5 de noviembre de 2025
El día que �??los Guerrilleros de Cristo�?� atacaron una galería de Madrid y vandalizaron con pinturas y cuchillos 25 grabados de Picasso
Ocurrió la tarde del 5 de noviembre de 1971, durante los últimos años de la dictadura franquista, cuando la Galería Theo inauguró una muestra del artista malagueño que vivía exiliado en París. La brutalidad del ataque y la ignorancia de sus autores, que confundieron las obras con otras. La irónica reacción de Picasso y el ácido comentario de Salvador Dalí
CorrÃa noviembre de 1971 y Picasso continuaba viviendo en el exilio a pesar de que, por más de una vÃa, la dictadura que gobernaba en España le habÃa hecho saber que podÃa regresar cuando quisiera. No solo eso, en los últimos años lo habÃa distinguido como “español universalâ€, nombrado académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, expedido un sello oficial con su imagen y convocado a un certamen de arte juvenil en su nombre. Aún asÃ, el pintor seguÃa sin poner un pie sobre su tierra natal, fiel a su promesa de no regresar hasta que el dictador Francisco Franco estuviera muerto y enterrado. No querÃa que la dictadura se lavara la cara haciendo uso de su figura.
Ni lerdo ni perezoso, el artista también aprovechó la ocasión: seguirÃa sin volver a España, pero permitió que se realizaran exposiciones con algunas de sus obras, la más importante de ellas en la GalerÃa Theo de Madrid. Precisamente a lo ocurrido con los grabados que se iban a exhibir en esa muestra se referÃa el periodista francés con la pregunta a la que Picasso respondió haciendo gala de un inesperado sentido del humor.
La GalerÃa Theo era para 1971 una de las más importantes y modernas de Madrid. Inaugurada cinco años antes por Elvira González y su marido, Fernando Mignoni, se destacaba por organizar muestras de pintores modernos, casi desconocidos para el censurado y opaco panorama cultural permitido por el franquismo.Desde ese lugar de vanguardia, González y Mignoni se propusieron conseguir obras de la “Suite Vollard†para hacer su muestra conmemorativa de los 90 años de Picasso. Se trataba de una serie de 303 grabados producidos por el pintor malagueño entre 1930 y 1937 por encargo del marchante y coleccionista de arte Ambroise Vollard. Como pago por ellas, Vollard le entregó a Picasso obras de Pierre-Auguste Renoir y Paul Cézanne. Luego de la muerte del marchand, en 1939, el conjunto de grabados se fue disgregando en diferentes colecciones distribuidas por Europa y los Estados Unidos.Para su exposición, González y Mignoni consiguieron a préstamo 27 obras de la serie, pero el público madrileño no llegó a verlas. La tarde del viernes 5 de noviembre, a las 17.10, cuando la galerÃa abrió sus puertas para la fiesta de inauguración, una solitaria empleada de nombre Ana Escardó y el primer visitante en llegar fueron sorprendidos por seis hombres vestidos de idéntica manera, con camisas azules, boinas y anteojos oscuros del mismo color, que irrumpieron en la galerÃa, amenazaron a la mujer con navajas al grito de “¡Cerda marxista!†y apalearon al hombre por el solo hecho de estar ahÃ.La elección de la GalerÃa Theo como objetivo de uno de los atentados para repudiar la celebración del cumpleaños de Picasso no solo se debió a la importancia de la muestra sino a la confusión por ignorancia de Blas Piñar, uno de los ideólogos del accionar de los “Guerrilleros de Cristoâ€, quien presuntamente habÃa ordenado el ataque.
Piñar, creador del partido de ultraderecha Fuerza Nueva, confundió a las obras de la “Suite Vollard†—que no tenÃan ninguna connotación de tipo polÃtico— con unas viñetas que Picasso habÃa creado en 1937 para acompañar a su “Guernica†en el pabellón español de la Exposición de Paris. La serie en cuestión se llamaba “Sueño y mentira de Franco†y mostraba al GeneralÃsimo en situaciones que lo ponÃan en ridÃculo. En una de las viñetas, por ejemplo, Picasso lo habÃa dibujado manteniendo relaciones sexuales con una cerda. “Los ataques parten de un error. Cuando Piñar se entera de que se exponen los grabados de la ‘Suite Vollard’ en la galerÃa Theo, cree que son los mismos dibujos de ‘Sueño y mentira de Francoâ€, confirma la historiadora de arte Nadia Hernández Henche.El ataque y robo de los grabados en la GalerÃa Theo fue el pico más alto de la ola de atentados de ultraderecha desatada en repudio por la celebración de los 90 años de Pablo Picasso.
En la capital española, grupos comando destruyeron vidrieras, libros y mostradores, manchados con pintura roja, en librerÃas que habÃan organizado actividades alrededor de la figura del pintor malagueño. Mientras tanto en Barcelona otros grupos atacaron con bombas molotov a la galerÃa de arte Taller de Picasso, lo que provocó un incendio que destruyó las instalaciones y las obras que estaban expuestas. Dos noches después también lanzaron bombas incendiarias contra la librerÃa Cinc d’Oros, en cuyos escaparates se exhibÃan libros sobre el pintor.La destrucción de los grabados de la “Suite Vollard†no sólo causó conmoción en España, sino que ocupó las primeras planas de los diarios del resto de los paÃses europeos. Al dÃa siguiente era un escándalo de nivel internacional, que obligó a la dictadura a reaccionar. Por la manera en que habÃa sido perpetrado el atentado se sospechaba que el grupo atacante habÃa actuado con anuencia policial, en una especie de “zona liberadaâ€. Las sospechas aumentaron cuando se supo que la Guardia Civil habÃa demorado en llegar y que no habÃa tomado más que testimonios superficiales, sin recoger pruebas en la escena del crimen.
Contra su propia voluntad, las autoridades franquistas debieron actuar. Su celeridad para resolver el caso y detener a los culpables hizo crecer aún más la desconfianza: estaba claro que los funcionarios del franquismo sabÃan quiénes eran desde un principio. Menos de 48 horas después del ataque, la Guardia Civil detuvo a los ocho responsables: los seis que habÃan entrado a la galerÃa y los dos conductores de los vehÃculos que se usaron en la operación.Por esos dÃas, cuando lo consultaron sobre los atentados y las acusaciones de “comunista†de los Guerrilleros de Cristo contra Picasso, su colega Salvador Dalà también hizo uso de un agudo sentido del humor para responder: “Picasso es comunista. Yo tampocoâ€, dijo.
PasarÃan años antes de que los dos grabados robados de la GalerÃa Theo fueran recuperados. Los guardaban celosamente en sus colecciones privadas dos importantes dirigentes franquistas que, evidentemente, con respecto a Picasso no tenÃan problema en utilizar una doble vara: podÃan odiarlo y maldecirlo en público, pero sabÃan del valor comercial y artÃstico que tenÃan las obras de su archienemigo.