20 de mayo de 2026
La iglesia que da misa al aire libre, las grietas por "riesgo estructural" y otra polémica en la manzana porteña de la discordia
Inaugurada en 1745, Santa Catalina de Siena está ubicada en la esquina de San Martín y Viamonte, lindero al terreno donde se emplazaría un mega templo mormón. La semana pasada comenzó una obra de peatonalización de la calle Viamonte que dañó una construcción de 1745
"Las grietas empezaron a aparecer el miércoles y siguen avanzando". Gustavo Antico es rector de la iglesia y el monasterio de Santa Catalina de Siena, dos edificios inaugurados en 1745, hace casi trescientos años, que fueron declarados Monumento Histórico Nacional y Área de Protección Histórica en la Ciudad. El párroco, que está en Santa Catalina desde hace 17 años, lo dice con la voz preocupada por esos dos edificios que, en la esquina de San Martín y Viamonte, son un testimonio vivo de la vida colonial en Buenos Aires.
La puerta del templo católico en el que Antico oficia misa habitualmente está cerrada con un candado. Dos carteles explican por qué: "Riesgo estructural" y "Cerrado momentáneamente". Un comunicado emitido por Santa Catalina explica mejor el por qué del cierre: "Hemos decidido cerrar momentáneamente el templo debido a los daños ocasionados por la obra de peatonalización de la calle Viamonte que está llevando adelante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires".
"Con dolor constatamos daños estructurales que podrían haberse evitado. En reiteradas ocasiones hemos llamado la atención acerca de los riesgos que pueden generar proyectos y obras en el entorno en estos dos Monumentos Históricos Nacionales", suma el comunicado firmado por Antico, que desde este lunes celebra la misa de cada mediodía en el atrio de la iglesia, es decir, en el exterior del edificio construido en el siglo XVIII.
Lo habitual es que, en promedio, unas cien personas asistan a cada misa de esta iglesia ligada desde su creación al primer monasterio de mujeres que tuvo Buenos Aires. Este miércoles, en medio de la conmoción por los daños denunciados públicamente y para visibilizar lo que ocurre en el templo del barrio de San Nicolás, la misa la ofrecerá Jorge García Cuerva, arzobispo de de Buenos Aires.
Las obras de peatonalización de la calle Viamonte abarcan el trazado de esa calle entre Carlos Pellegrini y Leandro N. Alem. Son ocho cuadras en total, y el trabajo a la altura de Santa Catalina empezó a mediados de la semana pasada. Según le relató Antico a Infobae, "apenas empezaron las obras, que incluyeron por ejemplo martillos neumáticos, distintos trabajadores de la iglesia y el monasterio notaron que empezaban a aparecer grietas y daños".
El párroco, que estaba de viaje, comprobó los daños a su vuelta, el viernes de la semana pasada, día en que el Ministerio de Espacio Público porteño dispuso poner en pausa las obras dados los reportes de daños que llegaban desde Santa Catalina. Ahora mismo los trabajos de peatonalización siguen frenados en esa cuadra, que está cerrada al tránsito, con máquinas a lo largo de su traza y con vallados que, por el momento, complican la circulación peatonal.
Fuentes del Ministerio de Espacio Público aseguraron a Infobae que, antes de iniciar las obras de peatonalización de la calle Viamonte a la altura de la iglesia, visitaron el edificio y tomaron fotos del estado del templo ante la supervisión de un escribano público, y que en esa visita se constató la existencia de grietas en el templo católico.
Antico confirmó que ese procedimiento se realizó y aseguró: "Pero las grietas que estamos señalando aparecieron después de esas fotos y están vinculadas, no tenemos dudas, con las obras que están haciendo sobre Viamonte. Algunas están, como lo llaman los ingenieros civiles, activas. Es decir, siguen creciendo a lo largo de estos días".
Según describe el sacerdote, se dañaron columnas, el presbiterio y el frente del templo especialmente. También registraron daños en la parte de la iglesia que linda con el monasterio en el que primero vivieron las monjas catalinas y después, hasta entrado el siglo XX, las dominicanas.
La información difundida por la iglesia del barrio de San Nicolás asegura que hubo caídas de luminarias, derrumbes de mamposterías y desprendimientos en revestimientos de durlock. "Es doloroso tener que cerrar las puertas de nuestra iglesia a la comunidad de Santa Catalina, y ver que nuestro templo resulta dañado", reflexionó Antico en conversación con este medio.
Desde el Ministerio de Espacio Público explicaron que las tareas de peatonalización implican igualar el nivel de la calle y la vereda, habilitar más espacios para arbolados y priorizar al peatón reduciendo el espacio disponible para la circulación de vehículos. También aseguraron que algunas tareas que en otras cuadras se hacen con maquinaria, en la cuadra de Santa Catalina se hicieron a mano.
"Después de que aparecieron las nuevas grietas, el Gobierno de la Ciudad nos mandó un estructuralista para ver cómo está la iglesia. Nos dijo que iba a mandar un informe en unos diez días, pero yo ya pedí que vuelvan a venir porque las grietas siguen avanzando en nuestra iglesia", sostiene el rector de Santa Catalina. Desde el Gobierno de la Ciudad aseguraron que están en diálogo con Antico de cara a encontrar una solución que implique continuar con la obra de la calle Viamonte.
El cierre provisorio de la iglesia, la misa en el atrio y la visibilización de la fragilidad y la importancia histórica de todo el complejo de Santa Catalina de Siena se dio días después de que empezaran las obras del Gobierno porteño en su cuadra, y también días después de que la Justicia revocara la medida cautelar que mantenía suspendida la construcción de un mega templo de 9.000 metros cuadrados y un edificio de oficinas de alrededor de 5.500 en esa misma manzana.
El proyecto es de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el culto popularmente conocido como mormón. Tal como publicó Infobae, es una construcción de dos edificios, una plaza central y unos 15.000 de cocheras subterráneas que podría llevar, según estimaciones de la propia iglesia mormona, entre cuatro y seis años. Todo eso ocurriría en la misma manzana, a algunos metros, del monasterio y la iglesia de Santa Catalina, una construcción de casi trescientos años de las que quedan muy pocas en Buenos Aires.
