11 de febrero de 2026
Impulsadas por el acuerdo comercial, empresas argentinas ya empezaron a recibir créditos del gobierno de Estados Unidos
El interés estadounidense por el país se refleja en la posibilidad de las firmas locales de apalancarse con líneas otorgadas por organismo de la administración Trump. La cordobesa Metalfor picó en punta y ya obtuvo los fondos
“El caso de Metalfor no es aislado. Hay al menos otras dos empresas que están transitando el mismo proceso con la DFC, incluso con montos superiores a los USD 50 millones. Ambos expedientes están muy avanzados, con visitas presenciales de ejecutivos del organismo en las plantas de las empresasâ€, explicó una fuente al tanto de las conversaciones.
“Este tipo de financiamiento forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para fortalecer su presencia económica en la región. Muestra que hay interés concreto por respaldar empresas argentinas con producción y activos realesâ€, agregó.
A fines del año pasado, se conoció que la empresa cordobesa Metalfor, parte del Grupo Bertotto Boglione, recibió el primer crédito internacional en más de cinco años por parte de la DFC y uno de los pocos financiamientos aprobados por el organismo a nivel global en 2025. El monto fue de USD 50 millones, con un plazo de ocho años, incluidos dos de gracia.Antes de ese desembolso, la presencia de la DFC en la Argentina habÃa sido prácticamente nula durante varios años. Sin embargo, su antecesora, la Overseas Private Investment Corporation (OPIC), sà participó en el financiamiento de proyectos locales, especialmente en energÃas renovables. Entre ellos, el complejo solar Ullum I, II y III, desarrollado por Genneia en San Juan, y parques eólicos del programa RenovAr, como el de Tras la creación de la DFC en 2019 y el cambio de enfoque hacia proyectos con impacto geopolÃtico y estratégico, la Argentina quedó fuera del radar del organismo hasta el reciente giro en la relación bilateral con el paÃs que comanda Donald Trump, que reactivó la lÃneas de crédito vinculadas a producción, infraestructura y minerales crÃticos.Si bien la mayor parte del presupuesto de la agencia norteamericana no tendrá como destino inmediato a la Argentina, fuentes del sector destacan que el paÃs volvió a quedar dentro del radar de interés de Washington.La DFC se creó en diciembre de 2019 como resultado de la fusión entre la antigua Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (Overseas Private Investment Corporation), una agencia autosuficiente que ayudó a empresas estadounidenses a invertir en mercados emergentes; y la Autoridad de Crédito para el Desarrollo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), diseñado para movilizar financiación privada en paÃses en desarrollo. En Washington, la iniciativa se leyó como una respuesta a varios desafÃos de polÃtica exterior y seguridad nacional. Entre ellos, la necesidad de ofrecer una alternativa a la Iniciativa de la Franja y la Ruta que impulsaba China por esos momentos. En ese marco, la DFC canalizó financiamiento hacia proyectos orientados a la competencia geoestratégica y al fortalecimiento de cadenas de suministro consideradas clave.Según consta en su sitio web, las recientes inversiones en minerales crÃticos de DFC incluyeron unos USD 30 millones en financiamiento de capital para respaldar una instalación minera que produce nÃquel y cobalto en Brasil; un préstamo de USD 553 millones para modernizar y reparar 800 millas de ferrocarril y un puerto minero en la República Democrática del Congo y Angola; y proporcionó USD 50 millones para financiar la construcción de cuatro centros de datos en Kenia, Ghana, Marruecos y Liberia.
Según consta en su sitio web, las recientes inversiones en minerales crÃticos de DFC incluyeron unos USD 30 millones en financiamiento de capital para respaldar una instalación minera que produce nÃquel y cobalto en Brasil; un préstamo de USD 553 millones para modernizar y reparar 800 millas de ferrocarril y un puerto minero en la República Democrática del Congo y Angola; y proporcionó USD 50 millones para financiar la construcción de cuatro centros de datos en Kenia, Ghana, Marruecos y Liberia.
