20 de noviembre de 2025
Se enteraron por celular que jugarán un Mundial tras medio siglo y protagonizaron un alocado festejo

La selección de Haití venció a Nicaragua y esperó por el empate de Honduras ante Costa Rica que selló su regreso a la Copa del Mundo
Los goles de Louicius Deedson, que milita en el Dallas FC de la MLS, y Ruben Providence –juega en el Almere City FC de Países Bajos– durante la primera etapa ante Nicaragua dejaron a los haitianos con todo dado para ir al Mundial, pero dependía del resultado de Honduras ante Costa Rica para conocer si lograrían avanzar como líderes o si debían disputar el Repechaje Internacional.
Por eso, los jugadores se pararon en la mitad del campo para seguir por las pantallas de los celulares el cierre del duelo en el Estadio Nacional de Costa Rica una vez que el árbitro guatemalteco Mario Alberto Escobar Toca pitó el final. Los Ticos, terceros de la zona, debían ganar para soñar con acceder al repechaje. Los hondureños necesitaban triunfar para pelear por el boleto directo con Haití. Pero igualaron 0-0, y la celebración se trasladó al recinto de Curazao.Esa igualdad, no solo selló la clasificación directa de los caribeños a la Copa del Mundo, sino que también desató la celebración en las calles de Puerto Príncipe, donde la población se volcó al festejo a pesar del clima de violencia e inseguridad.Los haitianos habían avanzado como segundos del Grupo C detrás de Curazao en la segunda fase del clasificatorio de Concacaf, que tuvo en esa zona también a Saint Lucia, Aruba y Barbados. En la siguiente instancia, el equipo que dirige el francés Sebastien Migné sumó tres victorias, dos empates y una sola derrota (ante Honduras) con nueve goles a favor y seis en contra para adueñarse del boleto directo en el Grupo C. La selección coronó con éxito una atípica campaña, sin haber podido jugar en su territorio, ni ante su público.
El plantel actual de Haití se caracteriza por la presencia predominante de jugadores que nacieron o se formaron fuera del país, especialmente en Francia. Esta condición ha favorecido la creación de un grupo con formación profesional sólida, aunque también generó debates acerca de la integración de los futbolistas locales. Pese a este escenario, los dirigidos por Migné lograron consolidar una identidad propia en la cancha. La fusión entre la experiencia adquirida en el fútbol europeo y el empuje de las jóvenes promesas derivó en una selección capaz de conquistar una clasificación histórica.


