Jueves 26 de Febrero de 2026

Hoy es Jueves 26 de Febrero de 2026 y son las 12:29 -

26 de febrero de 2026

El gobierno de Kicillof apoyó a Tapia, avaló el cambio de domicilio de la AFA a Pilar y se metió en la pelea por la designación de veedores

El conflicto sobre el control administrativo y contable de la principal entidad del fútbol argentino escaló luego de que la autoridad provincial validara un domicilio descripto como baldío por inspectores federales

>La disputa por el control institucional y contable de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que preside Claudio “Chiqui” Tapia, sumó un capítulo de alto voltaje político, que supera el plano administrativo. El gobierno de Axel Kicillof reconoció formalmente el domicilio de la entidad en la calle Mercedes 1366, en el partido bonaerense de Pilar, pese a que inspectores de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y de la Inspección General de Justicia constataron que en esa dirección no funciona ninguna oficina administrativa y describieron el lugar como un baldío.

El movimiento del Ejecutivo provincial tuvo efectos jurídicos inmediatos y una dimensión política visible. En medio de las acusaciones de organismos nacionales por presuntas irregularidades en la gestión de los fondos del fútbol, la Provincia consolidó la radicación formal de la AFA en su territorio y, con ello, la competencia exclusiva de su órgano de contralor. Así, blindó a la conducción de Claudio Tapia, presidente de la AFA, en el terreno donde hoy se libra la disputa: el control de los números.

La resolución de la Dirección Provincial de Personas Jurídicas (DPPJ) consignó la finalización del trámite de cambio de jurisdicción y la reforma estatutaria de la AFA, dejando asentado que la entidad tiene su sede social en la calle Mercedes 1366 de Pilar. En sus considerandos, el acto administrativo recuerda que la Asamblea General Ordinaria del 17 de octubre de 2024 aprobó por unanimidad la modificación del artículo 1.º del estatuto social, estableciendo el domicilio en la Provincia de Buenos Aires, y que el Comité Ejecutivo fijó la sede social en Mercedes 1366, y la sede deportiva en el Predio Lionel Andrés Messi de Ezeiza. La disposición es concluyente: “Tómese razón de la finalización del trámite de cambio de jurisdicción – reforma de la Asociación del Fútbol Argentino, con sede en el Partido de Pilar, Provincia de Buenos Aires”.

Ese reconocimiento formal se produce pese a que inspectores de ARCA y la IGJ constataron la inexistencia de actividad administrativa en la dirección declarada, describiéndola como un baldío. La Provincia no condicionó la inscripción a esa verificación y validó la radicación. Desde el derecho administrativo, el domicilio declarado por la entidad quedó convalidado por la autoridad registral competente. En términos políticos, el mensaje fue otro: la Provincia asume la fiscalización de la AFA y buscó desplazar a la Nación de ese rol, en línea con la estrategia de Tapia y el tesorero Pablo Toviggino.

La proximidad temporal entre ambos actos administrativos —el anuncio de la designación de veedores desde Nación y el reconocimiento de domicilio desde Provincia— transformó lo que pudo haber sido un intercambio jurídico en una escena de confrontación institucional. Los órganos administrativos dependientes del gobierno de Javier Milei avanzó con una medida de supervisión contable mientras el de Kicillof consolidaba la tesis de que la IGJ ya no tiene jurisdicción sobre la AFA.

Desde la perspectiva del gobierno nacional, el eje del conflicto es la transparencia contable. La administración libertaria basa su relato en la auditoría permanente y la revisión de estructuras consideradas opacas o corporativas. En ese marco, la fiscalización de una institución poderosa y económicamente importante como la AFA fortalece la lógica de control.

La declaración no solo coincide con la postura provincial, sino que la disputa se traslada al plano federal. Si la IGJ insiste en designar veedores y la Provincia desconoce esa facultad, el conflicto puede escalar hacia la judicialización. Incluso sin llegar a los tribunales, el enfrentamiento ya forma parte del intercambio político entre la Nación y la Provincia.

El reconocimiento del domicilio en un terreno que inspectores nacionales describieron como baldío ha producido interpretaciones políticas opuestas. Para la Nación, el dato refuerza la sospecha de irregularidad o simulación. Para la Provincia, la inscripción registral basta para legitimar la competencia, sin que la constatación física altere el acto administrativo.

La disputa por la AFA se inserta en la tensa relación entre Milei y Kicillof. El gobernador bonaerense se ha posicionado como uno de los principales contrapuntos del proyecto libertario. Las diferencias en materia económica, fiscal y de distribución de recursos son conocidas. Cada enfrentamiento se incorpora al relato general sobre el alcance del poder estatal y la autonomía provincial.

Desde la Casa Rosada, el pedido de veedores puede leerse como un mensaje de que ninguna institución está fuera del radar de control. Desde La Plata, el reconocimiento del domicilio y la validación de la jurisdicción bonaerense aparecen como una reafirmación del federalismo. Entre ambas posiciones, Tapia consolida su lugar con el respaldo provincial mientras enfrenta cuestionamientos nacionales.

El choque de interpretaciones deja abierto el futuro desarrollo del conflicto. Si la Nación avanza con la designación de veedores, podría forzar una reacción judicial o un conflicto abierto de competencias. Si retrocede, el gobierno provincial afianzará su posición y la conducción de la AFA quedará bajo un esquema de fiscalización alineado con su nueva jurisdicción.

COMPARTIR:

Comentarios

  • Desarrollado por
  • RadiosNet