16 de diciembre de 2025
Una grave enfermedad detuvo su carrera hace 13 años: volvió a jugar al tenis y llegó a una final
En 2012, luego de sumar sus primeros puntos en el ranking ATP, Nicolás Rodríguez Esturo fue diagnosticado con esclerosis múltiple. A los 37, se reinsertó en el circuito local y quiere ir por más
Durante un tiempo practicó los dos deportes de manera simultánea, hasta que, cuando todavÃa era un nene, los resultados con la pelotita fluorescente le fueron marcando el paso. Más tarde, en su etapa como juvenil, RodrÃguez Esturo ocupó la primera posición del escalafón nacional y, a sus 17 años, dio el puntapié hacia el profesionalismo: conquistó su primer punto ATP. Era el año 2005.
El 2012, sin embargo, marcó una bisagra en la vida de Nicolás. Lo que durante semanas habÃa sido una incomodidad corporal y el presentimiento de que algo no encajaba, terminó por revelarse. A los 24 años, en plena pretemporada y a punto de emprender una gira por Europa, recibió una noticia devastadora. Las molestias se habÃan vuelto insoportables y, tras una serie de estudios, finalmente apareció el diagnóstico: esclerosis múltiple.
“Empecé con sÃntomas muy feos. Estaba como electrificado durante todo el dÃa y con una fatiga extrema. Me sentÃa como si me pasaran voltaje. De a poco también empecé a perder la visión de un ojo y ya no podÃa enfocar la pelota. Le erraba, asà de simple. Imaginate lo que significa eso para un tenistaâ€, sitúa.Y profundiza: “Es un golpe que no entendés, que no podés creer. Me preguntaba todo el tiempo: ¿por qué a mÃ? Cuando llegó el diagnóstico, me sometà a un tratamiento ambulatorio que me destruyó fÃsicamente: bajé muchÃsimo de peso, los músculos se me aflojaron y sentà que estaba viviendo en un cuerpo que no reconocÃa. Para ese entonces, ya habÃa dejado de jugarâ€.Para reemplazar el deporte que habÃa sido, hasta entonces, su razón de ser, Nicolás se volcó a sus otras pasiones: el arte, la naturaleza y un estilo de vida saludable. Junto a su pareja, Martina, se trasladó a un pequeño pueblito costero, Arenas Verdes, en el partido de LoberÃa, al sur de la provincia de Buenos Aires. “Ahà empezamos a construir nuestra casa con nuestras propias manos, viviendo en carpa en medio de la naturaleza, sin vecinos cerca. Fue una experiencia increÃble, de mucho crecimiento personal para los dosâ€, relata.
En ese entorno, se volvió un fanático del surf y profundizó su vÃnculo con la música, que comparte en su canal de YouTube. AllÃ, y para quien quiera escuchar, Nicolás RodrÃguez Esturo es Nico Rodes.Aunque habÃa permanecido alejado del tenis durante más de una década, en 2024 volvió a sentir un cosquilleo que, con el tiempo, se convirtió en ganas de volver a jugar. “Empezó como una semilla que brota muy de a poco. Me enganché a mirar partidos otra vez y también me dieron ganas de estar en movimiento. Ahà fue cuando arrancamos a jugar con mi hermano Felipe. La verdad es que cada partido o entrenamiento que hacÃamos era un momento hermoso. Después de empezar a jugar más seguido, me pregunté: ¿por qué no volver a competir? Si ya no soy aquel que se estresa en una cancha de tenis. Ahora puedo disfrutarâ€.“Creo que, asà como nos enfermamos, también tenemos la capacidad de curarnos. Yo elegà creer. DÃa a dÃa creÃa que me estaba curando. Aprendà a meditar, a comer sanoâ€, remarca Nicolás, y agrega: “Hay un punto donde el tenis y la vida se conectan: si creés que vas a ganar, ya estás dando pasos para que eso suceda. Ahora, si pensás que todo va a ser difÃcil, prepárate, porque asà va a serâ€.
El 30 de noviembre, RodrÃguez Esturo llegó a la final de la decimoquinta etapa del circuito profesional de la Asociación Argentina de Tenis (AAT) en el Club y Biblioteca Mariano Moreno. Inició su participación desde la qualy y fue encadenando triunfos hasta llegar a la definición, donde cayó ante Pablo Mikito Maccarone.“Disfruté como nunca. Cuando terminaba cada partido me llovÃan un montón de emociones y recuerdos. Antes de jugar el torneo sentÃa que me iba a ir bienâ€, dice, y avisa que quiere ir por más: “Tengo muchas ganas de prepararme bien para el año que viene. Quiero ver a dónde puedo llegar. Hoy solo pienso en disfrutarâ€.