24 de febrero de 2026
Murió el empresario detrás de la marca de churros más famosa de Argentina

Juan Carlos “Cacho” Elías tenía 85 años y fue una de las figuras clave en el crecimiento de la compañía creada en 1968 en Villa Gesell
En el texto lo describieron como “el de las ideas locas, el carismático, un trabajador incansable” y agregaron que “ya debe estar contando sus miles de anécdotas en donde quiera que esté”. También enviaron un saludo a Betty, su mujer y “compañera de toda la vida”, y a sus hijas y nietos.
“Cacho” Elías y Hugo Navarro eran amigos y trabajaban como cadetes en moto hasta que un accidente de tránsito los obligó a cambiar de rumbo. Después de desempeñarse como repartidor de churros, Elías propuso emprender en ese rubro. Hubo intentos en Buenos Aires que no prosperaron, hasta que decidieron apostar por Villa Gesell, que en ese momento crecía como destino turístico.
En 1968 abrieron su primera churrería en un pequeño local entre las calles 109 y 110. El nombre surgió por sugerencia de un letrista que propuso “El Topo”, inspirado en el personaje Gigio. La decisión de escribir ‘churros’ al revés en el cartel fue parte de la estrategia inicial para llamar la atención y diferenciarse en una ciudad que empezaba a llenarse de visitantes cada verano.El crecimiento fue rápido y al año siguiente inauguraron una sucursal en Necochea. Los socios dividieron la gestión y así comenzó una expansión que con el tiempo se transformó en un emprendimiento familiar, hoy administrado por los hijos de los fundadores, que mantuvieron la esencia original pero incorporaron nuevas ideas y productos.En 2009 El Topo desembarcó en la Ciudad de Buenos Aires y abrió su primera madriguera -tal como se refieren a sus sucursales en sus redes sociales- en Palermo. Con el tiempo sumó nuevos puntos de venta en la capital, mientras consolidaba su presencia en distintas localidades de la Costa como Mar Azul, Pinamar, Valeria del Mar y Cariló.
En los últimos años profundizó esa presencia en redes sociales, especialmente en Twitter y TikTok, con un tono descontracturado y respuestas en tiempo real que apuntan a un público joven que descubre lugares a través de plataformas digitales. Esa combinación entre tradición y lenguaje contemporáneo terminó de consolidar a El Topo como algo más que una churrería de verano.


