Sábado 4 de Diciembre de 2021

27 de abril de 2015

Kris Meeke, ganador el Rally Argentina 2015: Esto es para Collin McRae

El ganador. El británico recordó a su mentor, sin ocultar su emoción. Rescató el valor de una carrera como la cordobesa.


Para cualquier piloto, la primera victoria queda siempre en la memoria. Pero cuando esa victoria es conseguida a los 35 años, el momento especial se transforma en el final de un camino muy largo. Kris Meeke terminó ayer el especial de El Cóndor y luego de recorrer los 330 kilómetros de superespeciales, descendió del auto, se posó sobre el techo de su DS3 y comenzó a llorar.

"Esta victoria está dedicada a Colin Mc Rae. Él me ayudó y me trajo al Mundial", contó 

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En su agradecimiento inicial, apenas se bajó, tuvo palabras muy sentidas de dedicatoria para Collin Mc Rae, su mentor y mesías en el inicio de su carrera. “Esta victoria está dedicada a Colin Mc Rae. Él me ayudó al comienzo de mi carrera y me apoyó económicamente, me trajo al campeonato mundial”, dijo.

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Luego, a la hora de contar el momento que vivía, no encontró palabras. “Es una cosa muy difícil de describir. Todo lo que sentí en ese momento...Venía en el auto pensando y pensando, haciéndome preguntas sobre qué sentiría la gente que me ayudó, recordando los tiempos difíciles. Ahí comencé a ponerme muy emocional, porque es mucha la gente que me ayudó y luché mucho por lograr esto. Son muchos años de lucha que se te vienen encima”, le dijo a Mundo D en un mano a mano exclusivo.

Lloraba Kris. “Durante muchos años no pude manejar un World Rally Car. Yves Matton fue un gran factor de cambio en mi carrera porque hace dos años atrás yo no tenía nada. No tenía oportunidades, no tenía chances de subirme a un auto de primera línea y Yves me dio esa oportunidad. Cuando alguien hace algo así por vos significa que tiene una gran fe en vos”, agregó el oriundo de Irlanda del Norte.

"Ascochinga es un especial fantástico, pero este año estuvo excepcionalmente difícil, muy duro y muy roto", destacó el ganador.

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–¿Argentina le queda bien a tu manera de manejar?
–Sí, me gusta. Ascochinga es un especial fantástico, pero este año estuvo excepcionalmente difícil, muy duro y muy roto. Junto con Grecia, éste es el rally más duro que uno pueda encontrar. Eso es lo que lo hace legendario. Quizá en el pasado el camino estaba más suave, con menos riesgos. Pero este año se planteó casi como un safari. Había que hacer mucho esfuerzo para mantenerse afuera de los problemas.

–¿Qué es lo que te gusta?
–Mirá, el Rally de México tiene los mismos especiales desde hace ocho o nueve años. Entonces los pilotos que ya han ido muchas veces, le conocen cada centímetro. Además de que es un camino mucho más liso y parejo. Lleva muchos años de experiencia tener el ritmo de los punteros y eso puede ser muy frustrante. Pero en este tipo de rallies, como Argentina, no. El primer stage corrimos 52 kilómetros sin tener referencias si habíamos elegido el ritmo correcto. Vos hacés lo mejor que podés y vas con la incertidumbre hasta el final. 

–Bueno, pero resultó todo bien... 
–Afortunadamente todo funcionó bien. Desde el comienzo tomé las decisiones correctas, sobre todo en el ritmo de carrera. Hicimos una buena brecha en ese primer especial del viernes mientras el resto se metía en problemas. Y en base a eso pudimos manejar gran parte de la prueba. Me gusta la batalla en una carrera, pero también es lindo poder liderar desde el principio. 

–Puede entenderse que defendés los cambios en los rallies.
–Sí, sin dudas. Creo que este es el tipo de rallies que deben correrse. Este año el especial de Ascochinga se hizo en el sentido opuesto de lo que se venía haciendo y se cambiaron algunos caminos. Así es como el rally debe ser. Vos hacés el reconocimiento, tenés tus notas y largás. Manejás con eso. Como dije, muchos rallies tienen los mismos especiales hace años y eso hace que pese demasiado la experiencia por sobre el talento. Los pilotos novatos tienen que hacer mucho camino para ponerse a la vanguardia, además de ser veloces. Espero que muchos rallies tomen el camino de Argentina.

–¿Cuándo comenzaste a pensar que podías ganar? 
–El sábado, en el último Especial, tuve un problema en el auto: empezaron a sonar todas las alarmas juntas y parecía que no funcionaba más. ‘Bueno, esto fue todo’, pensé. Lo único que atiné a hacer fue apretar el botón de apagado general y luego volver a encenderlo. Por suerte funcionó y al final del stage había perdido sólo 7 segundos. Ahí es cuando dije: ‘Quizás...’” 

–Antes de esta victoria hablabas de estar cerca del retiro, ¿se extendió tu carrera hoy?
–No lo sé. Lo único bueno que tengo es este buen resultado, un paso muy importante en la carrera de cualquier piloto. Es decir, lideré el rally de Alemania el año pasado, pero por 150 metros no pude ganarlo. Si esa hubiese sido mi primera victoria no la hubiera sentido tanto porque los pilotos que iban por encima mía chocaron y heredé la victoria. Argentina fue diferente. Comencé liderando, construí ese liderazgo a lo largo de la carrera y pude seguir tranquilo.


 

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