Cómo el cambio climático impulsa nuevas amenazas de enfermedades transmitidas de animales a humanos
Un estudio internacional analizó de qué modo la temperatura, la humedad y las precipitaciones influyen sobre la presencia y transmisión de patologías
>El vÃnculo entre el
En la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) se publicó un El documento revela que el cambio climático no funciona como un interruptor único que “activa†todas las enfermedades por igual. Aunque los cientÃficos confirmaron que la sensibilidad climática es un fenómeno generalizado, cada patologÃa muestra una respuesta biológica distinta: mientras el calor actúa casi siempre como un acelerador constante para aquellas infecciones transportadas por mosquitos y garrapatas, la lluvia y la humedad se comportan de forma mucho más impredecible. Estas variables a veces disparan los contagios y en otros momentos los frenan, según si el portador es un insecto, un roedor o el ganado.El análisis confirma que el calor funciona como un potente combustible para los contagios: los escenarios donde el calentamiento amplificó la amenaza fueron casi el doble de frecuentes que aquellos donde la redujo, una tendencia impulsada sobre todo por vectores como los mosquitos. La evidencia es contundente: en el 69% de los casos donde se examinó el vÃnculo entre los registros térmicos y estos patógenos, los cientÃficos hallaron una conexión estadÃstica significativa.Ejemplos concretos del repaso cientÃfico incluyen el caso de la leptospirosis en Brasil, transmitida por el contacto con agua contaminada por orina de roedores o ganado infectado, donde una anomalÃa de 20 milÃmetros en la lluvia semanal aumentó el riesgo de contagio en 12%. Por otro lado, destaca el Virus del Nilo Occidental (EE.UU. y Rusia), donde el incremento térmico anual y estacional resultó en mayor riesgo, fundamentalmente por una aceleración en la supervivencia de los mosquitos, que son los vectores.Para dimensionar el problema a escala global, el equipo realizó una exhaustiva labor: comenzaron revisando más de 14.000 tÃtulos académicos hasta filtrar y seleccionar los 218 estudios empÃricos más sólidos. Este rastreo permitió recopilar 852 mediciones estadÃsticas individuales provenientes de 65 paÃses.
El filtro fue riguroso: solo se aceptaron trabajos que demostraran con números concretos cómo la temperatura, la lluvia o la humedad alteran indicadores reales de peligro, como la cantidad de contagios, la abundancia de animales infectados o la presencia de anticuerpos en la sangre.Casi la mitad de las investigaciones (49%) se centraron en la temperatura, mientras que las precipitaciones ocuparon el 38% y la humedad solo el 13%. Para ordenar este vasto rompecabezas, los cientÃficos clasificaron cada hallazgo según quién transmite la infección (si hay un vector como mosquitos o garrapatas), el tipo de patógeno (virus, bacteria o parásito) y el animal hospedador (roedores, aves o ganado).“El cambio climático es un proceso global que afectará a casi todos los seres vivos del planeta. Es realmente sorprendente que no exista una forma consistente de examinar cómo este proceso afecta a los diferentes animales y las enfermedades que transmitenâ€, sentenció David W. Redding, coautor del trabajo, al subrayar la urgencia de estandarizar la investigación global para no perder de vista estas amenazas.
Las proyecciones incluidas en el estudio estiman que el 97% de los lugares analizados donde se reportan enfermedades zoonóticas sensibles a la temperatura superarán aumentos de 1,5 °C en promedio anual entre 2041 y 2070. En varios casos, estos incrementos coincidirán con zonas donde la variabilidad climática podrÃa alterar la distribución de reservorios y vectores, lo que podrÃa facilitar la aparición de nuevas dinámicas de transmisión.El análisis deja en claro que anticipar el impacto real del cambio climático sobre estas enfermedades es un rompecabezas de enorme complejidad. Como los comportamientos varÃan drásticamente, incluso dentro de una misma patologÃa, los investigadores advierten que ya no basta con mirar las estadÃsticas generales.El llamado de los autores a establecer marcos de investigación comunes y programas de monitoreo permanente apunta a diseñar sistemas de alerta y control que permitan actuar de manera anticipada frente a los riesgos que plantea el avance del calentamiento global en la salud pública.
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