidir con la generación silver. No necesariamente adoptar IA implica usarla todo el tiempo, sino usarla de manera estratégica y responsable. Las nuevas generaciones no tienen esa intuición disciplinar que da la experiencia. Las personas de la generación silver ya tienen esa experticia, intuición jurídica, económica, periodística, publicitaria, de código. Eso va más allá de lo que puede dar una IA.
Ahí hay un costado muy humano, del diálogo intergeneracional, que necesitamos preservar, porque una IA nunca va a darte esa visión construida por años de experiencia. La centralidad humana que propone la encíclica tiene que ver con no perder el norte y desarrollar tecnologías poderosas, pero manteniendo reductos humanos para el diálogo y la empatía.
—¿Cómo podrían los modelos de negocio de las grandes tecnológicas afectar específicamente a los adultos mayores, y qué políticas públicas considera necesarias para proteger sus derechos y su autonomía?
—Los modelos de negocio de las grandes tecnológicas afectan a todas las generaciones y es un tema que me preocupa especialmente. La industria va por lo rentable, no por lo éticamente posible o deseable, y tiene pocos incentivos para tomar decisiones éticas o sin sesgos, ni para cuidar a infancias, adolescencias ni adultos mayores. Por eso asocio esto con la alfabetización en IA: hay que entender estas tecnologías más allá de su cara instrumental. No son solo herramientas. Al ingresar a una interfaz de IA generativa estamos entrando a un entorno con valores culturales, una lengua en la que funciona mejor, un modelo de negocios, objetivos comerciales probablemente diferentes de los nuestros. Hay riesgos de vulneración de derechos y manipulación.
Ya hay cuestiones de salud mental en infancias y adolescencias, que suelen estar más protegidas que los adultos mayores. Las políticas públicas deben desarrollar programas de alfabetización en IA para adultos mayores, igual que protegemos a infancias y adolescencias. Esto tiene que integrarse en un programa de educación ciudadana, que incluya no solo aprender a operar interfaces, sino entender qué hay detrás: matemática, estadística, generación de texto e intereses comerciales.
Hay que manejarlas con cuidado, porque detrás del uso gratuito hay un interés en que terminemos pagando, y la tendencia es que las IA tengan publicidad incorporada. Si le decís a una IA que te duele la cabeza, puede recomendarte un medicamento porque ese laboratorio pagó publicidad, o indicarte una clínica que pagó por ese espacio. Hay cuestiones éticas y de uso responsable que deben estimularse desde las regulación y las políticas públicas. Pero no se resuelve todo con que el usuario haga un uso responsable; también necesitamos liderar el diseño de esas herramientas.
No alcanza con alertar al usuario sobre el uso manipulativo, necesitamos que las plataformas sean diseñadas bajo otros parámetros, que no busquen la interacción emocional ni manipulen. Si detectan tendencias poco saludables, deben poder alertar a sistemas de emergencia. En línea con la encíclica papal, el diseño también debe regularse. Así como los autos tienen que tener cinturón y airbags, y el Estado diseña ciudades seguras, esto es un trabajo colectivo y colegiado. No basta con que solo los usuarios se cuiden frente a sistemas sin regulación.
—¿Qué mensaje le daría a la generación silver sobre el papel que pueden cumplir en la construcción de una sociedad digital más participativa y democrática?
—El mensaje es el mismo que le doy a los docentes que vienen a formaciones sobre IA o antes sobre transmedia en educación: animarse a explorar. Si sienten que el fenómeno IA les queda lejos, preguntarle a un hijo, a un sobrino, a un nieto, a un colega, a la pareja. Los aprendizajes informales ocurren en la cotidianeidad: mirás un video, lo pausás, probás. No es preguntar directamente cómo se usa, sino para qué lo usás vos, para qué me serviría a mí. En los inicios de las apps bancarias, mucha gente decía: "No, yo celular no, aplicaciones de banco no, dejame hacer la fila en la sucursal". Hoy casi nadie hace eso, todos usan apps bancarias o billeteras virtuales. Con la IA va a pasar lo mismo: hoy no dudamos en usar una app bancaria o de mensajería, el teléfono se usa para todo menos para llamar.
Con la IA va a pasar igual. Además es interesante como excusa para interactuar en la familia: "¿Vos para qué lo usás? ¿Para qué creés que a mí me serviría? Mostrame, contame". Así se va entendiendo cómo funcionan las tecnologías y se va perdiendo la ingenuidad, porque si no, después podés creer una alucinación y recién te enterás cuando ya fue. La clave es enterarse antes. Necesitamos que esto sea transgeneracional, necesitamos a los silver y a los más chicos. Probar, explorar, animarse, porque una vez que entraste ya empezás a hacerte otras preguntas, desde tu lugar generacional, profesional, disciplinar. Y ahí se va creando algo nuevo que solo podés crear vos. También es posible problematizar desde ese lugar.
