3 de marzo de 2026
Israel intensificó los bombardeos sobre Teherán y atacó el aparato represor del régimen iraní
La aviación israelí golpeó sedes del Ministerio de Inteligencia, bases del Basij y cuarteles de la Fuerza Quds en la cuarta jornada de la ofensiva conjunta con Estados Unidos, que acumula más de 600 objetivos destruidos
El Ejército israelí justificó los ataques contra las fuerzas de seguridad interna con un argumento que trasciende el ámbito militar convencional: afirmó que esos organismos eran responsables de sofocar las manifestaciones contra el régimen mediante la violencia y la detención de civiles. Al golpear esas estructuras, Israel busca debilitar no solo la capacidad bélica de Teherán, sino también su aparato de control social. El Ministerio de Inteligencia, sometido a sanciones estadounidenses desde hace años por su historial de actividades terroristas, reportaba directamente al líder supremo y operaba redes de espionaje a escala global, según las propias FDI.
El conflicto, bautizado como Operación León Rugiente por Israel y Furia Épica por Washington, comenzó con un ataque coordinado que descabezó la cúpula del régimen iraní. El líder supremo, Alí Khamenei, murió en el bombardeo inicial del sábado junto a varios altos mandos militares, entre ellos el jefe del Estado Mayor, Abdolrahim Musaví, y el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh. Teherán formó un consejo provisional de Gobierno integrado por el ayatolá Alireza Arafi, el presidente Masud Pezeshkian y el jefe del Poder Judicial, Gholam Hosein Mohseni Eyeí. La ofensiva se desencadenó tras el fracaso de las conversaciones nucleares celebradas en Ginebra el viernes 27 de febrero, en las que Washington exigió a Irán el desmantelamiento de sus principales instalaciones de enriquecimiento de uranio.
El portavoz de las FDI, el general Effie Defrin, advirtió que la guerra no cesará hasta que Hezbollah se desarme y afirmó que todas las opciones, incluida una operación terrestre en el sur del Líbano, están sobre la mesa. El jefe del Estado Mayor israelí aprobó planes para una posible incursión destinada a establecer una zona de seguridad en la frontera norte. La apertura simultánea de un frente libanés amplía el alcance de un conflicto que ya involucra a media docena de países y amenaza con desestabilizar el tránsito por el estrecho de Ormuz, arteria vital del comercio global de crudo.
