10 de noviembre de 2025
El Gobierno sostiene la apuesta al súper peso y toma como modelo el plan anti-inflacionario de Israel
El Banco Central prevé un proceso de reactivación del crédito y recomposición de la demanda de dinero tras la estabilización, con el plan israelí de 1985 como modelo de referencia
La visión oficial se refleja en informes recientes del BCRA, que tomó como ejemplo el plan de estabilización aplicado por la Israel de Shimon Peres en 1985, y en declaraciones de funcionarios. La permanencia de bandas cambiarias que se mueven al uno por ciento mensual, por debajo de la inflación, indica que Milei apostará nuevamente a un super peso, a contramano de sus afirmaciones previas sobre la moneda argentina. El propio presidente ha dicho al diario británico Financial Times que la actual polÃtica cambiaria se mantendrá hasta 2027
El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, expuso ante inversores en Washington una presentación titulada “Monetary Targeting: From Stabilization and Regime Transition to Re-monetizationâ€, donde describió la hoja de ruta prevista para la economÃa argentina entre 2024 y 2026. El esquema planteado contempla tres etapas: estabilización, transición de régimen y re-monetización.En la primera fase, durante 2024, se adoptó un objetivo monetario para dejar atrás la inflación elevada. “El desafÃo consistió en establecer un esquema de metas monetarias que eliminó la dominancia fiscal y el exceso de dinero en circulaciónâ€, explicó Werning. El éxito se evaluó a través de la baja acelerada de la inflación y los ajustes en los precios relativos internos.Durante la segunda fase, proyectada para 2025, el Banco Central propuso adaptar su objetivo monetario para dejar atrás la represión financiera originada por los controles cambiarios, enfrentando al mismo tiempo el riesgo de eventos electorales. Según la exposición, este proceso implica “dolencias de corto plazoâ€, porque el anclaje nominal en la cantidad de dinero exige flexibilidad cambiaria y de tasas de interés.En este contexto, el BCRA planificó modificar su polÃtica monetaria al levantar los controles cambiarios en abril y eliminar el esquema de LEFI en julio, con el fin de separar la dinámica inflacionaria del tipo de cambio y alcanzar un equilibrio externo. El documento destacó que la administración activa del mercado local —a diferencia de la gestión pasiva previa— ya está evidenciando beneficios de largo plazo a través del manejo de la liquidez y las operaciones de mercado.Werning también alertó que, en 2025, la economÃa podrÃa atravesar un “riesgo de eventoâ€: un shock electoral que deprime la demanda de dinero. En ese momento, el desafÃo será gestionar la aversión al riesgo en una economÃa bimonetaria, marcada por la preferencia de los argentinos por el dólar. El éxito de la polÃtica monetaria se medirá, según la presentación, por la capacidad de revertir una caÃda abrupta en la demanda de dinero, en un entorno donde la cobertura cambiaria equivale al 40% del agregado M2 en la previa de las elecciones (circulante y depósitos no remunerados en cuentas corrientes y cajas de ahorro).La tercera fase, que iniciará en 2026, fue definida como etapa de re-monetización. El Banco Central buscará generar una recuperación sostenida de la demanda de dinero y acumular reservas. “El margen para el crecimiento de la demanda monetaria es amplio y puede financiarse con fuentes internas o externasâ€, sostuvo Werning. Precisó que las fuentes de “dinero internoâ€, relacionadas con el déficit fiscal, han sido eliminadas o están finalizando, mientras que la creación de “dinero externo†asociada a compras de reservas—ofrecerá un canal que podrÃa acelerarse con acceso a los mercados y refinanciación de deuda.En esa lÃnea, Federico Furiase, director del Banco Central, amplió el análisis en una entrevista televisiva. Detalló el concepto de “punto ankerâ€, que ocurre cuando en las licitaciones de deuda en pesos el Tesoro no logra renovar todos los vencimientos porque los bancos destinan fondos a otorgar créditos a familias y empresas. Ese fenómeno evidencia el cambio estructural buscado por el Gobierno: una transferencia de liquidez del sector público al privado. La economÃa se reactiva, la inflación baja, disminuyen las tasas y la demanda de crédito crece; en ese escenario, los bancos prefieren utilizar sus pesos para financiar empresas y familias en lugar de renovar tÃtulos públicos.Según Furiase, ese punto marca el inicio de la remonetización en pesos, cuando la demanda de dinero repunta y el sector bancario financia el crédito mediante depósitos, sin necesidad de reducir posiciones públicas. “Hoy la cantidad de pesos en la economÃa es irrisoriamente bajaâ€, advirtió Furiase. El funcionario epecificó que el M2 privado transaccional, estimación de la demanda de dinero de la población, representa actualmente solo el 6% del producto, frente a un promedio de 10,5% entre 2007 y 2025 y un pico del 13,9%. La base monetaria equivale al 4,6% del PIB, también por debajo del promedio histórico del 7,4% y el máximo de 10%.El modelo israelà de 1985, uno de los principales referentes de la actual conducción del Banco Central, se basa en combinar una fuerte reducción del déficit fiscal con la fijación sincronizada de varias anclas nominales—tipo de cambio, salarios y crédito interno—, según puntualizó el economista Jorge Vasconcelos, del IERAL. El plan incluyó un severo ajuste presupuestario, la desindexación de contratos y un tipo de cambio inicialmente fijo que derivó en bandas cambiarias. Tras un año de tipo de cambio fijo, la moneda israelà se ancló a una canasta de divisas con predominio del dólar, para luego adoptar un sistema de bandas de intervención.
El Tesoro de Estados Unidos anunció en su momento un desembolso equivalente a otros 7,5 puntos del PIB. Una señal similar a la que tuvo la Argentina cuarenta años después con el swap de monedas por USD 20.000 millones y compras de pesos -venta de dólares- para intervenir en el mercado cambiario.Vasconcelos destacó que el plan israelà logró equilibrar estabilidad y crecimiento gracias a la expansión de exportaciones, acumulación de reservas y reformas estructurales. Además, la polÃtica monetaria se mantuvo consistente por la eliminación del financiamiento al Tesoro y el fortalecimiento de la autonomÃa del Banco Central. Para Vasconcelos, Israel es uno de los programas de estabilización más exitosos en lograr que la desinflación y la recuperación económica avancen de manera conjunta, un objetivo central que el equipo económico argentino busca replicar.