3 de febrero de 2026
Cómo el cerebro convierte experiencias en recuerdos duraderos, según un nuevo estudio
Un grupo de investigadores identificó el proceso por el cual se utilizan proteínas específicas para transformar vivencias en memoria estable
El estudio se centró en las llamadas proteÃnas chaperonas, encargadas de guiar a otras proteÃnas para que adopten la forma adecuada. Entre más de 30 chaperonas analizadas en el cerebro de la mosca de la fruta, el equipo identificó una proteÃna clave, bautizada como Funes en homenaje al personaje de Jorge Luis Borges, famoso por su memoria perfecta.
En palabras de Kyle Patton, autor principal del trabajo: “Las moscas con más Funes mostraron una capacidad notable para recordar el vÃnculo entre olor y recompensa tras un dÃaâ€.
El mecanismo descubierto implica que la proteÃna Orb2, de tipo priónico, debe agruparse en las sinapsis —el espacio entre dos neuronas— para fijar un recuerdo. La proteÃna Funes actúa como un regulador, permitiendo que Orb2 pase de una forma inocua a una estructura de amiloide funcional, estableciendo asà la memoria.Los investigadores también crearon versiones modificadas de Funes que podÃan unirse a Orb2 sin activar la formación de amiloides. En estos casos, las moscas perdieron la capacidad de retener recuerdos a largo plazo, lo que demostró la función esencial de Funes en este proceso.Aunque la investigación se realizó en Drosophila melanogaster, el equipo sostiene que procesos similares podrÃan encontrarse en cerebros mucho más complejos, incluidos los humanos. El grupo identificó versiones humanas de los genes asociados a las chaperonas, que han sido relacionadas, en estudios genéticos, con trastornos como la esquizofrenia.
En paralelo, una investigación de la Universidad de Nottingham y la Universidad de Cambridge, aportarÃa una perspectiva complementaria: tanto la memoria episódica —relacionada con experiencias personales— como la memoria semántica —relacionada con hechos y conocimientos generales— dependen de áreas cerebrales similares. Este descubrimiento, obtenido mediante resonancia magnética funcional, cuestiona la idea de que ambos tipos de memoria se almacenan y recuperan desde circuitos separados.
El avance del equipo de Stowers Institute abre la posibilidad de intervenir en el proceso de formación de amiloides funcionales para reforzar la memoria o neutralizar los efectos de los amiloides tóxicos presentes en enfermedades como el Alzheimer. Los próximos pasos incluyen investigar si la activación de chaperonas como Funes puede traducirse en terapias para humanos.
